¿Habremos contaminado Marte, ahora que sabemos que el ADN sobrevive al espacio?

Como si no bastase con que la vida ocupase prácticamente todos los nichos de vida planetaria, acabamos de descubrir que el ADN puede sobrevivir al lanzamiento, exposición y reentrada espacial. Te preguntarás cómo se ha hecho la prueba. ¿Han atado a un mono al exterior de un cohete? Nada de eso, el experimento ha sido más sofisticado.

Lo que hizo el equipo de científicos, dirigido por Cora Thiel (Instituto de Anatomía de la Facultad de Medicina de la Universidad de Zurich) fue mezclar una serie de pequeños nudos de ADN llamados plásmidos, con una solución líquida. Más tarde, emplearon la mezcla para pintar con ella el exterior de un cohete que fue lanzado al espacio. Por lo que puedo leer en New Scientist, el cohete voló durante 13 minutos y alcanzó la nada despreciable altitud de 270 kilómetros antes de caer de nuevo a la Tierra.

A pesar de que la fricción atmosférica durante la reentrada elevó al ADN a temperaturas superiores a los 1000 ºC, el equipo dirigido por Thiel fue capaz de recuperar moléculas de ADN operativas en diversos puntos del chasis del cohete. El nivel de supervivencia más alta se dio en el interior de las hendiduras ocultas bajo las cabezas de los tornillos, donde el 53% de los plásmidos logró sobrevivir.

Para comprobar que el ADN era operativo, previamente se había codificado con proteínas para la resistencia a los antibióticos y para que expresasen fluorescencia. Cuando el equipo implantó los plásmidos recuperados del cohete en bacterias E. coli y en células de ratones, el 35% de las dianas mostraron estas propiedades, lo que sugiere que el ADN estaba operativo y en perfectas condiciones.

Obviamente, todos aquellos defensores de la panspermia están de enhorabuena, queda probado que incluso las moléculas complejas pueden sobrevivir al espacio, aunque cabe recordar que el vuelo fue de solo 13 minutos. ¿Pasaría lo mismo si el cohete orbitase durante semanas o meses? Dejémoslo en suspenso…

Sin embargo, los científicos especializados en esterilizar las naves y robots terrestres para evitar la contaminación de los planetas que visitamos, tienen ahora un nuevo nivel de preocupación. Cuando las agencias espaciales envían robots u módulos de aterrizaje a otros planetas, previamente le dan lo que en argót se conoce como “limpieza profunda” para eliminar cualquier señal de vida terrestre. Esto resulta esencial para descartar – llegado el momento de detectar señales de vida ahí afuera – que no provengan de restos llevados desde casa.

Thiel cree de hecho que su experimento con plasmoides puede servir como “testigo” de que los procesos de desesterilización de naves espaciales consiguen su objetivo, por lo que sugiere a las agencias espaciales que cubran sus robots con ADN artificial antes de emprender la “limpieza profunda”. Si una vez acabado el proceso, los plasmoides siguen ahí, vivitos y coleando, habrá quedado claro que la descontaminación es una chapuza.

Algunos científicos, como Christopher Carr, del MIT, ya han afirmado su interés en los resultados de este “provocador estudio“, por usar sus palabras. Y es que hasta ahora todo el mundo asumía que por encima del escudo que supone nuestra capa de ozono, la radiación de los rayos UV acabaría por destruir cualquier muestra de ADN que no contase con protección.

Así pues la pregunta es: ¿estamos seguros de que ahora mismo no hay vida en Marte, si bien de origen terrestre, llevada a bordo por los Opportunity, Spirit, Curiosity, etc.?

El trabajo, dirigido por Cora S. Thiel (Universidad de Zurich), acaba de publicarse en PLoS One.

Me enteré leyendo New Scientist

Graban por primera vez al Melanocetus johnsonii en su hábitat

Hablemos de un extraño pez de las profundidades, el Melanocetus johnsonii. Los anglosajones llaman a este rape abisal “demonio marino negro” y se hizo especialmente famoso entre nuestros pequeños cuando apareció en la exitosa película de Pixar “Buscando a Nemo” hipnotizando a Dori con su cebo luminoso.

Bien, pues hasta ahora no habíamos visto “vivito y coleando” a este extraño y pequeño pez, cuya principal característica es la citada “caña de pesca” que sale de la parte superior de su cabeza y que culmina en un órgano biolominiscente. Pero hete aquí que los científicos del Instituto de Investigación del Acuario de la Bahía de Monterey (MBARI) acaban de grabar por primera vez a este rape abisal.

Bajo estas líneas podéis ver las imágenes, que se captaron a 600 metros de profundidad cerca de la costa de California. No os dejéis intimidar por el pececito, en realidad solo mide 9 centímetros de largo. Y eso que es una hembra, porque esta especie muestra un dimorfismo sexual muy acusado, siendo los machos realmente diminutos en comparación.

Por cierto, si naces siendo un macho de esta especie ¡mala suerte! Una vez que fecundes a la hembra serás absorbido por su cuerpo y te verás reducido a un saco de esperma con el que ella se fecundará a voluntad. (Aquí tenéis una foto de la extraña pareja). Tas eso, perderás “literalmente” la cabeza, y vivirás como un parásito el resto de tu vida a costa de ella.

Los científicos se dieron cuenta de esta peculiaridad reproductiva porque solo encontraban hembras, y todas presentaban ese extraño parásito cerca de los órganos sexuales. ¡Toda una rareza animal!

Se cumplen 175 años del primer selfie

Corría el año de 1839, el mes no se sabe exactamente, tal vez octubre, puede que noviembre, pero lo que si sabemos es que Robert Cornelius tenía 30 años por aquel entonces. Ese día, Robert se fue al fondo de la tienda que su padre tenía en Philadelphia, colocó su cámara, retiró la cubierta de las lentes, y se sentó frente a ella durante cinco minutos antes de salir corriendo de nuevo hacia la cámara para tapar la lente. Al hacer eso, y sin saberlo, Robert Cornelius acababa de tomar el que se considera, primer autoretrato fotográfico de la historia. (Hoy diríamos “selfie”).

Nuestro protagonista era hijo de un inmigrante holandés que viajó a los Estados Unidos en busca de fortuna, como hicieran tantos y tantos europeos en el siglo XIX. Antes de abrir una empresa de manufactura de lámparas, el padre de Cornelius trabajó como platero. Sea como sea se las arregló para que su hijo estudiara en una escuela privada, donde Robert desarrolló un agudo interés por la química.

Cuando acabó sus estudios, Robert trabajó con su padre y se especializó en los baños de plata y en el pulido de metales. Por encargo del fotógrafo Josep Saxton, construyó una placa de plata para hacer daguerrotipos, lo cual despertó su interés en aquel campo que veía sus primeras luces, la fotografía.

Tras aquel primer “selfie”, Cornelius se hizo fotógrafo y se especializó precisamente en los retratos, pero solo pudo dedicarse a esta tarea durante dos años, ya que su padre reclamaba su presencia en el negocio de lámparas. Llegó a gestionar la empresa familiar dos décadas, durante las cuales presentó varias patentes que mejoraban el diseño de las lámparas. Y a juzgar por los resultados no debió de hacerlo del todo mal, ya que el pequeño negocio se convirtió en la mayor empresa de iluminación de los Estados Unidos.

Robert Cornelius se retiró en 1877 con una envidiable situación económica, y murió en 1893 a la edad de 84 años. Sin embargo, para todos los amantes de la fotografía y la historia, tendrá para siempre 30 años y una insaciable curiosidad que aún se refleja en sus ojos, 175 años más tarde.

Me enteré leyendo Mashable.

Philae detecta moléculas orgánicas en el cometa 67P


Las semana pasada escribí dos veces sobre la aventura de Philae y el cometa perdido en mi blog de Yahoo: “Astronomía para terrícolas”. El primer post era muy optimista, el segundo épico y con final trágico, pero sin duda la aventura del pequeño módulo del tamaño de una lavadora, y de su “nave nodriza” Rosetta ha sido de lo más emocionante que ha vivido este aficionado al espacio en los últimos años.

Soñábamos con que Philae aterrizase en su cometa errante y nos enviara resultados científicos de primer orden, y por lo que veo acaban de anunciar que así ha sido. Los datos enviados por el instrumento COSAC (Cometary Sampling and Composition Experiment, o si lo preferís Experimento de Muestreo y Composición Cometario) ya han sido pre-analizados y el doctor Fred Goessmann, que es el invesigador principal de este instrumento diseñado para detectar moléculas orgánicas, acaba de confirmar a la BBC su detección.

Aún no sabemos qué clase de moléculas ha encontrado, ni su nivel de complejidad. Como os comento se trata de un pre-análisis y los datos deberán estudiarse en profundidad y con calma para interpretar los resultados antes de hacer anuncios más serios, pero el dato tiene su importancia.

De lo que si estamos seguros es de que, una vez que el análisis finalice, los científicos obtendrán un mejor conocimiento del papel que juegan los cometas en la formación de algunas de las moléculas fundamentales para el inicio de la, así llamada, química orgánica.

Los astrobiólogos sospechan desde hace tiempo que estos cuerpos helados pudieron sembrar la Tierra primigenia (y quién sabe cuantos mundos más) con los bloques de construcción básicos para la aparición de la vida.

Por lo que parece, Philae podría estar a punto de confirmar las sospechas.

Me acabo de enterar leyendo BBC News (artículo de Paul Rincon).

¿Cuál es la diferencia entre un virus y un retrovirus?

• Los retrovirus son un grupo de virus que posee características especiales que no se ven en los virus.

• Los virus contiene material genético en forma de ADN o ARN, mientras que los retrovirus sólo contienen ARN.

• Si el virus tiene ADN, inserta este ácido nucléico en la célula huésped haciendo que este se integre directamente en su genoma durante el ciclo lítico, mientras que un retrovirus emplea ARN como su material genético, por lo que antes de insertar sus genes en el genoma del huesped debe convertir su ARN en ADN.

• Por tanto, los virus emplean un proceso de transcripción normal, mientras que los retrovirus emplean un proceso de transcripción inversa.

• La segunda generación de retrovirus puede ser diferente de la primera debido a la inexactitud del proceso de transcripción inversa. Sin embargo la mayor parte de la segunda generación de virus resulta similar genéticamente a la primera. Este es así porque el proceso de transcripción normal que emplean los virus es más preciso que el de transcripción inversa empleado por los retrovirus.

• Debido a la gran variación genética en la segunda generación de los retrovirus, es más dificil encontrar tratamientos para las enfermedades causadas por ellos que para las provocadas por los virus. Por ejemplo, el VIH (que es un retrovirus) no tiene un tratamiento específico, mientras que las enfermedades virales como la rabia o la gripe si tienen tratamiento.

Me enteré leyendo Differencebetween.com.

Un mausoleo en el parking del centro comercial

En 1820, James M. Crowley compró un terreno de 200 hectáreas en lo que hoy es Decatur, estado de Georgia, EE.UU. y se estableció con su familia. Pocos años después James falleció, y su familia le enterró en lo alto de una pequeña colina del terreno que adquirió. A su muerte, las 200 hectáreas pasaron a manos de sus herederos, los cuales como es natural, fueron con el paso del tiempo uniéndose al patriarca en su descanso eterno, conformando de este modo un pequeño cementerio familiar.

Los años fueron pasando y la propiedad de los Crowley fue viéndose parcelada con las sucesivas reparticiones entre más y más parientes. Finalmente, en 1960, una gran porción del terreno restante fue adquirida por la cadena de supermercados Avondale Mall… el gran problema es que en ese terreno se encontraba la pequeña colina-mausoleo de los Crowley.

Sin embargo aquello no fue obstáculo para la venta. Los constructores se comprometieron a dejar intacto el lugar, por lo que a pesar de excavar con todo tipo de maquinaria pesada el terreno a su alrededor, para nivelarlo y poder construir el gran aparcamiento que el supermercado necesitaba, cumplieron su palabra.

Ahora, a 3,6 metros de altura sobre el suelo circundante y ocultas a la mirada de quienes aparcan para hacer sus compras, existe un pequeño promontorio rodeado de piedras en cuya parte superior perduran trece lápidas. Allí reposan otros tantos cuerpos enterrados aún en sus criptas y tierras originales. Para que os hagáis una idea del aspecto real que tiene el mausoleo, lo mejor es que echéis un vistazo a esta galería.

Si el inmortal Gustavo Adolfo Becquer viviera y leyera hoy este post, seguramente se sentiría conmovido por el puñetero destino de los Crowley y construiría una nueva Leyenda defendiendo la supervivencia del romanticismo en los tiempos del capitalismo.

Si queréis visitar el lugar, lo más seguro es que no tengás problemas de aparcamiento.

Me enteré leyendo AtlasObscura.com.

Las futuras alergias primaverales podrían ser de pesadilla

A medida que se acerca el invierno, aquellos que sufren de alergia estacional prefieren cruzar los dedos a la espera de que sea frío y lluvioso, ya que la mayor parte de los alérgenos que viajan por el aire (como el polen) desaparecen por completo en buena parte del mundo con estas condiciones.

Sin embargo, para las generaciones venideras, el invierno podrá alterar este rol de “salvador” del alérgico y convertirse simplemente en la calma que precede a una tormenta insufrible. Esto es al menos lo que se desprende de un estudio publicado ayer mismo en la revista PLOS One, en el que se detalla la extremadamente factible posibilidad de que el incremento en la producción de polen (y por tanto el riesgo de exposición a los alérgenos) se eleve un 202% durante el próximo siglo.

Christine Rogers, científica especializada en salud medioambiental de la Universidad de Massachusetts en Amherst, afirma que la causa principal que provocará este cambio problemático, es el futuro aumento de los niveles de CO2 que se espera en todo el mundo. Y es que a pesar de los esfuerzos llevados a cabo por los gobiernos de las naciones que más contaminan, el alza en los niveles de carbono parece inevitable al menos durante el próximo siglo.

En una reciente nota de prensa, Rogers afirmó: “Las implicaciones del incremento de CO2 en la salud de los humanos están claras. La estimulación que el CO2 provocará en el aumento de producción de polen, hará que las concentraciones áreas de este alérgeno se incrementen notablemente, aumentando a su vez el riesgo de exposición de aquellos que padecen reacciones adversas”.

Así que ya sabéis, si sois de los que al llegar la primavera os aferráis al anti-histamínico y al clínex mientras se os hincha la cara como una calabaza, rezad para que el invierno sea durillo. Y eso sí, a largo plazo id pensando en pasar la primavera en el Antártico, tal vez sea buen momento para meterse en la hipoteca de un iglú. Eso, u os compráis una de estas burbujas para ir al parque de paseo (la ventaja es que no necesitarás paraguas).

Me enteré leyendo Nature World News.

Yo Robot… polluelo de pingüino emperador

Intentar conseguir buenas imágenes de algunos animales, famosos por su timidez como los pingüinos emperadores, es algo muy complicado incluso con la ayuda cámaras rodantes accionadas por control remoto. Sin embargo para Yvon Le Maho y su equipo de biólogos de la Universidad de Estrasburgo en Francia, no hay nada imposible.

Se disfraza a la cámara de polluelo, se le equipa con un sistema de reproducción de sonido capaz de imitar el peculiar graznido de estas aves, y se envía al robot a la colonia a ver si hay suerte. ¡Bingo! Las imágenes conseguidas son espectaculares, lo más parecido a estar acurrucado entre el plumón de la guardería infantil de pingüinos.

Por lo que leo en la CBC antes de disfrazar a la cámara como a un polluelo, en cuanto el robot se acercaba rodando a la colonia el ritmo cardíaco de las aves se disparaba y salían huyendo. Según los autores de las imágenes, el engaño era tan convicente que los adultos cantaban frecuentemente a la cámara, lo que para el equipo de biólogos equivale a un: “Hey chico raro. ¿Eres lo bastante bueno como para jugar con mi hijo?“.

Curiosamente, si la cámara-polluelo no respondía con otro canto, los adultos se quedaban bastante decepcionados. Esa fue una de las razones por la que añadieron gorjeos de todo tipo al robot. Según leo, urdir el engaño no fue nada fácil, ya que necesitaron crear hasta cinco prototipos diferentes (variando diversos aspectos, como el color del plumaje) hasta que dieron con el “espía” perfecto.

Por cierto, uno de los aspectos recogidos por el estudio de estas aves tiene que ver con su ritmo cardíaco, de ahí que los biólogos supieran el efecto que causaba el robot cuando llegaba.

El trabajo científico acaba de publicarse en Nature.

¿Bugres inmortales?

En Asturias perdemos el sentido por un buen bugre (o bogavante). Cuanto más grande el bicho mejor sabrá. ¿Pero sabéis que en realidad las langostas y los bogavantes no dejan de crecer nunca? Acabo de descubrir la historia de una langosta de 10 kgs y 140 años que fue rescatada en Nueva York de las vitrinas de un restaurante especializado en marisco por un defensor de los animales (que tuvo que pagar por su libertad, claro). Al parecer, el comprador-rescatador de “George” (en la foto) lo liberó luego en una reserva marina de Maine, un lugar desde el que seguramente nos enterrará a todos.

Yo la verdad no me imagino a un paisano astur entrando en un chigre tipo Casa Lin, comprando el bugre más grande del tanque, y diciendo luego al asombrado cocinero: “Esta llévola pa casa, mañana suéltola en Arnao, ¿oyisti?” pero en fin… volvamos con la historia de estos sabrosos crustáceos. Por lo que leo en Cracked, el record del mundo lo ostenta una langosta de 23 kilos capturada en Maine en 1926. No se atreven a ponerle edad al bicho, pero seguramente era más que bicentenario.

Lo más asombroso como veis, es que langostas y bogavantes no sufren con la edad, muy al contrario, cuanto más mayores más ansias de reproducirse, más fuertes y más respetadas. Una vez que alcanzan el tamaño máximo que su caparazón puede albergar, se libran de él, y mudan a uno nuevo que pueda seguir creciendo. ¡Si un depredador mayor no acaba con ellas, casi que podrían vivir para siempre!

Con esta idea en la cabeza, no puedo dejar de imaginar las sorpresas que podríamos encontrar en las profundas aguas abisales. ¿Habrá en el fondo del cañón de Avilés bugres nacidos antes de que Colón zarpara para las Indias? Si bajáis con escafrandra ya me contaréis…

Me enteré leyendo un viejo artículo de Cracked sobre animales inmortales que prefieren pasar desapercibidos.

Resucitan virus de 700 años a partir de heces congeladas de caribú

A comienzos de este año, un equipo internacional de investigadores resucitó a un virus de gran tamaño de 32.000 años de edad. Ahora, han logrado recuperar más material genético viral, aunque esta vez lo han “rescatado” de heces congeladas de caribú (el reno americano). Durante más de 5 milenios, el caribú ha pastado y ramoneado libremente por las laderas de las Montañas Selwyn, Canadá. Durante el breve y cálido verano, estos animales se congregan en los parches de hielo subártico para escapar del calor y las picaduras de los insectos, lo cual ha ido “alfombrando” de heces estas zonas con capas y capas sucesivas recubiertas de hielo.

Tras perforar el hielo y extraer una columna que contenía deposiciones de caribús acumuladas durante miles de años (véase imagen), los científicos recuperaron el genoma completo de un virus ADN , y el genoma parcial de un virus ARN a partir de heces congeladas datadas en 700 años de antigüedad.

Tras secuenciar genéticamente los virus se logró identificar el genoma del virus ARN, que resultó ser un miembro del género Cripavirus, que infecta habitualmente a los insectos. En cambio, el genoma del virus ADN resultó ser más misterioso. No se parecía a ningún virus de los que se hubiese secuenciado hasta la fecha, aunque se apreciaba un parentesco lejano con los Geminovirus, una especie de virus que infecta a las plantas.

Una vez que los investigadores reconstruyeron este último virus y se lo introdujeron a un ejemplar de Nicotiana benthamiana (planta emparentada con el tabaco y vulnerable a un amplio rango de virus), el virus resucitó con éxito e infectó tanto a las hojas inoculadas, como las nuevas que brotaron posteriormente.

Los investigadores sugieren que los virus presentes en las heces de caribú podían haberse originado en plantas comidas por el animal y en insectos que resultaron atraídos por sus heces. A medida que los hielos del ártico se derriten por el cambio climático, algunos de estos virus antiguos, que permanecen latentes enterrados en el hielo, podrían volver al medio ambiente. Dado que algunos de ellos son infecciosos, los expertos quieren estar preparados y de ahí que se realicen trabajos como el comentado.

El paper acaba de publicarse en Proceedings of the National Academy of Sciences.

Me enteré leyendo Science.

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