Así anochece en Marte

PIA19401
El anochecer en la Tierra es un espectáculo gratuito de belleza sin igual, pero como podéis ver sobre estas líneas, la hermosura de la puesta de sol dista mucho de ser exclusiva de la Tierra. Lo que estáis viendo es una secuencia del ocaso en Marte tal cual lo capturó el robot Curiosity de la NASA el pasado 15 de abril de 2015.

La secuencia, que consta de cuatro imágenes, se tomó espaciando cada foto 6 minutos y 51 segundos. Este ha sido el primer anochecer en color observado por el rover Curiosity. Las imágenes se captaron con el “ojo izquierdo” del robot, una cámara llamada MastCam. Para eliminar errores técnicos, el color se ha calibrado dándole un equilibrio de blancos. La cámara MastCam vee el color de un modo muy similar al ojo humano, aunque en realidad es un poco menos sensible al azul que nuestra visión.

Me enteré leyendo la web del JPL.

De como intentaron acabar con Hitler convirtiéndole en Adolfa

Hitler encantado de haberse conocido mientras se dirigía a las masas
La figura de Adolf Hitler, el archimalvado de la historia mundial, sigue provocando repulsa y fascinación a partes iguales 70 años después de su muerte. Estoy seguro de que si un día se inventa la máquina del tiempo, uno de los primeros viajes le corresponderá a un agente encargado de secuestrar a Adolfito cuando aún era un tierno infante. Como esa solución aún no ha llegado, nos entretenemos leyendo historias de lo que hiceron los aliados durante la II Guerra Mundial para intentar acabar con él. Sin duda una de las más imaginativas se le ocurrió a la Oficina de Servicios Estratégicos de los EE.UU., un precursor de la actual CIA. A estos preclaros espías se les ocurrió librarse de Hitler poniéndole tetas y haciendo que se le cayera su carismático bigotito, para lo cual pensaban suministrarle hormonas femeninas a través de la comida.

Para estos agentes de la OSS estadounidense, Hitler caía en un lugar intermedio en el espectro sexual, “bastante cerca del límite hombre-mujer”, según escribió Stanley Lowel, director de esta agencia. De modo que si los aliados lograban acceder a su fuente de alimentos habitual y hormonarlos con estrógenos, esto tal vez le haría cruzar la línea que separaba a Adolfo de Adolfa. El plan suena absolutamente inverosimil en este momento, pero la OSS creía que si prosperaba Hitler podría aflojar su férreo control sobre Alemania, lo cual podría acortar la guerra.

¿De verdad un Hitler con tetas y sin bigote habría dado menos miedo? Yo tengo mis dudas, de hecho a mi pocos políticos me han asustado más en vida que la enérgica Margaret Thatcher. Pero ¿Quién sabe? Si el plan hubiese triunfado, tal vez habría brotado en el negro interior del genocida un instinto maternal que le habría llevado a detener las barbaries que cometía su régimen en los campos de exterminio. Y si eso no funcionaba, tal vez hubieran sido sus propios seguidores, horrorizados, los que le habrían quitado del medio, al encontrárselo probándose pizpireto algún lindo vestido de cervecera tirolesa (igual a los que se ven hoy en día en la Okotberfest). ¡Nunca lo sabremos!

Ya se lo que os estais preguntando. Si los aliados tenían acceso a la comida del Führer… ¿Por qué no envenenarlo directamente? La respuesta es sencilla, Hitler tenía probadores de alimentos a su servicio. Todo lo que iba a llegar a su boca pasaba antes por las de ellos, y al más mínimo retortijón del probador, la comida era rechazada. En cambio con los estrógenos, su feminización (y de paso la de todos sus probadores de comida) sería gradual y el filtro se superaría.

Acabar con Hitler. Por imaginación no quedó, no…

En su día, cuando salió publicado todo este asunto en The Telegraph, estuve a punto de escribir una entrada en mi blog. Hoy que he vuelto a recordar la historia al leerla en Mental_floss me he sacado la espinita.

¿Y si este es el momento de hacer de la utopía algo común?

Baterías Tesla
Cuando un amigo que no tiene por costumbre leer divulgación científica te comenta una noticia relacionada con tecnología, sabes que algo grande acaba de pasar. Este fin de semana, ese amigo me habló de Elon Musk, el hombre detrás de los deportivos eléctricos Tesla, y de su idea de dotar a todos los hogares de paneles solares (o aerogeneradores) conectados a una batería capaz de almacenar 7 o 10 kilovatios-hora. (Una casa española “media” consume 27 kw-h al día, con lo cual te podrías ahorrar un tercio de la factura instalando una de estas).

La idea es aprovechar los recursos renovables para recargar la batería, y vender el excedente a la red eléctrica una vez que esta esté a tope de su capacidad de almacenamiento. Si las baterías de ion-lito han triunfado en nuestros wearables hasta convertirse en el estándar, es porque son ligeras, duran más y son recargables miles de ciclos. Bien, sin embargo también presentan problemas: son caras de producir, liberan su carga lentamente y se recalientan demasiado cuando su tamaño crece.

Elon Musk pretende liberarse de esos problemas creando baterías domésticas basadas en otra tecnología más sencilla, más grande, menos portatil y mejor refrigerada. Si eres capaz de comprar una de estas baterías por 3.500 dólares y hacerte autosuficiente, el éxito mundial estará asegurado. La idea no es nueva claro, aunque es tan hermosa ahora como cuando Frank Shuman soñó en aprovechar el sol de Egipto para convertir el desierto en un vergel.

Cuentan que en el siglo XIX, uno de los precursores de la electrónica, el señor Michel Faraday, recibió una pregunta impertinente de un político que no terminaba de verle la utilidad a aquel asunto. “¿Para que sirve todo esto de la electricidad?” le preguntó en su laboratorio a Faraday. “No lo se”, contestó el sabio inglés, “pero apuesto a que un día ustedes cobrarán impuestos por ella“. Dicho y hecho. Precisamente por la clarividencia de Faraday uno se indigna al atar cabos en el presente. ¿Por qué en los hogares españoles no es legal la autosuficiencia? Y siguiendo con las preguntas incómodas ¿Por qué el señor Felipe González, todopoderoso patrón histórico del PSOE se opondrá a liberalizar una idea como la de las baterías domésticas de Tesla?

La respuesta que querrá vendernos es que el estado no puede permitirse dejar de cobrar impuestos con los que pagar el mantemiento de la red eléctrica. Y a lo mejor tiene razón, pero cómo no pensar que tal vez juegue a favor de sus patrones de Unión Fenosa, empresa en la que es asesor. Por el otro lado del cuadro político, el del PP, la historia se repite con Jose Mª Aznar cobrando magnificamente como asesor de Endesa. Así pues, uno tiene la sensación de que votar a cualquiera de estos dos partidos hoy en día es – probablemente – cerrarle la puerta en las narices a Elon Musk y a su idea de acabar con los combustibles fósiles de abajo a arriba, es decir empezando por los hogares de los votantes y no (como se ha intentado infructuosamente hasta ahora) por los despachos de los votados.

Y no se, pero puestos a soñar y ahora que la indignación parece que nos ha despejado la mente, tal vez este sea el momento de que tu y yo hagamos de la utopía algo posible y recuperemos la esperanza. Empezar por no votar al PSOE y al PP sería un mangífico comienzo.

Me enteré leyendo Wired.

Crean microrobots capaces de arrastrar 2000 veces su peso

Microrobot de 12 gramos de peso arrastrando una pesa de 24 kgs
Que la biomímesis va a cambiar el mundo es algo innegable. Los humanos nos hemos dado cuenta de que por mucho que nos estrujemos lo sesos para buscar soluciones a problemas complejos, la naturaleza nos saca ventaja y ya ha encontrado algo mejor. Y es que competir contra la evolución y sus miles de millones de años de prueba y ensayo es algo muy complicado.

Hoy mismo me he enterado de las capacidades “sansonianas” de unos pequeños microrobots diseñados por dos estudiantes de doctorado de la Universidad de Stanford llamados David Christensen y Elliot Hawkes. Sus pequeñas máquinas son capaces de arrastrar cargas de hasta 2.000 veces su propio peso.

¿Cómo lo logran? La respuesta, como diría Arqúimedes, está en la firmeza del punto de apoyo. Estos microrobots son capaces de pegarse al suelo muy sólidamente gracias a una tecnología de adhesivos controlables inspirada por las técnicas que emplean los geckos para encontrar agarre, incluso en superficies lisas como el cristal.

Si elevásemos la proporción e hiciésemos que el microrobot de la foto superior (que pesa 12 gramos en realidad) tuviera un peso similar al de un humano, sería capaz de mover una ballena azul en lugar de los 24 kilos de la pesa.

Los estudiantes de Stanford que los han creado, ya piensan en formar enjambres de microrobot que se coordinen para mover cargas aún más grandes. Me da en la nariz que estos chicos van a llegar muy lejos, y es que hace unos meses ya me maravillaron al diseñar un dispositivo que te acerca a los poderes de Spiderman.

¿Tendrán que ponerse a temblar los constructores de maquinaria tradicional, tipo Caterpillar? Bien veremos, la biomimesis ha llegado para quedarse.

Podéis consultar más artículos del blog sobre biomimesis aquí.

Me enteré leyendo Forbes.

Por fin una pregunta importante para Stephen Hawking

Stephen Hawking y Zayn Malik 

El pasado sábado 25 de abril de 2015, el sabio británico se presentó en forma de holograma a una nutrida audiencia de la Opera House de Sydney. Allí, aderezadas con su famoso sentido del humor, fue respondiendo preguntas sobre el universo, los agujeros negros y todas esas cosas “serias” que hacen los físicos. Pero la última pregunta, enviada por una adolescente destrozada por la marcha de Zayn Malik de su grupo del alma, One Direction, provocó las mayores carcajadas de la noche gracias a la irónica respuesta de Hawking.

La pregunta en si era esta: ¿Cuál cree que será el efecto cosmológico provocado por la marcha de Zayn de One Direction, y por consiguiente de los millones de chicas adolescentes de todo el mundo a quienes se les ha partido el corazón?

La respuesta del profesor fue simplemente desternillante:

Por fin una pregunta acerca de algo importante“.

Obviamente el público australiano asistente estalló en una carcajada.

Sobre estas líneas os dejo el vídeo de la respuesta completa, que os traduzco más abajo.

Mi consejo para cualquier chica a la que se le haya roto el corazón es que le preste más atención al estudio de la física teórica. Porque algún día, podría perfectamente ser capaz de probar que existen múltiples universos“.

No está completamente fuera del reino de lo posible, que en algún lugar externo a nuestro propio universo, exista otro universo diferente“.

Y en ese universo, Zayn sigue formando parte de One Direction“.

Y ahora todavía se pone mejor para la chica que hizo la pregunta.

A esta chica también podría gustarle saber que en otro universo posible, ella y Zayn están felizmente casados“.

Si tras esta respuesta, la zagala no comienza a sentir interés por la física teórica, nada en el mundo podrá hacer que se aficione.

Me enteré leyendo el Daily Telegraph.

Así se ‘ve’ una canción en un escáner cerebral

Lo habitual cuando uno va a hacerse una tomografía por resonancia magnética es que los doctores se pongan serios y le pidan al paciente que se esté muy quietecito.

En esta ocasión, sin embargo, lo que los investigadores de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign querían contemplar eran los movimientos de los músculos de la cabeza y la garganta mientras alguien canta. Así que como veis, la tomografía deja de ser algo muy serio y se convierte en toda una “oda” a la ciencia entonada por un gran cerebro sin rostro.

La cosa tiene además su guasa, porque la canción elegida (por si no la habéis reconocido) es la célebre “If I only had a brain” (Si solo tuviera un cerebro) que cantaba Hunk el Espantapájaros en la célebre película El Mago de Oz de 1939. (En realidad la melodía de presentación era igual, variando solo la letra, para los otros dos acompañantes de Dorothy: el león cobarde y el hombre de hojalata sin corazón).

Por lo que puedo ver, el objetivo de los investigadores era comprobar si cantar en un coro puede fortalecer las voces de las personas que viven en residencias de ancianos. Normalmente los vídeos captados mediante tomografías tienden a ser muy lentos, así que para lograr grabar este ágil “cante” hizo falta que un equipo de ingenieros en electrónica diseñara un escáner capaz de grabar a 100 frames por segundo, que es diez veces más rápido que la velocidad habitual en estas máquinas.

La verdad es que se me ha pegado la cancioncita:

I could while away the hours, conferrin’ with the flowers
Consultin’ with the rain.
And my head I’d be scratchin’ while
my thoughts were busy hatchin’
If I only had a brain.

I’d unravel every riddle for any individ’le,
In trouble or in pain.
With the thoughts I’d be thinkin’
I could be another Lincoln
If I only had a brain.

Oh, I could tell you why The ocean’s near the shore.
I could think of things I never thunk before.
And then I’d sit, and think some more.
I would not be just a nuffin’ my head all full of stuffin’
My heart all full of pain.
I would dance and be merry, life would be a ding-a-derry,
If I only had a brain.

Me enteré leyendo Neatorama.

Delfines y redes de pesca, cortando por lo sano

Cadaver de delfín mular sin cola hallado flotando frente a CadavedoEn ocasiones nos llegan noticias de actos bárbaros contra los animales, relacionados con las actividades pesqueras. Que si en el Índico siguen cortándose las aletas a los tiburones “en vivo”, para arrojar luego a los escualos mutilados al mar condenándolos a una muerte horrible, y todo por un mísero tazón de sopa. Que si los japoneses continúan matando cada año a miles de delfines en Taiji. Todo parece demasiado lejos, demasiado ajeno, pero no amigos. La flota pesquera española es toda una potencia mundial. De hecho somos, detrás de los japoneses, los segundos mayores consumidores mundiales de pescado. ¡Y aquí también pasan auténticas barbaridades!

Un amigo del servicio marítimo de la Guardia Civil, con sede en el puerto de Gijón, me contó ayer que hace unos días encontraron flotando a una milla de la costa de Cadavedo (a medio camino entre Cudillero y Luarca) el cadáver de un delfín mular (Tursiops truncatus) al que le faltaba la cola. Como siempre cuando suceden estos avistamientos, avisaron al CEPESMA, que fue a quien entregaron el cuerpo del cetáceo para su necropsia. Ayer mismo mantuve una conversación telefónica con Luis Laria, resonsable de esta institución en Luarca y un gran entendido de la mar. Me había sorprendido sobremanera el misterioso hallazgo amputado de uno de estos hermosos animales, de quienes se dice que son los seres más inteligentes del planeta, si exceptuamos a los hombres… o al menos a algunos hombres.

La conversación con Luis fue una de esas que te devuelve de golpe el pesimismo sobre nuestro futuro como especie. “El delfín es una hembra preñada, y la necropsia indica que la cola le ha sido amputada con un filo cortante, si bien cuando se produjo el corte el animal ya había muerto”. Luis me explica que lo sabe porque el cadáver retenía sangre coagulada, lo cual indicaba en efecto que cuando se le cortó la cola, este ya había muerto y por tanto la circulación se había detenido.

Operarios del Servicio Marítimo de la Guardia Civil retiran el cadáver del aguaLe pregunto ¿por qué?

La respuesta es sencilla y a la vez dramática. “Las artes de pesca cuestan dinero, cuando un delfín se enreda en las mallas de un pesquero, para liberarlo solo se pueden hacer dos cosas: o cortar la red, o cortar al delfín“. Mi amigo del servicio marítimo, habituado a hacer controles durante su faena, me confirma que es habitual ver machetes en los barcos pesqueros.

“Pero bueno Luis, entonces, ¿te has encontrado con delfines amputados en vivo durante alguna necropsia?” le pregunto.

De nuevo no puede darme buenas noticias. “En efecto, al menos en cuatro ocasiones que yo recuerde, el cadáver del delfín que llegó a nuestras instalaciones no había retenido nada de sangre, por lo que la muerte llegó por exanguinación tras la amputación de la aleta caudal”.

Lo confieso, amo a los delfines desde siempre. No se si la culpa la tienen aquellas viejas películas sobre Flipper, o si la tienen las leyendas que cuentan los marinos de todo el mundo, y que hablan de ocasiones en las que estos cetéceos curiosos y juguetones salvaron la vida de naúfragos, ayudándoles a llegar a la costa o defendiéndoles del asedio de los tiburones. Está claro que en este mundo de hoy, muchos hombres de la mar ven al delfín únicamente como un competidor, como un problema cuya solución pasa simplemente por “cortar por lo sano”.

Y eso sucede en Asturias, España, Europa. El mundo civilizado vamos…

PD. Muchas gracias a los operarios del servicio marítimo de la guardia civil por la historia y las fotos. Me consta que a ellos también se les partió el corazón con esta historia.

Paul Erdos el hombre que vivió 2.500 millones de años

Paul Erdos
El prolífico matemático húngaro Paul Erdos era famoso por su excentricidad y sentido del humor. Hacia los últimos años de su vida (falleció en 1998) se cuenta que a sus conferencias acudían cada vez más y más oyentes, por lo que cada vez se necesitaban salas más grandes. Algo que no le iba nada bien a su anciana y temblorosa voz, que no podía ser oída nítidamente en espacios tan amplios. El propio Erdos le encontró una explicación a este creciente interés por oirle hablar.

Yo pienso que debe ser porque todo el mundo quiere ser capaz de decir: ‘Recuerdo a Erdos, si. ¿Por qué? Porque incluso asistí a su última conferencia‘”.

Por lo que puedo leer, Erdos, que murió octogenario, siempre estaba haciendo chistes sobre lo viejo que era. En cuanto tenía ocasión afirmaba que tenía 2.500 millones de años, lo cual era en parte cierto. ¿La razón? Bien, durante su juventud se creía que el mundo tenía una edad de 2.000 millones de años. En 1956, gracias al trabajo de de Clair C. Patterson descubrimos que en realidad el planeta era mucho más antiguo: 4.500 millones de años. De ahí que Erdos se apuntara la diferencia entre las dos dataciones.

En una ocasión le preguntaron por el típico chiste:
¿Por qué cruzó la gallina la carretera?

Su respuesta fue matemáticamente desternillante.
Se vio forzada a ello por el Principio del gallinero“.
(Nota: En un rápido juego de palabras, Erdos le cambió el nombre al famoso principio matemático del palomar).

El también matemático y contemporáneo de nuestro protagonista, Leo Moser, era aficionado a hacer rimas jocosas. Un día, preparó una para Erdos, cuya excentricidad le llevaba a publicar trabajos importantes en revistas científicas de segundo orden.

La cuarteta venía a decir así (libre traducción):

Una conjetura a un tiempo profunda y honda
Es si la circunferencia es redonda
En un trabajo de Erdos escrito en Kurdo
Se encontró un contraejemplo nada burdo.

Se cuenta que después de leer la chanza poética, Erdos intentó encontrar una revista matemática en lengua Kurda para publicar un trabajo, pero que fue incapaz de descubrir ninguna.

En fin, genio y figura.

Me enteré en jcdverha.home.xs4all.nl donde se recogen anécdotas humorísticas de científicos famosos.

Así se consiguió la primera imagen de una electrocución

Primera imagen de una ejecución en silla eléctrica 1928

La imagen es realmente impactante y dramática pese a estar ligeramente movida, y al escaso detalle del blanco y negro de la década de los 20.

¿Quién es el personaje ajusticiado? Se trata de un ama de casa de Queens (Nueva York) llamada Ruth Snyder, quien había organizado en 1925 el asesinato de su marido con la colaboración de su amante Judd Gray. Ambos intentaron hacer pasar el crimen por un robo, pero a la policía no le costó demasiado atar cabos, especialmente una vez que se descubrió que el desdichado marido había firmado (poco antes del crimen) una jugosa poliza de seguro de vida. Se les acusó a ambos de asesinato en primer grado y tras ser juzgados se les condenó a muerte. Pasaron los últimos días de su vida en el correccional de Sing Sing, y es allí donde el 12 de enero de 1928, Ruth Snyder fue ejecutada en la silla eléctrica, momento que recoge la foto.

Así consiguieron la foto los periodistas del New York Daily News

La imagen que abre este post es doblemente histórica, ya que se trata tanto de la primera fotografía conocida de una ejecución en Sing Sing, como de la primera imagen obtenida jamás de una electrocución. Lo más curioso es el modo en que se consiguió, ya que entonces (como ahora) estaba completamente prohibido que los periodistas tomaran fotografías durante la aplicación de una condena a muerte. Uno de los prinicipales periódicos de la ciudad e aquella época, el New York Daily News, consiguió colar en el ajusticiamiento a un fotógrafo poco conocido llamado Tom Howard, quien se hizo pasar por escritor. Las autoridades de la prisión no sospecharon (ni cachearon) a aquel desconocido, que venía equipado con una cámara especial en miniatura sujeta a su tobillo derecho (véase foto superior). La cámara solo contenía una placa, por lo que solo podría realizar una exposición. Por debajo del traje corría un cable que llegaba hasta el bolsillo de la chaqueta, en el que se ubicaba el disparador.

Poco después de la publicación de la imagen en la portada del periódico, el diario explicó el truco empleado para conseguirla, y ahora la cámara puede verse en Museo Smithsonian Nacional de Historia Estadounidense. Según puedo leer, al autor de la foto, la imagen le reportó una paga extra de 100 dólares USA, lo que salvando la distancia temporal y recalculando las diferencias por inflación, equivaldría hoy en día a unos 1.372 dólares. Tras aquel incidente, durante décadas se cacheaba a todos los asistentes a una ejecución en busca de cámaras. Así mismo, se les obligaba a elevar los brazos y mostrar las palmas de las manos, para evitar que apretasen disparadores ocultos.

Me enteré leyendo Time.

Mary Putnam Jacobi, o cómo luchar contra la discriminación sexista con datos

Mary Putnam Jacoby - Wellcome LibraryReconozco que uno de los aspectos de la ciencia que más me atraen últimamente es la historia y penurias personales de sus artífices. Tal vez este placer venga heredado del gusto de mi madre por leer hagiografías (vidas de santos), salvando las naturales diferencias que vienen de mi aceptación del método científico como único dogma, y de mi ateismo militante. Hoy mismo en Neatorama he leído con sumo placer la historia del “zas, en toda la boca” que una brillante mujer llamada Mary Putnam Jacobi, le asestó en 1873 a todo un profesor de Harvard llamado Edward Clarke.

Aquel año, Clarke había publicado un libro titulado “El sexo en la educación, o, una oportunidad justa para las chicas“. A pesar del título prometedor, la “oportunidad justa” de la que hablaba Clarke pasaba en realidad por desanimarlas de cara al estudio universitario porque, según sus propias palabras:

“Existen casos, y yo los he presenciado, de mujeres que se gradúan en las escuelas universidas y facultades con expedientes excelentes, pero con ovarios poco desarrollados. Más tarde se casan y resultan ser estériles”.

Lo que Clarke venía a defender era que una mujer no podía menstruar y pensar al mismo tiempo, y que intentar hacerlo era además peligroso. Su razonamiento resultaba un método perfecto para alejar a las mujeres de las facultades y universidades, ya que Clarke (un experto reconocido y al que pocos osaban contradecir) lo aconsejaba amable y paternalmente… “por su propio bien“.

Pero hete aquí que hubo alguien que si se atrevió a contradecirle, nuestra protagonista Mary Corinna Putnam Jacobi, doctora en medicina, defensora del derecho a voto para las féminas, y en todos los sentidos una mujer extraordinaria que se adelantó mucho a su tiempo. Jacobi se graduó en medicina en la Facultad Médica para Mujeres de Pennsylvania en la década de 1860, y después completó su formación en la École de Médecine de Francia, donde fue por cierto la primera mujer en ser admitida.

Obviamente Jacobi no estaba nada de acuerdo con las opiniones de Clarke, pero sabía que la opinión de una mujer al respecto de un tema llamado “mujer y ciencia”, no iba a ser escuchada cuando su oponente era todo un profesor en Harvard. Así que en vez de hundirse en la frustración o abandonarse a la ira sufraguista, decidió echar por tierra el ridículo punto de vista de Clarke con datos e investigación.

Traduzco un párrafo completo del magnífico artículo de Rachel Swaby en The Atlantic dedicado a Jacobi, a la que llama “la madrina de la medicina estadounidense”.

Jacobi desafíó la velada justificación de Clarke para la discriminación con 232 páginas de duros números, gráficos y análisis. Recogió resultados de una encuesta que cubría el dolor menstrual de la mujer, la duración del ciclo, el ejercicio diario y la educación, junto a indicadores fisiológicos como el pulso, la temperatura rectal, y las cantidades excretadas de orina. Para llevar realmente su argumento a donde quería, Jacobi sometió a las mujeres que participaron en la prueba a pruebas de fuerza muscular, antes, durante y después de la menstruación. El documento resultante fue dolorosamente imparcial. Empleando únicamente el método científico llegó a esta conclusión: “No hay nada en la naturaleza de la menstruación que implique la necesidad, o incluso la conveniencia, del descanso”. Si las mujeres sufrían de tuberculosis, escrófula, anemia y neuralgia, no era, como Clarke afirmó, porque estudiaron demasiado duro.

Para concluir, añadir que me resulta asombroso el digno final que tuvo la vida de esta heroína. Después de habérsele diagnosticado un tumor cerebral, Jacobi documentó los síntomas de un modo tan absoluto y objetivo, que tal parecía que a pesar de la gravedad del momento siguiera rebatiendo las afirmaciones ridículas de Clarke. De ese modo, a aquel trabajo científico lo tituló: “Descripción de los primeros síntomas de un tumor meningeo compresor del cerebelo; del cual la autora murió. Escrito por ella misma“.

Con dos ovarios.

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