La cerveza a mi me pirra y se la pido al Dron-Birra

Imagen de previsualización de YouTube

Drones que sueltan zambombazos por control remoto, drones paparazzi que te espían cuando sales de la ducha, drones que te persiguen por la M40 vigilando que no te saltes el límite de velocidad. ¡Me temo que en unos añitos acabaremos todos hasta los co-drones de los drones! Y es que el futuro de nuestra intimidad tiene mala pinta con tanto avioncito robot. Que ya lo veo venir, que en plena siesta veraniega te pegas una palmada en la jeta creyendo que el molesto run-run ese es de un mosquito, y a lo mejor te acabas de cargar a un RoboBee enviado por hacienda para mirar si guardas “Bárcenas” debajo de tu cama.

Menos mal que hoy mismo le he encontrado por fin una utilidad a esto de los drones. Al parecer este verano en Sudáfrica, los organizadores de un festival de música llamado OppiKoppu van a probar el primer sistema de entrega aérea de birra en el mundo.

La idea, como podéis ver en el vídeo, es equipar un octo-rotor manejado por control remoto con una bodega con apertura automática y capacidad para una lata. La cosa, claro está, depende de un paracaídas acoplado a la lata. De este modo logramos que la cerveza baje sin abrirle la cabeza al joven que tenga la desgracia de pasar por abajo.

En teoría podrás pedir una birra a la organización a través de tu whatssap (por ejemplo). No tengo claro como arreglar lo del pago, pero resuelto este problema tendrás que enviarles las coordenadas que marque el GPS de tu smartphone para que sepan donde estás. Tras eso simplemente te quedas esperando a que el helicóptero de juguete pase sobre ti y te haga la entrega aérea.

Me encanta la tecnología, pero me vais a perdonar con esta idea del Dron-Birra. Me confieso del todo escéptico, tanto en el precio del servicio (¿te devolverán pasta si retornas el paracaídas?) como en la exactitud con la que se realice la entrega. Porque en medio de un concierto multitudinario, con 50.000 jabatos pegando botes al compás del chunda-chunda, alguien ve una lata de cerveza bajando en paracaídas y ríete tu de las carreras de San Fermín que se pueden formar para pillarla.

Eso sí, como diría Gila: “Me habéis matado a 5.000 chavales por una lata de Heineken, pero lo que me he reído…”.

Me enteré leyendo Popular Science.

Un par de bemoles (o el escaso sentido del humor de la NASA)

666px-Grissom_prepares_to_enter_Liberty_Bell_7_61-MR4-76
Traducir no es una ciencia exacta, yo prefiero compararla con una suerte de interpretación. Una de esas expresiones anglosajonas difíciles de traducir al castellano de forma literal, y que por tanto depende mucho de su contexto, es “the right stuff”, que podríamos hacer equivalente a: “lo que hay que tener”, “como debe ser”, “en su justa dosis” o incluso en plan cañí: “con un par de bemoles”. ¿A qué viene este desbarre?

Bien, una de las mejores películas de todos los tiempos sobre la carrera espacial se tituló en castellano “Elegidos para la gloria”, crimen incomprensible para una obra titulada simplemente “The Right Stuff”. No recuerdo las veces que la he visto (a pesar de superar alegremente las 3 horas de metraje) pero si recuerdo lo mucho que me impresionó la claustrofóbica escena en que Fred Ward (que interpretaba a Virgil “Gus” Grissom) abandona la cápsula Liberty Bell 7 tras la explosión de la escotilla (podéis verla aquí a partir del minuto cinco).

Grissom, un auténtico héroe de la historia espacial que perdió la vida junto a Ed White y Roger Chaffee durante unas pruebas de lanzamiento previas al Programa Apolo (prueba que en honor a los fallecidos terminó de hecho siendo conocida como Apolo 1) siempre afirmó que la escotilla explotó sin que él la manejara, pese a que los ingenieros de la NASA sostenían que eso era materialmente imposible. Liberty Bell 7, nombre elegido por Grissom para bautizar a la cápsula de la misión Mercury-Redstone 4, se perdió en el océano aquel año de 1961 por la inundación provocada tras la apertura de la escotilla, y permaneció hundida hasta que fue recuperada en 1999 en una expedición financiada por Discovery Channel.

Durante todos estos años, el debate sobre si Grissom activó la escotilla manualmente presa del terror (algo impensable para alguien “elegido para la gloria”) o si se debió a un hecho fortuito causado por un fallo en el diseño, ha seguido vivo y coleando. He llegado a recordar todo este asunto por un post que acabo de publicar en Astronomía para Terrícolas, en el que se recuerda la guerra posterior entre Grissom y la NASA, a base de puñaladas humorísticas.

Al parecer el nombre de cada cápsula era elegido por el comandante de la misión, de modo que ese “Liberty Bell 7″ (un recuerdo al mitificado símbolo de la independencia estadounidense localizado en Philadelphia) se lo debemos como os había adelantado al propio Grissom, quien por cierto tuvo ocasión de volver a elegir nombre cuando le asignaron el mando de la primera tripulación de una nave Gemini.

Fue entonces cuando aprovechó la oportunidad para seguir defendiendo su honorabilidad en el suceso de la Liberty Bell 7. Por ello, Grissom eligió muy astutamente un nombre con el que honrar a la heroína del hundimiento del Titanic Margaret Brown (conocida popularmente como “la insumergible Molly Brown”) proponiendo dicho mote (“The Unsinkable Molly Brown“) para la Gemini.

La NASA no encajó bien el golpe, no quería referencias “insumergibles” en sus cápsulas y obligó a Grissom a elegir otro nombre. Grissom propuso entonces llamarla simplemente “Titanic“. Podemos imaginar el rifirrafe que el piloto de pruebas y los ingenieros tuvieron al respecto. Al final, la bronca se zanjó llamando a la nave “Molly Brown” a secas, tras lo cual la NASA acabó con la costumbre de permitir a los comandantes bautizar a sus cápsulas. ¡Eso es tener poco sentido del humor!

Nunca sabremos qué fue lo que le pasó a la escotilla de la cápsula Mercury-Redstone 4, pero de lo que no cabe duda es que Virgil “Gus” Grissom tenía un buen par de bemoles…. o si lo preferís “the right stuff”.

La primera cámara portatil para grabar escenas en movimiento era un rifle

Rifle Fotográfico de Étienne-Jules Marey
Un poco de historia fotográfica nunca viene mal. Lo que veis sobre estas líneas es una ilustración de la primera cámara portátil para grabar escenas en movimiento y se lo debemos a un científico francés llamado Étienne-Jules Marey, quien lo diseñó en 1882. Lo curioso como veis, es que tiene forma de arma por lo que no extraña que su autor lo llamara simplemente Fusil Fotográfico.
photogun4
La cámara de Marey fue diseñada para tomar imágenes de aves en vuelo. A la vertiginosa (para la época) velocidad de 12 tomas por segundo, las imágenes se captaban en un plato circular de gelatina. Cada uno de las exposiciones duraba 1/720 segundos, y servían para que el autor pudiera estudiar el movimiento de animales, insectos, aves e incluso humanos.

Para operarla, simplemente había que apuntar con el arma hacia el objetivo, enfocar correctamente (para lo cual había que alterar la longitud del cañón) y tras eso, literalmente “disparar” 12 exposiciones en rápida sucesión. Al ser mucho más ligera, pequeña y manejable que una càmara estática, Marey era capaz de tomar imágenes mientras seguía el rumbo de las aves.

Según puedo leer, en la Borgoña francesa se conserva una de estas cámaras en el Museo Étienne-Jules Marey, junto a algunas de las placas originales, que aún se pueden hacer girar para contemplar la animación.

Me enteré en Petapixel.

¿Qué importancia tendría encontrar evidencias de vida en Marte?

Julia deMarinesLa joven aunque sobradamente preparada Julia DeMarines contesta desde la tribuna “pregúntale a un astrobiólogo” de la web del Instituto de Astrobiología de la NASA, con la misma solvencia científica que su superior, el mítico David Morrison, pero con un pelín más de gracia. Como muestra un botón, tras una interesante pregunta de un lector.

Pregunta: Imaginemos que se encuentran evidencias de vida en Marte, bien sea por encontrar fósiles o vida actual. ¿Qué importancia tendría y cómo afectaría a las futuras misiones espaciales de la NASA?

Respuesta: Encontrar pruebas de la presencia de vida en Marte afectaría a todo el mundo en modos diversos. Algunos no lo encontrarían interesante en absoluto, otros encontrarían la noticia amenazante por motivos religiosos, y algunos otros sentirían que el hallazgo sería el más importante de la historia.

Ciertamente, desde el punto de vista científico, encontrar vida en Marte provocaría algunas preguntas interesantes. Las más importante tendría que ver con la determinación del origen de esa vida, para saber si de algún modo compartiría un ancestro común con las formas de vida terrestres.

Si estuviera relacionada con la vida en la Tierra, el siguiente gran paso (si fuera posible) sería determinar quién sembró las semillas en quién. ¿Se originó la vida en la Tierra y desde aquí viajo a Marte gracias al impacto de un meteorito? ¿Sucedió lo contrario y la vida llegó hasta nuestro planeta azul desde el vecino Marte? Si las formas de vida terrestres tuvieran en realidad un origen extraterrestre, la noticia haría ciertamente que muchos girasen la cabeza asombrados.

La astrobología es el estudio de la vida en el universo, y en lo que compete a este campo de la ciencia, el hecho de encontrar formas de vida que no se han originado en la Tierra implicaría de inmediato doblar nuestra colección de datos, ya que el único ejemplo conocido hasta la fecha es el de nuestro mundo.

Si piensas en ello, todo lo que sabemos de la vida en el universo viene de la Tierra. Si tuviésemos otra muestra de vida (vida que encontró un camino evolutivo distinto) el potencial de adquirir un enorme caudal de conocimiento sobre la vida en el universo sería inmenso.

Un descubrimiento así nos daría esperanzas ya que probablemente no estaríamos solos en el cosmos. En mi opinión, la NASA alteraría sus prioridades de financiación dedicándole recursos al estudio en profundidad de esta evidencia de vida. Dependiendo del dinero y la tecnología de la que dispusiésemos en ese momento, los siguientes pasos podrían encaminarse en destinar más esfuerzos a la construcción de rovers y módulos de aterrizaje más sofisticados, diseñar una misión que pudiera recoger muestras y traerlas de vuelta a la Tierra, o incluso llegar tan lejos como para financiar misiones tripuladas a Marte.

Tengamos esperanza en el futuro, un descubrimiento así haría que las naciones de la Tierra se uniesen y colaborasen en la financiación e investigación, ya que cualquiera de las misiones antes mencionadas supone un gasto enorme para un solo país.

¡Gracias por tu pregunta Jon! Me gustaría acabar preguntándote cómo reaccionarías tu ante un descubrimiento de la importancia y naturaleza de la que nos hablas. ¿No harías un pequeño bailecito “Yipi-Yupi-Hurra-Flípalo-tío-hay-vida-en-Marte”? Yo creo que en mi caso si que lo haría, pero ¡eh! … allá cada cual con sus cosas.

Julia DeMarines (1 de febrero de 2013).

Publicado originalmente (en inglés) en la web de la NASA.

El barco que navegó brevemente hacia el cielo

explosion nuclear 1946
Entre 1946 y 1958, los Estados Unidos realizaron en el Océano Pacífico hasta 20 pruebas nucleares en una pequeña isla llamada Atolón Bikini, perteneciente a las Islas Marshall, estado independiente desde 1990. Los habitantes indígenas fueron previamente desalojados por el ejército estadounidense, y aunque algunos intentaron regresar a comienzos de la década de los 70, la radiactividad imperante en la zona obligó a su evacuación.

Antes de la primera explosión en 1946, la zona era usada por el ejército estadounidense como cementerio de buques, lo cual supongo que tuvo su influencia a la hora de elegir ese atolón como el lugar idóneo para la realización de pruebas nucleares destinadas, entre otras cosas, a comprobar los efectos de las armas nucleares sobre los buques de guerra.

Por tal motivo se realizaron dos detonaciones en una operación llamada Crossroads, la primera de las cuales se realizó a una altura de 160 metros sobre los buques. Hoy en día en cambio, casi todo el mundo recuerda la segunda – asociada a una bomba llamada Baker – ya que fue la primera prueba nuclear submarina realizada en la historia. Debido a las peculiaridades de una detonación nuclear bajo el agua, las fotografías realizadas durante la prueba Baker resultan fácilmente identificables, y ciertamente impactantes tanto por el devastador poder que revelan, como por la belleza casi onírica de la física que hay tras ellas.

Pero centrémonos en la foto que ilustra este post, que en realidad es un detalle aumentado de la base del hongo, extraido de esta espectacular instantánea tomada desde una distancia de 5,6 kilómetros con respecto al punto de la deflagración. El artefacto Baker, de 23 kilotones (por tanto bastante más potente que Little Boy, la tristemente famosa bomba de Hiroshima, de 16 kilotones) explosionó el 25 de julio a una profundidad de 27 metros.

Para darnos idea de la potencia, señalar que la mancha negra que se ve a la derecha de la columna de agua y arena, es en realidad un barco enorme flotando completamente por los aires. La explosión elevó dos millones de toneladas de agua (el contenido de 800 piscinas olímpicas) hacia el cielo en un instante, creando una columna de 1800 metros de alto y 600 metros de ancho. El grosor de los “muros” de esa columna era de más de 90 metros.

La esperanza de vida de todos los que participaron en el ensayo se redujo una media de tres meses, y la historia habló posteriomente de aquella prueba como “el primer desastre nuclear del mundo”. Mejor no pedirle su opinión a los ex-nativos.

Imagen de previsualización de YouTube

Si quieres ver más fotos de aquel histórico día puedes visitar este post en Petapixel.

Ray Kurzweil afirma que viviremos eternamente

Ray Kurzweil

Nota del traductor: El siguiente post es simplemente una traducción de la entrevista (condensada) que Andrew Goldman le hizo al famoso futurista Ray Kurzweil, y que se publicó el pasado 25 de enero en el New York Times. (Para más información consúltese el texto original en inglés).

———————————–

Como futurista, es usted famoso por hacer predicciones sobre el momento en que ocurrirán las innovaciones tecnológicas. ¿Se atreve a predecir el año de su muerte?

Mi plan es quedarme por aquí. Desde hace 15 años aproximadamente, hemos llegado a un punto en el que por cada año de vida transcurrido, añadimos más de un año a nuestra esperanza de vida.

Para dejarlo claro, usted está prediciendo su imortalidad.

El problema es que en el futuro no podré llamarle para decirle: “Bien, lo conseguí, he vivido para siempre”, porque uno nunca alcanza el “para siempre”.

Usted ha descrito a nanobots microscópicos en el futuro que serán capaces de tomar la foma de cualquier cosa, capaces incluso de formar patrones que imiten a formas de vida familiares. Entonces ¿Podremos ver a su alrededor a millones de nanobots que tengan el aspecto de Ray Kurzweil?

Esta idea de crear un cuerpo virtual completo con nanobots, está más cerca de ser posible hacia la década de los 2050. Pero en la década de los 2030 seremos capaces de introducir millones de nanobots en nuestro cuerpo para aumentar las capacidades de nuestro sistema inmune y, básicamente, acabar con todas las enfermedades. Un científico ya ha sido capaz de curar la diabetes Tipo I en ratones con un dispositivo del tamaño de un glóbulo sanguíneo.

Tengo curiosidad en saber lo que le sucederá al matrimonio si nos hacemos inmortales. Creo que un montón de gente mirará al otro lado de la mesa, verá a su esposa, y pensará que 50 años es tiempo más que suficiente para compartirlo con cualquier persona.

El concepto de matrimonio ha cambiado. La mitad de los matrimonios se deshacen pasada una década o dos, ahora mismo la gente ya disfruta de segundas nupcias.

Pero ¿qué hay de usted y de su esposa? ¿Se han emparejado eternamente?

Llevamos casados 37 años. Me comprometí con mi mujer y no tengo intención de cambiar eso. Pero en realidad no me gusta hablar del muy largo plazo. Me centro en los retos de la semana y del año, tal vez en los de la década.

Sus críticos se complacen en afirmar que en lugar de preveer mucho de lo que va a pasar (como predecir en 1983 que una computadora dominaría a los humanos al ajedrez a finales de los 90) usted ha realizado predicciones erróneas, como escribir en 1999 que en los Estados Unidos habría un crecimiento económico continuo y un mercado de valores en franco aumento hasta el 2019.

Pero ha habido un crecimiento económico continuo, cada año excepto uno durante la última década.

Su padre, director de orquesta, murió cuando usted tenía 22 años y usted insiste en que empleando su ADN, así como la música y escritos que dejó, podría reanimarle. ¿Veremos próximamente a su padre en un concesionario comprándose un nuevo Cadillac?

Para el año 2029, los ordenadores tendrán inteligencia emocial y serán tan convincentes como las personas. Esto implica que serán personas con voluntad, igual que usted y yo, y no simples juegos que enciendes o apagas. ¿Mi padre será eso? Usted podrá argumentar que se tratará de una simulación, pero sobre este asunto no convendrá jugar. Nadie querrá traer de vuelta a alguien que pudiera deprimirse porque el mundo es muy diferente a como lo esperaba, y porque las personas a las que conocía ya no están presentes.

Usted predice que para el 2045, las computadoras serán 1000 millones de veces más potentes que todos los cerebros humanos del mundo juntos. Pero si estas máquinas son tan inteligentes ¿no conseguirán de algún modo llegar a dominarnos?

No se trata de ellas contra nosotros. Nosotros hemos creado esas herramientas para superar nuestras limitaciones, y ya nos hemos integrado con ellas. La inteligencia artificial a día de hoy no se encuentra solo en tres o cuatro oscuras agencias federales de inteligencia; está equipando a miles de millones de dispositivos móviles por todo el mundo.

Usted ha dicho que si un día se levante con una enfermedad terminal, se vería obligado a encontrar una cura. ¿Lo decía en serio?

Lo intentaría de un modo absoluto. Ahora mismo me encuentro trabajando en un proyecto sobre el cáncer con algunos científicos del MIT, y si yo desarrollase cáncer, ya tengo algunas ideas sobre lo que haría,

Me imagino a un montón de gente oyendo lo que usted ha dicho y pensando, “Ray, si crees que eres capaz de curarte a ti mismo, ¿por qué no das un paso al frente y comienzas a curar a otras personas?”

Bien, quiero decir que tengo que elegir mis prioridades. Nadie puede hacerlo todo. Decidir a qué cosas le dedicamos tiempo es probablemente la elección más importante que tomamos. No se si se ha enterdado, pero me voy a unir a Google como director de ingeniería.

Visto en el New York Times.

Cómo crear un campo de fuerza que detenga a los criminales

campo de fuerza

Lo de que soy un fanático de Straightdope lo he dicho tantas veces que ya ni os lo cuento (la prueba la tenéis en google).

Me encanta, y no tanto porque las preguntas de sus lectores sean más o menos interesantes (algunas son auténticos truños) sino por la mala leche “cachonda” que gasta el periodista que gestiona la columna, Cecile Adams, una especie de gemelo-en-sarcasmo del Gran Wyoming aunque made in USA.

A Adams, y a los redactores que le echan un cable, les encanta instruir, eso es cierto, pero creo que lo que más les gusta de todo es descojonarse abiertamente de sus lectores, a quienes en cambio ¡oh ironía! tal despliegue de crueldad inteligente parece encantarles. En el fondo ese sería el sueño de cualquier político. Imaginad a Rajoy llamando imbéciles a sus votantes día tras día y en cambio recibiendo mayorías absolutas… oh wait!

En fin, vayamos al tema. Uno de los últimos post leídos en Straightdope tenía que ver con el sueño de un flipado de la Sci-Fi de Pennsylvania, que le preguntaba a Karen (ayudante de Adams) si habría alguna forma de crear un campo de fuerza al estilo del que aparece en Independence Day, protegiendo la nave alienígena que los buenos tienen retenida en el Area 51. (Pedazo de guiño magufo que vamos a obviar).

Bien, la respuesta de Karen, a juzgar por las carcajadas que me provocó, es de las mejores de las que le he leído. Tras comenzar haciendo un repaso por las tres fuerzas que no le encajan para tal tarea: nuclear fuerte, nuclear debil, y gravedad, se centra en el electromagnetismo. Su último párrafo es simplemente brutal, y os lo traduzco:

[Tras despreciar las otras tres fuerzas] “Eso nos deja con el electromagnetismo. El problema es que las fuerzas electromagnéticas funcionan solo sobre objetos cargados, y la mayoría de los humanos y los alienígenas son eléctricamente neutros. Por ejemplo, nos movemos de aquí para allá dentro del campo magnético de la Tierra sin problemas.

Sin embargo, a distancias lo suficientemente pequeñas – distancias atómicas – nuestra carga neutra se ordena en un núcleo cargado positivamente rodeado de nubes de electrones cargadas negativamente. De modo que en la mismísima superficie, nuestro cuerpo está ligeramente cargado de forma negativa, lo cual nos da un punto de inicio.

Pero espera, aún mejor, nosotros estamos compuestos de átomos, y los electrones del mismo estado cuántico no pueden ocupar el mismo espacio debido al principio de exclusión de Pauli. ¿Ves a dónde nos conduce todo esto?

Si pudiésemos, digamos, crear una lámina inmovil de electrones en estados cuánticos similares aproximadamente a los de nuestros propios electrones, entonces no podríamos atravesarla porque los electrones de nuestros átomos se verían tanto repelidos eléctricamente por la carga, como impedidos a ocupar el mismo espacio por causa de Pauli. Esta especie de campo de fuerza mantendría a buen recaudo a los criminales de Star Trek.

La mejor manera de crear una lámina inmovil de electrones es construir una pared. Los electrones de su superficie generarían un campo eléctrico de corta distancia que repelería (a distancias atómicas) otras clases de materia. ¡Ta chán… un campo de fuerza!

¡Ah! Que tenía que ser invisible… prueba con plexiglás.

– Karen

No os perdáis el delicioso post completo en Straightdope“. Ah, y feliz entrada de año.

Omote 3D o cómo encoger a los niños

Imagen de previsualización de YouTube
De tanto en tanto llega de Japón una frikada que me asombra, y el vídeo que hoy os muestro responde al guión perfecto ya que aúna tecnología + arte con resultados espectaculares ¿Quién da más?

El vídeo es en realidad una promo de un estudio fotográfico llamado Omote 3D, y como podéis ver aparentemente parece un estudio normal, con focos, fondos neutros, cámaras carísimas, etc. La diferencia es que en esta ocasión las cámaras son escáners de mano, con las que los operarios van barriendo toda la superficie corporal de los modelos. Si quieres participar en la experiencia prepárate a posar inmóvil durante 15 minutos. ¡No te rasques!

Por lo que leo, el escáner corporal solo capta volúmenes, no colores, por lo que los datos cromáticos hay que añadirlos a posteriori durante el modelaje informático en 3D. Tras eso, se emplea una impresora 3D para construir la figurita, se refina y a disfrutar de tu propio pseudo-soldadito de plomo.

Apuesto a que pronto se pone de moda rematando las tartas nupciales de los pijos y adinerados. Eso sí, encárgala con tiempo porque tardan hasta dos meses en entregártela.

Si te pasas por Japón antes del 14 de enero del año que viene tal vez puedas visitarles, pero apúntate antes que hay cola.

Me enteré vistando Petapixel.

Torre David, el rascacielos de los pobres

torre-david-slum
A comienzos de la década de los 90, el rascacielos de 45 plantas Torre David, destinado a albergar oficinas en el centro de Caracas, estaba a punto de terminarse. Sin embargo el destino quiso que el hombre detrás del proyecto muriera, y que la economía venezolana entrase en barrena. Lo que pasó luego es la extraña historia de una torre abandonada tomada enseguida por los okupas.

Según cuenta Emily Badger en un artículo sobre barriadas verticales publicado en Fast Company:

Torre David se encontraba finalizado en un 90% en el momento en que fue abandonado, tanto el proyecto como la propiedad. La infraestructura eléctrica aún no se había instalado. Los pisos bajos carecían de suelo, tuberías de desague y pintura. En la planta sexta se habían depositado grandes láminas de marmol destinadas a un proyectado hotel de lujo, aunque su instalación nunca llegó a iniciarse.

Como no podía ser de otro modo, los saqueadores se las llevaron a las primeras de cambio. Luego llegaron las familias, más de 750, que se fueron mudando a la torre a lo largo de los años, ocupando la esquelética torre de oficinas como si se tratase de una barriada vertical. Los pobres pero ingeniosos habitantes de los bordes de las megaciudades llevan años creando comunidades improvisadas, pero en este modelo existía una notable diferencia. Un edificio destinado inicialmente a albergar oficinas para los ricos y poderosos, producto de la expansión urbana descontrolada, terminó dando cobijo a los chabolistas.

¿Por qué, después de todo, debería de permanecer vacante una estructura tan formidable, diseñada por el arquitecto venezolano Enrique Gómez? Si el hotel de lujo no se iba a mudar al edificio… ¿Por qué no iban a hacerlo los pobres?

Hay un buen artículo sobre el tema, en castellano, publicado en El Universal.

Me enteré leyendo Neatorama

¿Qué es lo contrario del cero absoluto?

Cambio climático

Hacía mucho tiempo que no me dejaba caer por una de mis webs favoritas, The Straigh Dope, y echaba de menos a su sabiondo y cachondo (fingidamente borde) instigador, Cecil Adams, así que clic clic, allí me planté…

¡Qué curioso! Normalmente las dudas que le plantean sus lectores, en busca de alguien que combata la ignorancia (su leitmotiv desde hace décadas) son cuestiones que yo mismo me había hecho alguna vez. Sin embargo la de hoy me tomó por sorpresa.

¿Qué es lo contrario del cero absoluto? ¿Existe una temperatura máxima alcanzable? Pues va a ser que si. Habemus límite superior.

Si Adams no nos miente se trata de una temperatura inconcebiblemente alta llamada Temperatura de Planck, una de esas curiosidades científicas que no sirven realmente de mucho. El universo tenía esa temperatura durante el primer instante de Planck tras el Big Bang (10^-43 de segundo), y hablamos de 10^32 Kelvin.

Puede que esa cifra no te diga nada, pero si la comparas con la temperatura en centro de nuestro sol (10^6 Kelvin) pues te vas haciendo una idea.

Resulta más sencillo entender el cero absoluto que la temperatura de Planck. Percibimos el calor en función del movimiento, cuanto más frío es algo menos movimiento interno exhiben las moléculas que lo componen. Al llegar al cero absoluto (0 Kelvin) el movimiento molecular virtualmente se detiene.

Sin embargo, en el otro extremo, cuanto más rápidas se muevan las moléculas más caliente estará ese algo. A 10^10 Kelvin, los electrones se mueven a velocidades próximas a la de la luz, pero también se hacen más masivos, por lo que su temperatura puede seguir aumentando. A 10^32 Kelvin, la citada Temperatura de Planck, las gigantescas densidades obtenidas por esos electrones harían, en caso de que pudieran seguir calentándose, que se convirtieran en agujeros negros, y en ese punto lo que sabemos sobre el espacio y el tiempo se colapsa.

Así pues, la Temperatura de Planck es el límite calórico superior que se puede alcanzar. O al menos, como bien indica Adams, en ese punto alcanzamos la temperatura más alta concebible de acuerdo a las presentes teorías, lo cual no quita que una futura teoría cuántica de la gravedad nos permita imaginar temperaturas aún más altas.

Aunque a Adams, según concluye, tal posibilidad le deja frío.

Me enteré leyendo The straight dope.

Patrocinadores

Twitter

  • No public twitter messages

Flickr

  • Una foto de Flickr
  • Una foto de Flickr
  • Una foto de Flickr
  • Una foto de Flickr
  • Una foto de Flickr
  • Una foto de Flickr
  • Una foto de Flickr
  • Una foto de Flickr
  • Una foto de Flickr