Desarrollan un medio de almacenamiento de datos eterno

Delcaración universal de los derechos humanos en un dosco 5D

La desactualización de los formatos de almacenamiento es un grave problema, que afecta a los fondos culturales de todas las naciones. La llegada del microfilm pareció todo un avance, pero el celuloide de las películas se degrada y decolora con el tiempo. La información contenida en miles de cintas magnéticas, CDs, e incluso memorias pendrive está llamada a desaparecer a medida que la tecnología avance y lo soportes envejezcan (y olvidemos como funcionaba el software y el hardware obsoleto). ¿Para cuándo un formato de almacenamiento que sea capaz de contener información sin pérdida ni daño durante miles o millones de años? Pues para ya, porque en la universidad de Southampton acaban de desarrollar un medio de almacenaje quasi-eterno.

El artilugio en si es un disco de cristal nanoestructurado en el que un láser puede grabar información digital capaz de sobrevivir durante miles de millones de años. El anuncio de su desarrollo se ha producido esta semana, y sus creadores se refieren a él como “digital pentadimensional” (o en abreviatura 5D), ya que además de la posición de los datos, tanto el tamaño como la orientación juegan también su papel. En cuanto a su capacidad, el disco almacena 360 terabytes.

Lo de asegurarse de que efectivamente sea eterno se lo han tomado en serio. Han comprobado que la información se mantenga estable a temperaturas tan altas como 1000ºC. Para sus creadores, a temperatura ambiente (cualquier cosa por debajo de los 190ºC) los datos podrían mantenerse intactos durante 13.800 millones de años, que es la edad actual del universo.

La nota de prensa de la citada universidad británica afirma que este descubrimiento “abre una nueva era de archivo eterno de datos” ya que la vida de los discos es “virtualmente eterna”. Se espera que los museos, archivos nacionales y bibliotecas puedan beneficiarse de este desarrollo tecnológico.

Por el momento los científicos ya han almacenado documentación importante en este formato, como la Declaración Universal de los Derechos Humanos (véase foto superior), la Carta Magna, y la Biblia del Rey Jacobo. Si están en lo cierto, esos tres discos sobrevivirán a la propia especie humana. Lo que buscan ahora es socios capitalistas interesados en esta tecnología para comenzar a comercializarla.

Me enteré leyendo la web de la Universidad de Southampton.

Corazón ingrato, la napolitana neoyorquina que enamoró a Caruso

Hace meses que mis padres, viajeros y amantes de la cultura, planificaron con detalle su visita a Nueva York, donde el plato fuerte iba a ser escuchar al gran tenor Jonas Kaufmann, que actuaría en el Metropolitan. Lamentablemente un problema de salud le obligó a cancelar su interpretación en el rol de Chevalier des Grieux en la ópera “Manon Lescaut” de Puccini. Imagino su disgusto, aunque seguramente cuando escuchen al gran Roberto Alagna, que es quien le sustituye, salgan igualmente encantados de uno de esos templos de la lírica que aspiro a conocer en persona algún día, si la salud y la economía me lo permiten.

Me vais a permitir que hoy hable un poco sobre esta pasión mía, que me acompaña desde la adolescencia por culpa de una de esas colecciones “tontas” que anuncian cada septiembre, y que casi obligué a mi madre a comprar. Yo tendría unos 18 años, ya disfrutaba con la música clásica, pero la ópera no se había abierto hueco aún en mis entrañas. Aquella colección de Grandes Óperas quincenales se inició con un “Carmen” de Bizet memorable por parte de la gran Montserrat Caballé, y de aquellos polvos estos lodos…

Pero en los recitales de las figuras del belcanto no todo son composiciones de grandes autores como el citado Puccini, Verdi, Rossini, Donizzetti, Bellini, etc. También hay siempre canciones populares hermosísimas que han terminado por encontrar su hueco en el repertorio de los grandes. Ahí está “Granada” de Agustín Lara, escrita en castellano, y algunas perlas escritas en dialecto napolitano, como la celebérrima “Funiculí Funiculá” con música de Luigi Denza y letra de Peppino Turco, compuesta para la inauguración del primer funicular que ascendía al Vesubio en 1880. ¿Quién no se ha dejado llevar alguna vez por la alegría contagiosa de su estribillo?

Tal vez la más famosa canción napolitana de todos los tiempos sea “O Sole mio”, compuesta en 1898 por Eduardo di Capua y con letra de Giovanni Capurro. Nada nuevo se puede decir de un tema que forma parte de la cultura popular de ocidente y versioneada hasta la saciedad por toda clase de intérpretes, entre los que (mi pasado rocker me traiciona) destaca el mismísimo Elvis Presley y su It’s now or never.

Sin embargo hay una canción napolitana que de siempre me ha dejado sin respiración, aunque tal vez no sea tan universalmente conocida como las dos anteriores, y es de ella sobre la que quiero escribir hoy unas líneas. Se la conoce por “Core n’grato” aunque también por la primera línea de su letra “Catarì, Catarì”, que no deja de ser una llamada desesperada a Caterina, el corazón ingrato al que va dedicado este canto de desamor, escrito en Estados Unidos en 1911 por el emigrante calabrés Alessandro Sisca y musicalizado por Salvatore Cardillo.

Se sospecha que el tema pudo ser un encargo de mismísimo Enrico Caruso (de quien se conserva grabación), aunque lo que es seguro es que fue este mito de la historia de la ópera quien, al adoptarla en sus recitales, la hizo famosa en todo el planeta música. Desde entonces ningún gran tenor se ha resistido a sus encantos; por citar a algunos: Beniamino Gigli, Tito Schipa, Giuseppe di Stefano, Luciano Pavarotti, Plácido Domingo, José Carreras, y (de la nueva quinta) los antes citados Jonas Kaufmann y Roberto Alagna.

La letra en napolitano de esta apasionada oda al amor no correspondido dice:

« Catarì, Catarì,
Pecchè me dice sti parole amare,
Pecchè me parle e ‘o core
Me turmiente Catari?

Nun te scurdà ca t’aggio date ‘o core, Catarì
Nun te scurdà!

Catarì, Catarì, che vene a dicere
Stu parlà, che me dà spaseme?
Tu nun ‘nce pienze a stu dulore mio
Tu nun ‘nce pienze tu nun te ne cure

Core, core ‘ngrato
T’aie pigliato ‘a vita mia
Tutt’ è passato
E nun ‘nce pienze cchiù!

Catarì, Catarì,
Tu nun ‘o saie ca ‘nfin ‘int’a ‘na chiesa
Io so’ trasuto e aggio priato a Dio, Catarì
E l’aggio ditto pure a ‘o cunfessore:
I’ sto a suffrì
Pe’ chella llà!

Sto a suffrì,
Sto a suffrì, nun se po’ credere,
Sto a suffrì tutte li strazie!
E ‘o cunfessore ch’è persona santa,
M’ha ditto: Figlio mio, lassala sta’, lassala sta’

Core, core ‘ngrato
T’ aie pigliato ‘a vita mia
Tutt’ è passato
E nun ‘nce pienze cchiù! »

Que podríamos traducir como:

Catarí…Catarí
¿Por qué me dices estas palabras amargas?
¿Por qué me hablas
y me atormentas el corazón? Catarí

No te olvides que te he dado el corazón, Catarí
¡No te olvides!

Catari Catarí, por qué vienes a decir estas palabras
que me dan dolor?
Tú no piensas en este dolor mio tú no lo piensas.
Tú no tienes corazón.

Corazón, corazón ingrato.
Te has llevado mi vida
todo es pasado
y no lo piensas mas.

Catarí… Catarí
tú no sabes que he ido a la iglesia
he entrado y he rezado a Dios Catarí
y le he dicho tambien al confesor
“que estoy sufriendo por ella”..

Estoy sufriendo
estoy sufriendo y no se puede creer
estoy sufriendo todas las desgracias
y el confesor que es una persona santa
me ha dicho: “hijo mío, déjala estar, déjala estar..”

Corazon, corazón ingrato
te has llevado mi vida
todo es pasado
y no lo piensas más”.

smd_114516_luciano_pavarotti_core_ngrato_web
Escrita en Nueva York, por desgracia no se conoce mucho de la identidad de la Catarina real que rompió el corazón de su compositor, inspirando esta hermosura de tema en la que la desesperación del intérprete va creciendo a cada verso, hasta romperse en el climax final. Los que entienden de esto de la ópera afirman que nadie ha alcanzado jamás la perfección y la elegancia que Caruso le profesaba a esta napolitana, y es que “el más grande” se enamoró perdidamente de Core n’grato desde que lo escuchó por primera vez. Curiosamente es la única canción napolitana que triunfó antes en el extranjero que en la ciudad del Vesubio. Como nota discordante se dice que Cardillo, su coautor, renegó toda la vida de ella, por considerarla una “porquería”, casi un error impropio de alguien que escribía óperas.

¡Ironías de la vida! A día de hoy es la única composición de Cardillo que se recuerda, lo cual podría dar para escribir un post sobre autores que repudian una obra propia a causa del enorme éxito de la misma. Si algún día lo hago sin duda tendría que hablar de Alan Alexander Milne, a quien hoy conocemos casi exclusivamente por Winnie de Pooh, personaje al que acabó odiando.

En fin, perdonad por la digresión, hoy no tenía ganas de hablar de ciencia. ;-)

H. P. Robertson, el hombre que le dijo a Einstein que se equivocaba

H P Robertson
Ayer todo el mundo habló del momento histórico que nos ha tocado vivir. La predicción de Einstein en febrero de 1916, de que el espacio podía tener protuberancias y abombamientos debido a la existencia de ondas gravitatorias, se demostró cierta. No voy a hablar mucho sobre el asunto porque ya todos los medios se han hecho eco con más o menos fortuna, (particularmente me quedo con el tratamiento de Dennis Overbye en el New York Times).

De lo que me apetece hablaros hoy es de la historia de aquella predicción, y de cómo Einstein dudó poco después de haber publicado su ahora arhifamoso vaticinio. Si hoy celebramos esta gesta, es en parte gracias al físico Howard Percy Robertson, quien evitó que en 1936 el gran sabio germano-estadounidense se echara atrás. En aquella época Robertson era editor de la revista Physical Review, toda una referencia en el campo de la física. Se necesitaba mucho valor para llevarle la contraria al gran Albert Einstein, premio Nobel desde 1921, y saludado por muchos como el más grande hombre de ciencias desde la desaparición de Newton.

De todos es sabido que el sabio alemán varió la forma en que los científicos entendían la gravedad cuando publicó la teoría general de la Relatividad en 1915, redefiniendo esta fuerza como un efecto de las curvas que se producen en el espacio-tiempo. El propio Einstein comprendió que estas distorsiones en el tejido del universo serían muy tenues, por lo que solo algo drástico como el choque de dos agujeros negros, podría emitir una señal lo bastante fuerte como para darnos la oportunidad de que la detectáramos. Sin embargo Einstein era bastante escéptico con la existencia de los agujeros negros, pese a que estas singularidades se desprendían de su propia teoría. Y esas dudas no le abandonaron (afortunadamente Stephen Hawking nunca las tuvo).

Por ello, en 1936 decidió escribir un artículo de alto perfil desdiciéndose de su predicción de 1916, por lo que envió su contra-vaticinio a la revista Physical Review. Pero sucedió que Howard Percy Robertson rechazó su trabajo al creer que Einstein se equivocaba, lo cual irónicamente daba apoyo a su idea original.

Robertson, con bigote a la izquierda del todo, flanqueando junto a otros físicos a Albert Einstein
Se cuenta que Einstein montó en cólera al enterarse de la negativa, y que decidió no volver a publicar nada en la citada revista, así que envió de nuevo el trabajo a la menos destacada Journal of the Franklin Institute.

Pero de nuevo, antes de permitir semejante patinazo, H. P. Robertson hizo llegar indirectamente a Einstein (a través de su ayudante Leopod Infield) su opinión acerca de lo acertado de su trabajo de 1916. Robertson le explicó todo con detalle a Infield, lo cual hizo que este discutiera con Einstein sobre el contenido del trabajo que quería publicar. Tras aquella conversación, el padre de la Relatividad revisó de forma radical su paper, haciendo que en lugar de refutar la ahora comprobada existencia de ondas gravitacionales, apoyase aún más su predicción inicial.

Así pues, cuando hoy todos loan la impresionante sagacidad de Albert Einstein, justo es que honremos también al hombre que evitó que se desdijera de su predicción, pese a que su nombre no venga acompañado ni de lejos de la leyenda del padre de la Teoría de la Relatividad.

En la foto superior aparece Robertson, a la izquierda del todo, junto a otros físicos que flanquean a Albert Einstein.

Me enteré leyendo el Chicago Tribune (Gran artículo de Faye Flam, por cierto).

Estatua muestra un ‘laptop’ del siglo I antes de Cristo

ancient-greek-laptop-sculpture
Hace unos meses os hablaba yo de la estatua de 1855 que parecía estar consultando un iPhone, pero por lo que puedo ver hay muchos otros ejemplos de “aparentes anacronismos” en la historia del arte. Hoy mismo en Geekologie se hacen eco de un nuevo caso, que sin duda alguna encantará a los conspiranoicos y amantes de supuestos misterios. La estatua griega de la dama y el ordenador portátil (o “laptop”).

Por lo que puedo leer en la citada Web, se trata de un relieve en mármol que probablemente perteneció a una tumba naiskos, esculpido alrededor del año 100 antes de Cristo. No se sabe mucho de su origen, como veis, aunque se especula que pudo encontrarse en la isla griega de Delos.

Tras cambiar varias veces de manos, en la actualidad la pieza se expone en el Museo J. Paul Getty de Los Ángeles, y se le conoce por el nombre de “Tumba Naiskos de una Mujer Entronada y su Doncella”.

La peculiaridad “actual” de la estatua viene, como podéis observar, de la caja que la doncella ofrece abierta a su ama, simplemente un cofre de poca profundidad (según explican los responsables del museo), pero que para muchos amantes del misterio es indudablemente un ordenador portátil. ¿Se encontraba la dama griega del siglo I a.de C consultando la cotización de sus valores bursátiles en empresas tecnológicas? ¿Habría buena conexión WiFi en Delos por aquel tiempo?

Absolutamente no, pero ya sabemos lo banal y superfluo que a veces Internet. Sin comerlo ni beberlo, una bonita pieza histórica de importancia menor ha ganado notoriedad. ¡Aunque los dos puertos USB laterales me tienen desconcertado! (Lo confieso.)

Me enteré leyendo Geekologie.

Opilión exhibe erección durante 99 millones de años

Pene de arácnido de 99 millones de años
Hace casi 99 millones años, dos opiliones (también conocidos por algunos como “mosquitos de patas largas”) decidieron pasar un buen rato juntos, para lo cual pocas cosas hay mejores que el sexo. No tenían ni idea, de que aquel agradable ratillo de relaciones al aire libre terminaría por convertirse en lo último que harían, pero así fue, ya que quedaron atrapados en una gota de resina. Hoy, una “jartá” de tiempo después, aquel ámbar nos muestra un raro ejemplo de cópula cretácica, en la que se muestra totalmente extendido el pene de esta antigua especie de arácnido (véase foto superior).

Los opiliones machos poseen un pene retráctil, que pasa la mayor parte del tiempo escondido en el interior de su cuerpo (desafortunadamente para los aracnólogos, para quienes observar sus órganos genitales es un método perfecto para diferenciar unas especies de otras). Por tanto, este nuevo espécimen de fósil atrapado en el tiempo en medio del coito, da a los investigadores una mirada única sobre el modo en que las formas antiguas de opiliones se relacionan con las especies que existen en la actualidad, y de cómo han ido variando con el paso del tiempo.

Un estudio publicado el pasado 28 de enero en la revista Naturwissenschaften describe el fósil y lo sitúa en una nueva familia extinta de opiliones, lo cual se ha logrado en parte basándose en su inusual pene, que exhibe una punta en forma de espátula. El espécimen fosilizado tiene así mismo unos ojos muy grandes, un rasgo que los investigadores dicen que puede haber sido común en el suborden Dyspnoi al que pertenece este antiquísimo opilión.

El trabajo, firmado por Jason A. Dunlop, Paul A. Selden y nuestro compatriota Gonzalo Giribet, acaba de publicarse en la revista Naturwissenschaften.

Me enteré leyendo Science.

¿Te persigue un T. rex? Tranquilo, tal vez le superes corriendo

Huyendo de un T rexUno de los aspectos positivos de que el meteorito hiciera que se extinguiesen los dinosaurios es que nunca nos veremos en la necesidad de salir huyendo de un Tiranosaurio. ¡A no ser que Parque Jurásico se haga realidad, claro!

Pero si así fuera – no lo quiera dios – y un buen día te vieras obligado a correr por tu vida frente a una de estas bestias de 8 toneladas y 12 metros de largo (el viejo chiste anglosajón dice que no hace falta correr más que un T. rex, sino simplemente más que alguno de tus amigos) ¿crees que tendrías alguna posibilidad de salvar tu vida?

Bien, pues según los cálculos efectuados por los científicos, basados en las huellas petrificadas de esta bestia que se han preservado hasta nuestros días (véase foto inferior), lo más probable es que sí pudieras dejar atrás a un T. rex, al menos durante una carrera de corta distancia.

Una de las huellas de tiranosaurio petrificadas hace 66 millones de años estudiadas

En el blog de Jon Tennant en Discover he podido leer esto:

Los investigadores estimaron que la velocidad del paso de un T. rex en marcha sería de entre 4,3 y 8 km/h, lo cual es mucho más lento que, por ejemplo, Usain Bolt, que ha llegado a alcanzar una velocidad máxima de casi 44 km/h en carreras de velocidad. Para poner esto en contexto, la velocidad media a pie para un ser humano oscila alrededor de 4,8 km/h. La velocidad calculada indica que el T. rex viajaba a un trote lento, y a una velocidad similar a la de otros grandes dinosaurios carnívoros. Sin embargo, incluso cuando caminaba, el tyrannosaurus cubría más terreno en un solo paso que los grandes herbívoros que convivieron (y presumiblemente fueron cazados) con él.

Pero ¿cómo encaja esto con las estimaciones previas de velocidad del T. rex, basadas en otras líneas de evidencia? Tony Martin, experto en huellas fósiles, profesor de la Universidad de Emory y no involucrado en el estudio, cree que los nuevos hallazgos están en línea con las estimaciones anteriores.

“Los estudios biomecánicos de los huesos de tiranosaurios, combinados con los cálculos de los modelos de su musculatura y los de los modelos por computadora, nos dicen que el tiranosaurio estaba más dotado para caminar y que, probablemente, no podía correr más rápido que, por ejemplo, un jeep”, dice Martin. […]

Basado en estas evidencia, parece que cualquiera que se mantuviera en una forma decente, podría haber escapado de un T. rex.

¡Otro punto a favor de empezar a hacer ejercicio!

Me enteré leyendo una entrada de Jon Tennant en su blog de Discover.

El trabajo, firmado por Sean D. Smith, W. Scott Persons IV y Loda King, acaba de publicarse en la revista Science Direct.

Los tres responsables de este paper son paleontólogos del museo Paleon de Glenrock, Wyoming, EE.UU.

De como el meridiano cero pasó (y dejó de pasar) por El Hierro

meridiano ferro
A la isla de El Hierro, la más meridional del archipiélago canario, se la conoce también como la Isla del Meridiano. Esta tarde, viendo “Saber y Ganar” en TVE, me sorprendí al conocer que esta ínsula fue una vez considerada como el meridiano cero (antes de la adopción de Greenwich) por muchas naciones europeas. Ya en el siglo II después de Cristo, Ptolomeo consideraba que el meridiano cero debía de asignarse al punto terrestre situado más al oeste posible, lo que permitía mapas con todas las longitudes posibles (hacia el este) en valores positivos. El propio Ptolomeo ubicaba dicho punto en las Islas Afortunadas, un grupo de islas atlánticas que todo el mundo ha dado en asociar con las Canarias.

Para continuar la tradición ptolemaica, en 1634, la Francia de Luis XIII y el Cardenal Richelieu consideraron que el punto en tierra firme más occidental conocido en el viejo mundo, se ubicaba en la isla de El Hierro (Ferro), lo cual es algo sorprendente teniendo en cuenta que desde finales del siglo XV los portugueses colonizaban ya las Azores. El punto herreño elegido en concreto para servir de meridiano cero pasaba por la Punta de la Orchilla, considerado en aquellos tiempos como el auténtico Finis Terrae del “viejo mundo”, y que más o menos se ubicaba a unos 20º al oeste de París (redondeando bastante).

La medida siguió en vigor para muchos países hasta 1884, cuando en una conferencia internacional que tuvo lugar en Washington, 22 naciones decidieron adoptar al que pasa por Greenwich como primer meridiano. Entre los firmantes de aquella histórica conferencia se encontraban 10 naciones de habla hispana: España, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, México, Paraguay, El Salvador, República Dominicana y Venezuela.

La delegación española la encabezó un diplomático llamado Juan Valera y Alcalá-Galiano, que acudió como enviado extraordinario y ministro plenipotenciario. Junto a él dos marinos, el agregado naval a la delegación española (y capitán de navío) Emilio Ruiz del Árbol, y el oficial de la armada Juan Pastorín.

¿Y qué pasó con el resto de naciones que no acudieron a la conferencia? Bien, el orgullo patrio de algunas les impidió conceder tal honor a los británicos, aunque poco a poco fueron entrando por el aro. De hecho, los franceses, muy suyos como siempre han sido, no quisieron adoptar el meridiano de Greenwich, por lo que hasta 1911 emplearon su propio meridiano cero, que obviamente pasaba por París, concretamente por el Observatorio de la capital gala.

El resto es historia…

PD. La imagen que ilustra el post representa a un mapa holandés de 1720 centrado sobre el polo norte. Como podéis ver el meridiano cero se sitúa sobre las Canarias.

Mmamoriri, o cuando las apariencias engañan

Me encantan los documentales de naturaleza, siempre aprendes algo nuevo y sorprendente. Sin embargo en el último que he visto, dedicado a las manadas de leones que viven en el delta del Okavango, Botswana, el contenido simplemente me dejó alucinado.

Ahí tenéis a Mmamoriri, en apariencia un joven león perfectamente normal, con su larga melena al viento y su majestuoso porte felino. Solo que en este caso Mmamoriri no es un león, sino una leona, en realidad una de las cinco leonas con melena que los biólogos han contado en la zona. Su ‘rareza’ no solo es física, por lo que le oigo al narrador, esta leona actúa en ocasiones como un león, de hecho incluso su rugido es mas profundo y masculino que el de sus compañeras féminas.

¿Pero por qué una modificación genética tan extraña parece estar teniendo éxito? Es sencillo, desde lejos, una manada que cuente con hembras con este aspecto, es tomada por otras familias rivales como un grupo con muchos machos, y por tanto demasiado fuerte como para intentar un regicidio. Por eso Mmamoriri, la leona que parece y actúa como un macho, es una especie de arma secreta ventajosa para la manada.

Por lo que puedo escuchar en este breve clip, Mmamoriri es tratada como una hembra por el resto de miembros de su manada, por lo que supongo que no sufre rechazo alguno por parte de los machos a la hora de reproducirse. Si esto es así, es más que probable que la mutación genética que han experimentado estas cinco leonas se transfiera a nuevas generaciones. Después de todo, así funciona la selección natural: los rasgos que confieren ventaja evolutiva tienen más posibilidades de asentarse en la población.

El vídeo forma parte del documental “Stayin’ Alive”, el primero de los episodios de la serie Natural Born Hustlers producido por PBS, el Servicio Público de Radiodifusión de los Estados Unidos (el decir el equivalente a nuestra TVE).

He encontrado más información sobre leonas con melena en un viejo artículo de Christine Dell’Amore para National Geographic, aunque confieso que hasta hoy no había oído nada al respecto.

Flor naranja espacial sobre planeta azul

flor espacial
Scott Kelly es un astronauta de la NASA que en la actualidad lleva a cabo un experimento médico desde la Estación Espacial Internacional, en el que también colabora su hermano gemelo desde Tierra.

Como a otros astronautas en ocasiones anteriores, la oportunidad que da subir fotos impresionantes a Twitter desde su privilegiada atalaya, le ha reportado más de 700.000 seguidores en esa red social a este veterano de la NASA.

En sus imágenes, la belleza suele mostrarse siempre fuera de la estación espacial, bien sea en la vecina Tierra o en las estrellas colindantes. Sin embargo, estos días a este experimentado astronauta (que va a permanecer en el espacio un año) le ha dado por fotografiar algo que le recuerda a su casa allá abajo: una flor.

Ahí la tenéis en la imagen, una preciosa flor de Zinnia, que ya forma parte de los libros de historia por tratarse de la primera planta en florecer en el espacio, gracias por cierto al sistema de la NASA Veggie Plant Growth System puesto en marcha en 2014.

El Tweet de Scott Kelly en el que presentaba a la planta se acerca ya a los 36.000 retweets, y 44.500 personas le han dado al “me gusta”. Y es que no todos los días se ve a una planta naranja floreciendo sobre el fondo azul del disco de la Tierra. ¡Quien fuera su jardinero!

Me enteré leyendo Petapixel.

Spermbot, la ‘muleta’ que ayuda a caminar a los espermatozoides vagos

¿Habéis oído alguna vez eso de que el esperma es de mala calidad? ¿O que los espermatozoides son ‘vagos’ y no se mueven como debieran para poder alcanzar y fecundar al óvulo? Seguramente si, ya que es uno de los principales problemas que impiden concebir a las parejas. Bien, pues todo esto podría arreglarse en el futuro con la ayuda de un robot minúsculo que envuelve al flagelo del espermatozoide, y actúa como un motor dirigible.

Como veis en el vídeo, el robot es una especie de espiral metálica que los científicos pueden dirigir a voluntad con la ayuda de campos magnéticos. A esta criatura, que se mueve gracias a la rotación producida por un micromotor (como si fuera una hélice) la han llamado “Spermbot”. Una vez alcanzado su objetivo, la hélice se desenrosca del flagelo del espermatozoide girando en sentido contrario (al menos esa es la idea).

De momento las prometedoras pruebas se han hecho en laboratorio y con células animales, pero si la estrategia puede perfeccionarse de modo que logremos dirigirlos dentro de las trompas de falopio de mujeres, podría dar nuevas esperanzas a muchas parejas que no pueden permitirse la compleja y cara inseminación in vitro.

El coste de concebir sería mucho más económico para las parejas empleando Spermbots, porque ya no habría necesidad de extraer óvulos viables a la mujer que desea ser madre. Obviamente falta todavía un tiempo para ver esto en nuestras clínicas, antes habrá que diseñar dispositivos de visualización más sofisticados, sin los cuales los médicos no podrán guiar al espermatozoide hacia el óvulo elegido.

Sin embargo, por lo que puedo leer, los investigadores tienen todavía que solucionar cierto problema con los pequeños robots, y es que algunas veces se enredan tanto al flagelo del espermatozoide, que son incapaces de liberarlo una vez atraviesan las paredes del óvulo.

El trabajo del equipo de investigadores alemán, en el que figura por cierto una compatriota (Mariana Medina Sánchez), acaba de publicar sus prometedores resultados en la revista Nano letters.

Me enteré leyendo Science.

Patrocinadores

Twitter

  • No public twitter messages

Flickr

  • Una foto de Flickr
  • Una foto de Flickr
  • Una foto de Flickr
  • Una foto de Flickr
  • Una foto de Flickr
  • Una foto de Flickr
  • Una foto de Flickr
  • Una foto de Flickr
  • Una foto de Flickr