El barco que navegó brevemente hacia el cielo

explosion nuclear 1946
Entre 1946 y 1958, los Estados Unidos realizaron en el Océano Pacífico hasta 20 pruebas nucleares en una pequeña isla llamada Atolón Bikini, perteneciente a las Islas Marshall, estado independiente desde 1990. Los habitantes indígenas fueron previamente desalojados por el ejército estadounidense, y aunque algunos intentaron regresar a comienzos de la década de los 70, la radiactividad imperante en la zona obligó a su evacuación.

Antes de la primera explosión en 1946, la zona era usada por el ejército estadounidense como cementerio de buques, lo cual supongo que tuvo su influencia a la hora de elegir ese atolón como el lugar idóneo para la realización de pruebas nucleares destinadas, entre otras cosas, a comprobar los efectos de las armas nucleares sobre los buques de guerra.

Por tal motivo se realizaron dos detonaciones en una operación llamada Crossroads, la primera de las cuales se realizó a una altura de 160 metros sobre los buques. Hoy en día en cambio, casi todo el mundo recuerda la segunda – asociada a una bomba llamada Baker – ya que fue la primera prueba nuclear submarina realizada en la historia. Debido a las peculiaridades de una detonación nuclear bajo el agua, las fotografías realizadas durante la prueba Baker resultan fácilmente identificables, y ciertamente impactantes tanto por el devastador poder que revelan, como por la belleza casi onírica de la física que hay tras ellas.

Pero centrémonos en la foto que ilustra este post, que en realidad es un detalle aumentado de la base del hongo, extraido de esta espectacular instantánea tomada desde una distancia de 5,6 kilómetros con respecto al punto de la deflagración. El artefacto Baker, de 23 kilotones (por tanto bastante más potente que Little Boy, la tristemente famosa bomba de Hiroshima, de 16 kilotones) explosionó el 25 de julio a una profundidad de 27 metros.

Para darnos idea de la potencia, señalar que la mancha negra que se ve a la derecha de la columna de agua y arena, es en realidad un barco enorme flotando completamente por los aires. La explosión elevó dos millones de toneladas de agua (el contenido de 800 piscinas olímpicas) hacia el cielo en un instante, creando una columna de 1800 metros de alto y 600 metros de ancho. El grosor de los “muros” de esa columna era de más de 90 metros.

La esperanza de vida de todos los que participaron en el ensayo se redujo una media de tres meses, y la historia habló posteriomente de aquella prueba como “el primer desastre nuclear del mundo”. Mejor no pedirle su opinión a los ex-nativos.

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Si quieres ver más fotos de aquel histórico día puedes visitar este post en Petapixel.

Ray Kurzweil afirma que viviremos eternamente

Ray Kurzweil

Nota del traductor: El siguiente post es simplemente una traducción de la entrevista (condensada) que Andrew Goldman le hizo al famoso futurista Ray Kurzweil, y que se publicó el pasado 25 de enero en el New York Times. (Para más información consúltese el texto original en inglés).

———————————–

Como futurista, es usted famoso por hacer predicciones sobre el momento en que ocurrirán las innovaciones tecnológicas. ¿Se atreve a predecir el año de su muerte?

Mi plan es quedarme por aquí. Desde hace 15 años aproximadamente, hemos llegado a un punto en el que por cada año de vida transcurrido, añadimos más de un año a nuestra esperanza de vida.

Para dejarlo claro, usted está prediciendo su imortalidad.

El problema es que en el futuro no podré llamarle para decirle: “Bien, lo conseguí, he vivido para siempre”, porque uno nunca alcanza el “para siempre”.

Usted ha descrito a nanobots microscópicos en el futuro que serán capaces de tomar la foma de cualquier cosa, capaces incluso de formar patrones que imiten a formas de vida familiares. Entonces ¿Podremos ver a su alrededor a millones de nanobots que tengan el aspecto de Ray Kurzweil?

Esta idea de crear un cuerpo virtual completo con nanobots, está más cerca de ser posible hacia la década de los 2050. Pero en la década de los 2030 seremos capaces de introducir millones de nanobots en nuestro cuerpo para aumentar las capacidades de nuestro sistema inmune y, básicamente, acabar con todas las enfermedades. Un científico ya ha sido capaz de curar la diabetes Tipo I en ratones con un dispositivo del tamaño de un glóbulo sanguíneo.

Tengo curiosidad en saber lo que le sucederá al matrimonio si nos hacemos inmortales. Creo que un montón de gente mirará al otro lado de la mesa, verá a su esposa, y pensará que 50 años es tiempo más que suficiente para compartirlo con cualquier persona.

El concepto de matrimonio ha cambiado. La mitad de los matrimonios se deshacen pasada una década o dos, ahora mismo la gente ya disfruta de segundas nupcias.

Pero ¿qué hay de usted y de su esposa? ¿Se han emparejado eternamente?

Llevamos casados 37 años. Me comprometí con mi mujer y no tengo intención de cambiar eso. Pero en realidad no me gusta hablar del muy largo plazo. Me centro en los retos de la semana y del año, tal vez en los de la década.

Sus críticos se complacen en afirmar que en lugar de preveer mucho de lo que va a pasar (como predecir en 1983 que una computadora dominaría a los humanos al ajedrez a finales de los 90) usted ha realizado predicciones erróneas, como escribir en 1999 que en los Estados Unidos habría un crecimiento económico continuo y un mercado de valores en franco aumento hasta el 2019.

Pero ha habido un crecimiento económico continuo, cada año excepto uno durante la última década.

Su padre, director de orquesta, murió cuando usted tenía 22 años y usted insiste en que empleando su ADN, así como la música y escritos que dejó, podría reanimarle. ¿Veremos próximamente a su padre en un concesionario comprándose un nuevo Cadillac?

Para el año 2029, los ordenadores tendrán inteligencia emocial y serán tan convincentes como las personas. Esto implica que serán personas con voluntad, igual que usted y yo, y no simples juegos que enciendes o apagas. ¿Mi padre será eso? Usted podrá argumentar que se tratará de una simulación, pero sobre este asunto no convendrá jugar. Nadie querrá traer de vuelta a alguien que pudiera deprimirse porque el mundo es muy diferente a como lo esperaba, y porque las personas a las que conocía ya no están presentes.

Usted predice que para el 2045, las computadoras serán 1000 millones de veces más potentes que todos los cerebros humanos del mundo juntos. Pero si estas máquinas son tan inteligentes ¿no conseguirán de algún modo llegar a dominarnos?

No se trata de ellas contra nosotros. Nosotros hemos creado esas herramientas para superar nuestras limitaciones, y ya nos hemos integrado con ellas. La inteligencia artificial a día de hoy no se encuentra solo en tres o cuatro oscuras agencias federales de inteligencia; está equipando a miles de millones de dispositivos móviles por todo el mundo.

Usted ha dicho que si un día se levante con una enfermedad terminal, se vería obligado a encontrar una cura. ¿Lo decía en serio?

Lo intentaría de un modo absoluto. Ahora mismo me encuentro trabajando en un proyecto sobre el cáncer con algunos científicos del MIT, y si yo desarrollase cáncer, ya tengo algunas ideas sobre lo que haría,

Me imagino a un montón de gente oyendo lo que usted ha dicho y pensando, “Ray, si crees que eres capaz de curarte a ti mismo, ¿por qué no das un paso al frente y comienzas a curar a otras personas?”

Bien, quiero decir que tengo que elegir mis prioridades. Nadie puede hacerlo todo. Decidir a qué cosas le dedicamos tiempo es probablemente la elección más importante que tomamos. No se si se ha enterdado, pero me voy a unir a Google como director de ingeniería.

Visto en el New York Times.

Cómo crear un campo de fuerza que detenga a los criminales

campo de fuerza

Lo de que soy un fanático de Straightdope lo he dicho tantas veces que ya ni os lo cuento (la prueba la tenéis en google).

Me encanta, y no tanto porque las preguntas de sus lectores sean más o menos interesantes (algunas son auténticos truños) sino por la mala leche “cachonda” que gasta el periodista que gestiona la columna, Cecile Adams, una especie de gemelo-en-sarcasmo del Gran Wyoming aunque made in USA.

A Adams, y a los redactores que le echan un cable, les encanta instruir, eso es cierto, pero creo que lo que más les gusta de todo es descojonarse abiertamente de sus lectores, a quienes en cambio ¡oh ironía! tal despliegue de crueldad inteligente parece encantarles. En el fondo ese sería el sueño de cualquier político. Imaginad a Rajoy llamando imbéciles a sus votantes día tras día y en cambio recibiendo mayorías absolutas… oh wait!

En fin, vayamos al tema. Uno de los últimos post leídos en Straightdope tenía que ver con el sueño de un flipado de la Sci-Fi de Pennsylvania, que le preguntaba a Karen (ayudante de Adams) si habría alguna forma de crear un campo de fuerza al estilo del que aparece en Independence Day, protegiendo la nave alienígena que los buenos tienen retenida en el Area 51. (Pedazo de guiño magufo que vamos a obviar).

Bien, la respuesta de Karen, a juzgar por las carcajadas que me provocó, es de las mejores de las que le he leído. Tras comenzar haciendo un repaso por las tres fuerzas que no le encajan para tal tarea: nuclear fuerte, nuclear debil, y gravedad, se centra en el electromagnetismo. Su último párrafo es simplemente brutal, y os lo traduzco:

[Tras despreciar las otras tres fuerzas] “Eso nos deja con el electromagnetismo. El problema es que las fuerzas electromagnéticas funcionan solo sobre objetos cargados, y la mayoría de los humanos y los alienígenas son eléctricamente neutros. Por ejemplo, nos movemos de aquí para allá dentro del campo magnético de la Tierra sin problemas.

Sin embargo, a distancias lo suficientemente pequeñas – distancias atómicas – nuestra carga neutra se ordena en un núcleo cargado positivamente rodeado de nubes de electrones cargadas negativamente. De modo que en la mismísima superficie, nuestro cuerpo está ligeramente cargado de forma negativa, lo cual nos da un punto de inicio.

Pero espera, aún mejor, nosotros estamos compuestos de átomos, y los electrones del mismo estado cuántico no pueden ocupar el mismo espacio debido al principio de exclusión de Pauli. ¿Ves a dónde nos conduce todo esto?

Si pudiésemos, digamos, crear una lámina inmovil de electrones en estados cuánticos similares aproximadamente a los de nuestros propios electrones, entonces no podríamos atravesarla porque los electrones de nuestros átomos se verían tanto repelidos eléctricamente por la carga, como impedidos a ocupar el mismo espacio por causa de Pauli. Esta especie de campo de fuerza mantendría a buen recaudo a los criminales de Star Trek.

La mejor manera de crear una lámina inmovil de electrones es construir una pared. Los electrones de su superficie generarían un campo eléctrico de corta distancia que repelería (a distancias atómicas) otras clases de materia. ¡Ta chán… un campo de fuerza!

¡Ah! Que tenía que ser invisible… prueba con plexiglás.

– Karen

No os perdáis el delicioso post completo en Straightdope“. Ah, y feliz entrada de año.

Omote 3D o cómo encoger a los niños

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De tanto en tanto llega de Japón una frikada que me asombra, y el vídeo que hoy os muestro responde al guión perfecto ya que aúna tecnología + arte con resultados espectaculares ¿Quién da más?

El vídeo es en realidad una promo de un estudio fotográfico llamado Omote 3D, y como podéis ver aparentemente parece un estudio normal, con focos, fondos neutros, cámaras carísimas, etc. La diferencia es que en esta ocasión las cámaras son escáners de mano, con las que los operarios van barriendo toda la superficie corporal de los modelos. Si quieres participar en la experiencia prepárate a posar inmóvil durante 15 minutos. ¡No te rasques!

Por lo que leo, el escáner corporal solo capta volúmenes, no colores, por lo que los datos cromáticos hay que añadirlos a posteriori durante el modelaje informático en 3D. Tras eso, se emplea una impresora 3D para construir la figurita, se refina y a disfrutar de tu propio pseudo-soldadito de plomo.

Apuesto a que pronto se pone de moda rematando las tartas nupciales de los pijos y adinerados. Eso sí, encárgala con tiempo porque tardan hasta dos meses en entregártela.

Si te pasas por Japón antes del 14 de enero del año que viene tal vez puedas visitarles, pero apúntate antes que hay cola.

Me enteré vistando Petapixel.

Torre David, el rascacielos de los pobres

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A comienzos de la década de los 90, el rascacielos de 45 plantas Torre David, destinado a albergar oficinas en el centro de Caracas, estaba a punto de terminarse. Sin embargo el destino quiso que el hombre detrás del proyecto muriera, y que la economía venezolana entrase en barrena. Lo que pasó luego es la extraña historia de una torre abandonada tomada enseguida por los okupas.

Según cuenta Emily Badger en un artículo sobre barriadas verticales publicado en Fast Company:

Torre David se encontraba finalizado en un 90% en el momento en que fue abandonado, tanto el proyecto como la propiedad. La infraestructura eléctrica aún no se había instalado. Los pisos bajos carecían de suelo, tuberías de desague y pintura. En la planta sexta se habían depositado grandes láminas de marmol destinadas a un proyectado hotel de lujo, aunque su instalación nunca llegó a iniciarse.

Como no podía ser de otro modo, los saqueadores se las llevaron a las primeras de cambio. Luego llegaron las familias, más de 750, que se fueron mudando a la torre a lo largo de los años, ocupando la esquelética torre de oficinas como si se tratase de una barriada vertical. Los pobres pero ingeniosos habitantes de los bordes de las megaciudades llevan años creando comunidades improvisadas, pero en este modelo existía una notable diferencia. Un edificio destinado inicialmente a albergar oficinas para los ricos y poderosos, producto de la expansión urbana descontrolada, terminó dando cobijo a los chabolistas.

¿Por qué, después de todo, debería de permanecer vacante una estructura tan formidable, diseñada por el arquitecto venezolano Enrique Gómez? Si el hotel de lujo no se iba a mudar al edificio… ¿Por qué no iban a hacerlo los pobres?

Hay un buen artículo sobre el tema, en castellano, publicado en El Universal.

Me enteré leyendo Neatorama

¿Qué es lo contrario del cero absoluto?

Cambio climático

Hacía mucho tiempo que no me dejaba caer por una de mis webs favoritas, The Straigh Dope, y echaba de menos a su sabiondo y cachondo (fingidamente borde) instigador, Cecil Adams, así que clic clic, allí me planté…

¡Qué curioso! Normalmente las dudas que le plantean sus lectores, en busca de alguien que combata la ignorancia (su leitmotiv desde hace décadas) son cuestiones que yo mismo me había hecho alguna vez. Sin embargo la de hoy me tomó por sorpresa.

¿Qué es lo contrario del cero absoluto? ¿Existe una temperatura máxima alcanzable? Pues va a ser que si. Habemus límite superior.

Si Adams no nos miente se trata de una temperatura inconcebiblemente alta llamada Temperatura de Planck, una de esas curiosidades científicas que no sirven realmente de mucho. El universo tenía esa temperatura durante el primer instante de Planck tras el Big Bang (10^-43 de segundo), y hablamos de 10^32 Kelvin.

Puede que esa cifra no te diga nada, pero si la comparas con la temperatura en centro de nuestro sol (10^6 Kelvin) pues te vas haciendo una idea.

Resulta más sencillo entender el cero absoluto que la temperatura de Planck. Percibimos el calor en función del movimiento, cuanto más frío es algo menos movimiento interno exhiben las moléculas que lo componen. Al llegar al cero absoluto (0 Kelvin) el movimiento molecular virtualmente se detiene.

Sin embargo, en el otro extremo, cuanto más rápidas se muevan las moléculas más caliente estará ese algo. A 10^10 Kelvin, los electrones se mueven a velocidades próximas a la de la luz, pero también se hacen más masivos, por lo que su temperatura puede seguir aumentando. A 10^32 Kelvin, la citada Temperatura de Planck, las gigantescas densidades obtenidas por esos electrones harían, en caso de que pudieran seguir calentándose, que se convirtieran en agujeros negros, y en ese punto lo que sabemos sobre el espacio y el tiempo se colapsa.

Así pues, la Temperatura de Planck es el límite calórico superior que se puede alcanzar. O al menos, como bien indica Adams, en ese punto alcanzamos la temperatura más alta concebible de acuerdo a las presentes teorías, lo cual no quita que una futura teoría cuántica de la gravedad nos permita imaginar temperaturas aún más altas.

Aunque a Adams, según concluye, tal posibilidad le deja frío.

Me enteré leyendo The straight dope.

Historia de la mujer que recuerda todos los días de su vida

cerebro-electronico

Científicos de la Universidad de California Irvine (UCI), confiesan estar atónitos con la habilidad casi perfecta de una mujer para recordar tanto los grandes sucesos como los detalles más pequeños. De hecho, su memoria es tan detallada e inusual, que los investigadores han llegado literalmente a afirmar que jamás han visto nada igual.

Dale una fecha y ella podrá decirte lo que sucedió: si emitieron el último episodio televisivo del culebrón Dallas, el día en que la esposa del actor Robert Blake fue asesinada, el día en el que se estrellaba el avión de Lockerbie, la invasión iraní de la embajada estadounidense, el día en que se aprobó la Proposición 13 en California, el día en que se estrelló un avión en Chicago. Incluso podrá decirte lo que estaba haciendo en ese momento. Recuerda hasta el tiempo que hacía.

Su vida es como una película en un bucle infinito, llena de emoción. Nada de lo que le ha sucedido, bueno o malo, se le puede escapar.

Cuando se le pidió, en noviembre del 2003, que enumerara las fiestas de Pascua desde 1980, la mujer judía y de 40 años, dio a los científicos una lista con 24 fechas que solo tenía un único error. Incluyó detalles de lo que había hecho en cada uno de esos días.

“El 6 de abril de 1980, terminaron las vacaciones de Pascua en mi curso de noveno grado; el 15 de abril de 1990 hice galletas, al día Siguiente S. rompía su relación conmigo; el 11 de abril de 1993 haraganeé todo el día, cené espaguetis con R. “

Los investigadores de la Universidad de California Irvine (UCI) fueron capaces de verificar sus recuerdos al compararlos con sus anotaciones en los diarios que ha ido escribiendo, casi diariamente, desde los 10 a los 34 años. En algunos casos, también pudieron confirmarlo por los recuerdos de su madre.

Sus hallazgos se han publicado en un artículo en la edición actual de la revista Neurocase. La mujer es identificada solo por sus iniciales AJ. Su habilidad única para recordar perfecta e instantáneamente detalles de su pasado ha llevado a los científicos a proponer un nombre para su condición: “síndrome hipertiméstico”, nombre de raiz griega basado en la palabra “timesis” que significa “recuerdo” más el prefijo “hiper”, que significa “por encima de lo normal”.

El investigador de UCI James McGaugh comentó que no existía documentación sobre nada similar en la literatura científica.

La mujer no utiliza mecanismos mnemotécnicos para recordar su vida.

Parece surgir de alguna clase de habilidad innata que los investigadores aún no pueden explicar.

Esperan realizar una resonancia magnética para determinar si existe algo inusual en la estructura de su cerebro.

También esperan que el hecho de trasladar su historia al público anime a otros con la misma habilidad a salir a la luz.

“Si existen más personas de este tipo podríamos hacer ciencia seria con ellos y encontrar que es lo que lo causa; por ejemplo mediante análisis genéticos”, comentó McGaugh.

“Es muy complicado de hacer con un solo sujeto. Si tuviéramos a unos cuantos, podríamos realizar una consulta científica a escala completa”.

McGaugh comentó que tanto él como su equipo de investigación habían realizado numerosas pruebas para asegurarse de que AJ no les estaba tomando el pelo.

McGaugh es director y fundador del Centro para la Neurobiología del Aprendizaje y la Memoria de la UCI, y profesor e investigador en la universidad, donde estudia el papel de los sistemas cerebrales en la regulación del aprendizaje y la memoria. Su equipo de investigación incluye a la neuropsicóloga, nativa de Toronto, Elizabeth Parker. Además su equipo realiza consultas a Endel Tulving, docente en la Universidad de Toronto y autor de la obra Elements of Episodic Memory (Elementos de la Memoria Episódica).

McGaugh explicó que fue AJ quien le escribió hace seis años.

“Intenté detectar el truco empleando todas las argucias que pude”, comentó. Un día, sin avisarla, le pedí que recitase todas las fechas en las que nos habíamos entrevistado durante los últimos cinco años. Lo hizo, añadiendo como era el tiempo ese día y dando otros detalles personales, como cuando McGaugh se fue a Alemania.

“Simplemente lo hizo sin esfuerzo”, dijo McGaugh. “Si me preguntan a mi: ‘¿cuándo hiciste ese viaje a Alemania?’, me habría equivocado en un año. Ella supo la fecha exacta”.

La sometió repetidamente a preguntas triviales.

“Tiene 40 años, de modo que generacionalmente no estaría demasiado interesada en Bing Crosby así que le pregunté ‘¿Cómo y dónde murió?’, ella respondió: ‘Oh, murió durante un partido de golf en España’, y me dio la fecha. ¿Podrías tu hacer eso?”.

Su memoria es al mismo tiempo una bendición y un castigo, añadió McGaugh.

“Paso todo el tiempo pensando en el pasado”, le confesó a McGaguh.

“Es como ponerse a ver una película que nunca acaba. Como tener una pantalla partida, estoy hablando con alguien y estoy viendo alguna otra cosa… Ahora por ejemplo estamos aquí sentados hablando… pero internamente pienso en algo que me pasó en diciembre de 1982, el 17 por ejemplo era viernes y empecé a trabajar (en un almacén)”.

Los investigadores han decidido proteger su identidad para preservar su privacidad.

A pesar de su fabulosa capacidad para recordar cosas del pasado, la mujer no puede recordar para que son las cinco llaves de su llavero; es mala reconociendo caras; su capacidad para el aprendizaje por memorización es bastante pobre y nunca destacó en la escuela, sus notas eran principalmente suficientes. Colecciona guías de televisión, muestra tendencias obsesivo-compulsivas y admite verse fascinada por lo macabro.

Consiguió licenciarse en ciencias sociales, y se graduó a los 23 años. Casi siempre ha vivido en casa de sus padres, incluso después de que se casara a la edad de 37 años.

Ha sufrido depresiones y toma Prozac.

Ha trabajado como asistente en una asesoría jurídica, donde su memoria le sirvió de gran ayuda y como asistente de un ejecutivo. No tiene hijos, y actualmente planea montar su propio negocio.

La mujer le comentó a los investigadores que siempre había tenido una memoria rica en detalles para los episodios: su primer recuerdo es de cuando estaba en la cuna (ella cree que tenía entre 18 y 24 meses) y se despertó por los ladridos del perro de su tío. Recuerda el nacimiento de su hermano cuando tenía tres años. Informó de que varias personas de su familia paterna tenían excelentes memorias, pero ninguna tan buena como la suya.

Ella cree que su memoria sufrió un cambio cuando a la edad de 8 años su familia se mudó de la costa este a la oeste. Traumatizada, comenzó a hacer listas con los datos de los viejos amigos, a buscar fotos de su vieja casa, y a recurrir constantemente al pasado. Poco después de aquello comenzó a escribir detallados diarios.

Escribir se convirtió en una obsesión, y en ocasiones añadía seis o siete entradas al día a su diario.

“Algunas personas me llaman la mujer calendario mientras que otras abandonan la sala presas de un pánico total”, le dijo a los investigadores. “La mayoría creen que es un don, pero para mi se trata de un problema. ¡Todos los días recorro mentalmente mi vida entera y eso hace que me vuelva loca!”

También les confesó a los científicos que no lo cambiaría, aunque le dieran la oportunidad.

“Atesoro todos esos recuerdos, buenos y malos… es parte de mi”.

—-

Publiqué inicialmente este artículo en Astroseti el 14 de marzo de 2006 y acabó en portada de Barrapunto. Lamentablemente el enlace a Astroseti está roto, por lo que rescato este texto para Maikelnai’s Blog.

PD. La fuente de la noticia original era el Toronto Star, y la redactora se llamaba Francine kopun. Este texto es una traducción. El enlace a dicho artículo también está roto.

Inevitablemente, cuando publiqué esta traducción, muchos lectores recordaron el magistral relato de Borges, Funes el memorioso.

El plátano es radiactivo sí ¿Y qué?

platanos
Hace unos meses, uno de los padres de las famosas timopulseras Power Balance, el californiano Troy Rodarmel, declaró sin sonrojo que sostener un plátano en la mano te daba energía, aunque sostener azúcar te la restaba.

Sin duda, todo un contrasentido ya que el plátano es rico en fructosa, sacarosa y glucosa (tres azúcares naturales). Sin embargo en algo estaba en lo cierto, aunque seguramente Troy lo desconocía: esta apreciada fruta cuenta ciertamente con su propia energía… ¡Nuclear!

En efecto, todos sabemos que esta fruta es rica en potasio, pero lo que tal vez nos sorprenda es descubrir que parte de ese potasio aparece en forma de isótopo radioactivo, el potasio-40. No os preocupéis, el contenido de esta sustancia es realmente bajo (apenas un 0,0117% del total del potasio), de modo que cada banana contiene aproximadamente 370 picocurios de potasio radioactivo (o 14 becquerelios), lo cual es una cantidad realmente despreciable.

De todos modos, la dosis es lo bastante elevada como para que los lectores de radiación situados en los puertos y aduanas den falso positivo de vez en cuando. Tranquilo, el contador Geiger no va a saltar si llevas un plátano en el bolso, pero si conduces un camión cargado de esta fruta, o descargas un contenedor de un barco, el contador lo notará.

Curiosamente, los defensores de la energía nuclear emplean a menudo lo que ellos llaman “dosis equivalente a un plátano”, para medir las pequeñas fugas de radiación que se dan en las centrales nucleares. Es una forma de tranquilizar a los vecinos empleando escalas que los no iniciados entiendan fácilmente, ya que lo normal es que ni picocurios ni becquerelios nos digan demasiado, ¿verdad?

La vida media del potasio-40 es de 1.240 millones de años. Si te comes un plátano, cada segundo que pase se desintegrarán 14 átomos de potasio-40 en tu organismo de forma totalmente inocua. De hecho, esta propiedad hace que este isótopo se emplee también (como el carbono-14) para hacer dataciones bajo ciertas circunstancias.

Si estás pensando que estas dosis son acumulables te equivocas. El hecho de que te comas un plátano diario no va a incrementar tus contenidos en potasio-40. Nuestro cuerpo controla internamente los niveles de este isótopo, de modo que cuando entra más potasio del necesario, el organismo se libra del exceso.

De modo que tranquilos. No esperéis que estos frutos brilllen en la oscuridad, la radioactividad es algo natural que nos rodea por todas partes. De hecho, cualquier cosa que contenga carbono es ligeramente radioactivo (tú mismo, por ejemplo).

Además de esta fruta, existen muchos otros alimentos moderadamente radioactivos como las patatas, las pipas de girasol, las alubias, las nueces, etc. Se cree que el alimento más radioactivo conocido es la nuez amazónica, debido al alto contenido en radio y bario del suelo en que crece la planta.

Publiqué este artículo en Yahoo! en enero de 2011, pero el enlace se ha roto, por lo que lo rescato para Maikelnai’s blog.

Historia de la paciente que hizo “brotar” dedos nuevos a su mano amputada

mirror box
Acabo de leer en NPR una de esas historias sobre neurología que te deja perplejo y maravillado ante la complejidad de nuestro cerebro y su comportamiento.

El artículo cuenta la historia médica de una paciente estadounidense llamada simplemente RN para proteger su identidad. Probablemente a causa de la talidomida, esta paciente nació con una severa deformación en su mano izquierda. No tenía pulgar ni dedo índice, además sus dedos anular y corazón carecían de falanges, por lo que no podía doblarlos. Únicamente su meñique era normal. (Aquí podéis ver una representación del aspecto de su mano).

[Relacionado: La historia del pene fantasma y de su eliminación]

Las cosas se pusieron peor cuando sufrió un accidente de tráfico a los 18 años que obligó a los doctores a amputar su mano deforme. Desde entonces tiene un muñón que acaba en su muñeca.

Lo curioso empieza ahora. Como tantos y tantos amputados, RN comenzó a sufrir lo que se conoce como síndrome del miembro fantasma. A pesar de que su mano ya no estaba ahí, su cerebro sentía que si lo estaba. Lo más curioso, es que para su cerebro la mano que había vuelto ya no tenía las deformaciones de nacimiento.

Su circuitería neuronal imaginaba una mano con todos los dedos, si bien sus nuevos dedos pulgar e índice eran un poco más cortos de lo normal. (Ver representación).

Los neurólogos quedaron perplejos por este caso. La paciente había recuperado las sensaciones de la mano perdida, y había hecho brotar dos dedos que nunca llegó a tener. Ambos, en su mente, eran perfectamente operativos. Después de todo, si uno puede recuperar de forma imaginaria la sensibilidad de una mano amputada, lo mejor es hacerlo bien y darle “unos arreglillos” al miembro fantasma.

[Relacionado: Claudia Mitchell, la mujer biónica]

El caso aún se complica más. Definitivamente lo de RN es una historia de mala suerte. Años después de “recuperar” su mano fantasma, esta vez con todos los dedos, la paciente comenzó a sufrir dolores severos. Por alguna razón, en su cerebro dos de sus dedos (el índice y el corazón) comenzaron a adoptar posturas extrañas, curvándose y uniendo sus puntas en una posición absolutamente incómoda. Pese a que su mano física no estaba allí, los dolores en su mente eran reales.

Los doctores Ramachandran y McGeoch aplicaron entonces la terapia de la caja de espejos (ver imagen al comienzo de este post). Gracias a este juego ilusorio, la paciente puede contemplar el reflejo de su mano real en el espejo, y engañar al cerebro haciéndole creer que se trata de la mano amputada que “existe” en sus centros nerviosos. Ensayando durante unas semanas a relajar los dos dedos imaginarios con tendencia a retorcerse, la paciente mejoró de sus dolores y pudo hacer una vida normal.

El trabajo en que ambos doctores relatan este caso acaba de publicarse en Neurocase.

Descubren el secreto de la velocidad del guepardo

Guepardo en carrera

Ahí lo tenéis, el gato más rápido de la Tierra. No hay ningún animal terrestre que le tosa en explosividad. Ni siquiera los galgos, con una fisionomía muy similar a la de este estilizado felino.

¿Sabíais que en 2009 un guepardo hembra llamado Sarah corrió los 100 metros (partiendo en reposo) en 6,69 segundos. Díselo a Usain Bolt y seguro que se deprime, eso es tres segundos menos que su récord mundial. Y eso que la tal Sarah era una gueparda criada en cautividad, mucho más lenta que sus parientes salvajes de la sabana africana.

¿Dónde está la clave para la velocidad de los guepardos? Eso es lo que se propusieron averiguar tres científicos británicos, que emplearon como modelo comparativo al galgo.

Construyeron una pista recubierta con placas que medían la fuerza de los animales. Luego grabaron a guepardos y galgos corriendo sobre la pista, emplendo para ello cámaras de alta velocidad. Cuando analizaron los patrones de los sprints y las fuerzas de contacto, los científicos identificaron varios factores biomecánicos que ayudaban a que los felinos superaran a sus oponentes caninos.

Al parecer, la ventaja de los gatos moteados recae no solo en sus zancadas, más largas que las de los perros, sino en la habilidad que tienen para incrementar el nº de zancadas por segundo cuando aceleran.

Mientras “trotan” sin prisa a un ritmo de 9 m/s, los felinos dan 2,4 zancadas por segundo, pero cuando aceleran hasta los 17,8 m/s pasan a dar 3,2 zancadas por segundo. Los galgos en cambio corrían dando 3,5 zancadas por segundo con independencia de la velocidad a la que fueran (o lo que es lo mismo, con independencia de lo largas que fueran sus zancadas).

Sorprendentemente, en este estudio los perros alcanzaron velocidades de 19 m/s (68,4 km/h), techo más rápido que el conseguido por los guepardos cautivos.

En la sabana la cosa no habría acabado igual. Allí los guepardos alcanzan velocidades punta de hasta 29 m/s (104,4 km/h). ¡Se ve que privarles de libertad les resta ganas de correr! ¿Para qué? si comen sin necesidad de cazar…

El trabajo científico se publicó hoy mismo en The journal of experimental biology. Me enteré leyendo Science.

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