Curiosity detecta ’subidones’ en las concentraciones de metano en Marte


A lo largo de mis años de aficionado a la astrobiología, he tenido el placer de entrevistar a expertos de primer orden mundial. Todos, cuando hablabas con ellos en petit comite sobre las posibilidades “reales” de encontrar vida extraterrestre, abandonaban su natural prudencia y reconocían su fascinación por Marte. Algunos me llegaron a reconocer que estaban seguros de que ahí arriba había algo. (Se me vienen a la mente charlas apasionantes sobre el tema con Nathalie Cabrol, Paul Davies e incluso mi admirado profesor del CAB Ricardo Amils).

Apuesto a que a todos ellos, la noticia con la que nos ha sobresaltado el rover Curiosity esta semana les ha provocado escalofríos. Parece confirmarse que hay algo en Marte que provoca ’subidones’ en las concentraciones de metano. No cabe duda, el róver los ha podido medir intermitentemente desde su casa en el cráter Gale. Teniendo en cuenta que en la Tierra el metano tiene solo dos posibles orígenes: geológico o biológico, el revuelo causado por la noticia es de entender, ya que indica que de alguna de las dos maneras Marte está vivo.

La historia con el metano marciano viene dando guerra desde hace años “por episodios”. En 2009 investigadores de la NASA afirmaron observar plumas de gas metano procedentes de Marte, lo cual abría la posibilidad de encontrar vida en el planeta rojo. Más tarde (hace apenas un año) algunas noticias contradictorias llegaron a sugerir que en Marte se había desvanecido el metano. Y en esas estábamos, de subidón en bajón hasta que el último y más avanzado róver enviado a Marte acaba de darnos una alegría pre-navideña.

¡Es un hecho! En Marte existe una fuente desconocida de metano, y hoy por hoy no tenemos ni idea de su origen. Es cierto, la atmósfera del planeta rojo presenta concentraciones bajísimas de este gas (0,7 partes por mil millones o lo que es lo mismo, 4000 veces menos que el presente en la Tierra) pero habemus metano al fin y al cabo. Y es que durante los dos meses que Curiosity lleva analizando químicamente el aire de Marte, el robot ha observado picos de subidas drásticas en las concentraciones de metano. En los niveles más altos captados por Curiosity, las concentraciones multiplicaban por 10 los niveles de fondo en la atmósfera.

¿Significa esto que bajo la superficie de Marte existen colonias de organismos vivos? Me temo que no podemos aventurarnos tanto. Como he indicado antes, existen procesos geológicos capaces también de generar metano. El agua, por ejemplo, puede producirlo al alterar ciertos minerales. Aunque más difícil, también una supuesta (y desconocida hasta ahora) actividad volcánica podría liberar metano. Y por último, podría estar escapando de unas jaula de hielo capaces de atrapar gas llamadas caltratos.

Como no puede ser de otro modo, los expertos piden prudencia antes de echar las campanas al vuelo. Hace falta más investigación hasta que seamos capaces de determinar el origen preciso del gas. Así pues a Curiosity le espera mucho trabajo por delante, analizando suelo y tomando muestras de sedimentos en busca de material orgánico. Para ayudarle, desde el cielo marciano las diferentes orbitadoras proseguirán a la caza de patrones de metano en la atmósfera.

Sin duda vienen tiempos apasionantes por delante. Una vez que hemos confirmado que Marte tuvo agua líquida abundante en superficie, la pregunta que nos hacemos todos es si podrían existir balsas subterráneas supervivientes en las que (lejos de la mortal radiación UV con la que el sol bombardea inmisericorde la superficie) tal vez alguna clase de organismo microbiano se oculta desde tiempos inmemoriales “eructando” metano de tanto en tanto.

Por hipótesis como esta merece la pena levantarse cada día y escribir de ciencia.

Me enteré en varios medios, incluyendo Science, pero recomiendo leer la extensa entrada que Daniel Marin le dedica al hallazgo en su blog de Naukas.

Jacques Lefevrier, el hombre que falló cuatro veces en un solo intento de suicidio

Estos días he estado leyendo (y riéndome al mismo tiempo) el contenido de la Web de los Premios Darwin, que por cierto han cumplido ya 20 años. Por si no lo sabéis, estos galardones se entregan a individuos cuyas acciones les hayan valido desaparecer del acerbo genético mundial de la manera más ridícula posible. Así pues, para poder recibir este poco deseable galardón, hay solo dos posibilidades: morir (en cuyo caso te dan el premio a título póstumo) o provocarse la esterilización, lo cual también impide que tus genes “tarados” pasen a una nueva generación.

En fin, volviendo a la Web de los Premios, he visto que incluyen un apartado dedicado a leyendas urbanas, donde a pesar de que la autenticidad de las historias recogidas no está probada, se les da cancha por ser “narraciones inspiradoras“. Gracias a este último apartado descubro la historia “apócrifa” de de un francés llamado Jacques Lefevrier que decidió asegurarse de salir de este mundo “por la puerta grande”.

El relato dice así:

Cuando el pobre Jacques perdió la esperanza y alegría de vivir decidió suicidarse, para lo cual no optó por un único método sino por cuatro. Ató una cuerda a una gran roca junto a un acantilado y se colocó la soga al cuello. Antes de saltar, se prendió fuego a la ropa y bebió un trago de veneno. Además saltó con una pistola en la mano para volarse los sesos durante la caída. El plan no podía fallar, pero lo hizo.

En el momento de disparar, Jacques erró el tiro, que en vez de descerebrarle rompió limpiamente la cuerda. Sin nada que le rompiera el cuello y dejase su cadáver colgado del acantilado, el francés cayó al mar, que apagó sus ropas. Para más INRI el agua que tragó le hizo vomitar el veneno. La historia cuenta que un pescador que pasaba por allí le rescató vivo y que pudieron llevarlo al hospital, donde finalmente murió de hipotermia.

Como siempre en estos casos, ante la duda sobre la autenticidad de la historia lo mejor es consultar la biblia de las leyendas urbanas que no es otra que Snopes.com. Allí, rastrean toda la historia hasta finales del siglo XIX para llegar a la conclusión de que en efecto tiene poco de real, y de que se trata de un relato jocoso que se repite con ligeras variaciones en el final cíclicamente (algunas incluyen un “happy end”).

Me enteré de la falsa historia de Jacques Lefevrier preparando un artículo para Yahoo! Titulado Estudio apoya la teoría de que los hombres son idiotas.

¿Sobrevivirían estas gambas en Europa?

No recuerdo si la fascinación que siento por Europa nació al mismo tiempo que leía la novela “2010: Odisea dos”, del mítico a Arthur C. Clarke, o si venía de antes, pero lo cierto es que la pasión por este cuerpo celeste es algo muy común entre los aficionados a la astrobiología. Europa, por si no lo sabéis, nombra además de a nuestro continente a una fascinante luna helada de Júpiter de un tamaño muy similar al de nuestro satélite. Perpetuamente cubierta con una gruesa corteza de hielo, los científicos creen inferir bajo ella la presencia de un océano líquido extraterrestre subsuperficial tan extenso, que contendría más agua que toda la existente en la Tierra.

Pese a estar tan lejos del sol, la luna se ve sometida a unas enormes fuerzas gravitatorias, que oscilan en función a la distancia que la separa del cercano gigante gaseoso, ya que su órbita es ligeramente excéntrica. Estas fuerzas gravitatorias oscilantes hacen que Europa se abombe y se encoja a medida que se acerca o se aleja de Júpiter, tal y como le sucedería a una pelota de tenis si la apretásemos y liberásemos continuamente con una mano. Estas fuerzas mecánicas provocadas por la poderosa gravedad joviana acaban transformándose en calor, y eso es lo que permite la existencia de agua líquida en aquel recóndito lugar. Además, pudiera ser que el fondo rocoso que yace bajo los océanos de Europa mostrase alguna actividad geotermal, lo cual contribuiría a calentar las aguas colindantes. Y ya se sabe que donde hay calor y agua líquida la vida tiene una oportunidad para surgir…

¿Pero cómo podría ser la vida en un lugar que la luz del sol jamás ha tocado? Bien, ese es el trabajo de los astrobiólogos: imaginar y buscar análogos en la Tierra que nos den alguna pista. Y por eso mismo os voy a hablar de lo que los astrobiólogos del JPL de la NASA acaban de averiguar sobre una pequeña gamba muy especial de la especie Rimicaris hybisae amante de los abientes extremos.

En las profundidades del mar Caribe existe un lugar plagado de ventilas hidrotermales, que son una especie de chimeneas por las que la incandescente corteza terrestre arroja al océano chorros de agua caliente cargados de compuestos químicos. Allí, en campos submarinos que alcanzan profundidades de hasta 4.900 metros (como el llamado Campo Piccard) existen colonias enormes de estos camarones alimentándose de lo poco (o mucho) que les ofrece el entorno extremo.

Las temperaturas en las proximidades de las ventilas pueden alcanzar unos abrasadores 400ºC, pero a unos escasos centímetros de las bocas de emisión, estas gambas ciegas aunque dotadas de receptores térmicos, pueden encontrar un ambiente plácido en el que prosperar. ¿Y de qué se alimentan las gambas? La respuesta es: de bacterias. Ya, ya… perfecto, pero y a su vez, de qué viven esas bacterias. Bien, el secreto está en un compuesto químico llamado ácido sulfhídrico (H2S), presente en las aguas hidrotermales.

Las bacterias usan este compuesto (que en altas concentraciones resulta tóxico para las gambas) para obtener su energía vital mediante ciertas reacciones químicas, en un proceso conocido como quimiosíntesis. Sin la presencia de este químico las bacterias no sobrevivirían, por lo que les están vetadas las aguas oxigenadas “normales” del océano.

Como parece que mucho H2S mata a las gambas, y mucho oxígeno mata a las bacterias, hubo que “firmar un pacto” para crear un ecosistema saludable. Para conseguirlo, las gambas portan a las bacterias en su boca y branquias (que han evolucionado especialmente para este menester), y se posicionan justo en la zona intermedia entre el agua océanica oxigenada y fresca, y las aguas termales ricas en ácido sulfhídrico. De este modo ambos organismos pueden coexistir en armonía dando un increíble ejemplo de simbiosis.

Todo esto lo sabemos, como os anticipaba, gracias a un estudio dirigido por investigadores de la NASA entre los que se encuentran Max Coleman y Emma Versteegh del JPL. Su objetivo es calcular la biomasa que puede generarse a partir de la energía química que aportan las aguas hidrotermales submarinas. Si consiguen descubrir la ecuación, podrán usarla para elucubrar – en base a sólidos datos científicos – la clase y cantidad de vida que los fondos de Europa podrían albergar.

La pregunta obviamente es: ¿se parecerá la hipotética vida de Europa a este peculiar ecosistema submarino terrestre? Bien, como acertadamente apunta Coleman: “durante dos tercios de la historia de la vida en la Tierra, esta adoptó únicamente formas microscópicas”. Así pues, si tuviera que apostar no me la jugaría con las gambas. Las mejores oportunidades las tendrían sin duda las bacterias.

Os dejo con un vídeo del JPL en el que podréis ver a estos crustáceos en su hábitat.

Me enteré leyendo la web del JPL.

De como Perkin se hizo de oro por casualidad “criando malvas”

En 1856, mientras el joven William Perkin estudiaba en la universidad, su profesor de química orgánica le pidió que realizara algunos experimentos para intentar descubrir una formula con la que sintetizar la quinina, una sustancia natural muy cara que se empleaba para tratar la malaria. El imperio británico perdía muchos hombres en la India y en otras colonias a causa de esta enfermedad.

En uno de aquellos intentos, Perkin exploró la vía de la oxidación de la anilina, pero el experimento le salió fatal, y un precipitado sólido negruzco acabó pegado al fondo del matraz. Al intentar despegar aquella cosa del cristal empleando alcohol en la limpieza, el joven de 18 años se dio cuenta de que obtenía una sustancia de intensa tonalidad púrpura.

Cualquier otro alumno menos perspicaz, no le habría dado ninguna importancia al hallazgo accidental, pero Perkin era un chico espabilado, y sabía que vestir de púrpura era algo que sólo estaba al alcance de las clases más pudientes. Y es que hasta entonces el tinte con el que se teñían las prendas de este color, se obtenía a partir de sustancias naturales realmente escasas y por tanto carísimas. Prueba de la exclusividad y prestigio que el malva aportaba a los aristócratas la encontramos en la antigua Roma, donde las túnicas de los senadores eran de este color. Para conseguirlo, se valían de la mucosidad de una caracola marina de la especie Murex brandaris.

En un ejemplo clásico de serendipia, Perkin convirtió su fracaso inicial en todo éxito y de paso inventó el primer tinte sintético de la historia. Gracias a la sustancia química que descubrió, y que hoy conocemos como púrpura de Perkin en su honor (o malveína), todo el mundo pudo acceder a ropas de un color hasta entonces al alcance sólo de la realeza. Como muestra del poderío tecnológico de los británicos, la mismísima Reina Victoria de Inglaterra se presentó en 1862 a un acto público con una prenda malva de grandes dimensiones teñida con la púrpura de Perkin.

El joven químico vendió su tinte a fábricas de todo el país ganando una fortuna, y su uso se hizo de lo más común en todo el siglo XIX provocando una especie de frenesí por el color malva. Además, su historia tuvo un estupendo efecto secundario de interés científico, ya que provocó una ola de experimentación en toda Europa. Durante la siguiente década se descubrieron muchos otros colorantes sintéticos, lo cual dio alas a la industria de la moda.

Por fin, los humanos, pudieron vestirse con cualquier color imaginable. La democracia cromática llegó para quedarse.

Me enteré leyendo Echo.

Si te ha gustado no te pierdas: 10 grandes descubrimientos casuales (serendipia).

Cuarenta hechos curiosos sobre el daltonismo

Se que soy daltónico desde niño pues me detectaron esta anomalía ya en el colegio, donde anualmente hacían revisiones médicas a todos los alumnos. Nunca ha interferido en mi vida (salvo algunas bromas sobre mi pésimo gusto al combinar colores) y sí, distingo perfectamente los tres tonos de los semáforos, por alguna razón eso es lo primero que preguntáis todos cuando os enteráis de que lo soy. No obstante últimamente he querido saber algo más sobre mi condición, para lo que he buceado por internet y realizado algunos test gratuitos (este por ejemplo). Gracias a mis pesquisas he descubierto que padezco una forma leve del tipo más común de daltonismo, llamado deuteranomalía.

En realidad puedo decir que soy un tricromático anómalo. Esto significa que por una anomalía genética heredada de mis antepasados, los conos de mis retinas responsables de la recepción de la luz de color verde no funcionan como deberían, por lo que no discrimino eficientemente el verde y el rojo. Sin embargo como la propia palabra “tricromático” indica, poseo los tres tipos de conos (igual que tu, que distingues perfectamente el rojo, el verde y el azul), aunque en mi caso los conos responsables de captar el verde vengan de serie un pelín “defectuosos”.

¿Queréis conocer unos cuantos hechos curiosos sobre el daltonismo? Pues ahí van cuarenta.

* El 99% de todos los que padecen ceguera al color no son realmente ciegos al color, sino deficientes al mismo. Así pues, la expresión “ceguera al color” es engañosa, por lo que es más aconsejable decir: “deficiencia visual al color”.

* El daltonismo rojo-verde es una combinación de defectos protán (ceguera al rojo) y defectos deután (cueguera al verde).

* El daltonismo es más prevalente entre hombres que en mujeres, porque la forma más común de esta deficiencia visual del color viene codificada en el cromosoma sexual “X”.

* Existen tres tipos principales de deficiencia visual del color: los así llamados defecto protán (rojo), deután (verde) y tritán (azul).

* Una persona que manifiesta una forma fuerte de daltonismo podría tal vez distinguir entre 20 tonos de color, mientras que una persona con visión normal distingue más de 100.

* Las lentes o gafas coloreadas pueden mejorar la discriminación cromática en aquellas áreas en las que presentas problemas, pero en ningún caso te harán ver de forma normal.

* El de Ishihara es el test de daltonismo más conocido, pero no es el más exacto.

* Aproximadamente el 8% de todos los varones sufren daltonismo.

* El grado de severidad de esta deficiencia se divide normalmente en cuatro categorías: ligero, moderado, fuerte y absoluta.

* Los términos protán, deután y tritán son griegos y pueden traducirse como primero, segundo y tercero.

* Un padre no puede pasar el daltonismo rojo-verde a sus hijos varones.

* Los perros no son daltónicos (pero ojo, tampoco es cierto que vean solo en blanco y negro).

* Existen personas que realmente sufren ceguera completa al color. A ese tipo de daltonismo (el más extremo) se le llama acromatopsia o monocromatismo.

* El daltonismo azul-amarillo debería llamarse en realidad daltonismo azul-verde ya que estos dos últimos son los colores problemáticos.

* El daltonismo puede darse en toda una gama de severidad, comenzando por la visión casi nomal y acabando por la acromatopsia o ceguera total al color.

* Si una mujer es daltónica rojo-verde (algo muy raro pues debe portar la mutación genética en sus dos cromosomas X), todos sus hijos varones lo serán también.

* Las personas que sufren el daltonismo ven afectada su vida diaria, y casi nadie se lo reconoce.

* El 99% de todos los daltónicos sufren deficiencia visual al color rojo-verde.

* Cuando usas lentes correctoras para el color, en realidad llevas dos lentes de dos colores diferentes en cada ojo.

* John Dalton escribió el primer trabajo científico conocido sobre esta deficiencia visual, de ahí que a esta condición se la conozca hoy como daltonismo. Él mismo era daltónico, sólo que obviamente nunco llegó a autodenominarse así.

* La protanomalía, deuteranomalía y tritanomalía son tipos diferentes de tricromatismo anómalo, lo cual significa que las retinas de quien las padece poseen los tres tipos de conos (al igual que las personas con visión normal) aunque uno de ellos esté “desenfocado”.

* La protanopia, deuteranopia y tritanopia son tipos diferentes de dicromatismo, lo cual significa que quienes la padecen poseen sólo dos tipos de conos en lugar de los tres necesarios para la visión normal.

* En algunos países, se exige visión normal al color para poder sacarse el carnet de conducir.

* La deuteranomalía – un tipo de deficiencia visual al color rojo-verde – es con mucho la forma más común de daltonismo. (¡Ese soy yo!)

* Más mujeres que hombres portan el gen del daltonismo, incluso a pesar de que ellas mismas no tengan problemas para discriminar el rojo, el verde y el azul.

* Algunas personas no pueden acceder a ciertos puestos de trabajo a causa de su deficiencia visual. Entre ellos destacan los cuerpos de policía y de bomberos, y los pilotos de avión.

* Aproximadamente el 0,5% de todas las mujeres sufren algún tipo de daltonismo.

* La ceguera al color azul-amarillo es una condición relacionada con genes dominantes no sexuales, lo cual significa que tanto los hombres como las mujeres se ven afectados por igual.

* Padecer ceguera al color rojo-verde no significa que uno confunda únicamente estos dos colores, en realidad todo el espectro cromático puede resultar problemático.

* El test para el daltonismo más exacto a día de hoy, se realiza mediante un anomaloscopio.

* No existe ni tratamiento ni cura para el daltonismo.

* En 1883, el profesor J. Stilling de Estrasburgo, empezó a emplear platos pseudoisocromáticos para detectar esta deficiencia. Se anticipó en 50 años a los famosos platos diseñados por el doctor Shinobu Ishihara.

* En contra de la creencia generalizada, las mujeres también pueden sufrir deficiencias visuales al color, si bien son realmente raras.

* La persona que padece monocromatismo – también llamado acromatopsia – solo posee uno de los tres tipos de receptores cromáticos (conos).

* Algunos términos más exactos para los diferentes tipos de daltonismo podrían ser: ceguera al rojo para la protanopia, debilidad al rojo para la protanomalía, ceguera al verde para la deuteranopia, debilidad al verde para la deuteranomalía, ceguera al azul para la tritanopia, y debilidad al azul para la tritanomalía.

* John Dalton creyó toda su vida que la causa de su ceguera al color provenía de un fluído coloreado que se encontraba en el interior de su globo ocular.

* Muchos daltónicos tienen problemas para vestirse (y que el color de lo que llevan combine) así como para comprar plátanos en su punto de maduración.

* Muchas personas con visión cromática normal no son capaces de pasar el test de platos de Ishihara libre de errores.

* La Sociedad Internacional de la Visión del Color investiga científicamente cualquier aspecto de la visión cromática y sus deficiencias.

* Y por último. No te fíes de los test sobre daltonismo disponibles en internet, son méramente informativos. Para evaluar con rigor el tipo de deficiencia visual que padeces y su grado de severidad, hace falta realizar una batería completa de pruebas con la ayuda de un experto.

Recopilé los datos en color-blindness.com.

Hawking cree que una Inteligencia Artificial podría patearnos el culo

En una entrevista publicada hoy mismo en BBC news technology, el profesor Stephen Hawking ha vuelto a hacer declaraciones apocalípticas. En este caso el objeto de sus temores es la Inteligencia Artificial (“AI” por sus siglas en ingés).

En su opinión: “el desarrollo de una inteligencia artificial completa podría suponer el fin de la especie humana“. Hawking cree que “los humanos, limitados por lentos procesos evolutivos biológicos, no podrían competir y serían sustituidos“.

Tendemos a creer que somos criaturas evolucionadas, pero lo cierto es que la evolución es ciertamente un proceso muy lento, cuyos frutos precisan el paso de un número variable de generaciones. Sin embargo, Hawking cree que “una AI podría despertar por su propia cuenta y rediseñarse a un ritmo cada vez más rápido“. El resultado podría suponer el final de la evolución, y así mismo el fin de los humanos, ya que la máquina podría hartarse de esas “torpes” criaturas que pululan a su alrededor.

Se ve que el tema le preocupa de verdad, porque en mayo de este año Hawking advirtió en The Independent sobre los peligros de confiar en la moralidad de una AI, ya que esta dependería exclusivamente de aquel que la controlase.

El pasado mes de junio, el sabio británico apareció en una entrevista en el programa “Last Week Tonight” de la HBO en la que advertía que los robots simplemente podrían terminar por ser más listos que nosotros.

Algo antes, en abril de 2010, Hawking alertó en The Times sobre los peligros de una invasión extraterrestre. Varios medios españoles, entre ellos El Mundo se hicieron eco de sus declaraciones.

A la vista de todo este pesimismo, muchos nos preguntamos si el admirado y sabio profesor, que debe la vida y la posibilidad de expresarse (a pesar del ELA) a los avances tecnológicos, no estará siendo presa de temores infundados. Sea como sea, la advertencia queda ahí: cuidado humanos, si jugáis a ser dioses de la creación podréis terminar viendoos aniquilados por vuestras criaturas.

Como cada vez que abre la boca (es un decir) las declaraciones de Hawking me dan que pensar. Y a pesar de que algunos colegas con los que he hablado simplemente opinan que a Hawking comienza a írsele la pinza, yo por si acaso lanzo una sugerencia (medio en serio medio en broma) a los futuros fabricantes de AI y robots.

Hacedlos con un botón de apagado bien grande. A ser posible, haced también que ese botón pueda accionarse con un mando a distancia. ¡Qué no cuesta nada hombre!“.

Os dejo con el vídeo de su entrevista en la BBC.

¿Habremos contaminado Marte, ahora que sabemos que el ADN sobrevive al espacio?

Como si no bastase con que la vida ocupase prácticamente todos los nichos de vida planetaria, acabamos de descubrir que el ADN puede sobrevivir al lanzamiento, exposición y reentrada espacial. Te preguntarás cómo se ha hecho la prueba. ¿Han atado a un mono al exterior de un cohete? Nada de eso, el experimento ha sido más sofisticado.

Lo que hizo el equipo de científicos, dirigido por Cora Thiel (Instituto de Anatomía de la Facultad de Medicina de la Universidad de Zurich) fue mezclar una serie de pequeños nudos de ADN llamados plásmidos, con una solución líquida. Más tarde, emplearon la mezcla para pintar con ella el exterior de un cohete que fue lanzado al espacio. Por lo que puedo leer en New Scientist, el cohete voló durante 13 minutos y alcanzó la nada despreciable altitud de 270 kilómetros antes de caer de nuevo a la Tierra.

A pesar de que la fricción atmosférica durante la reentrada elevó al ADN a temperaturas superiores a los 1000 ºC, el equipo dirigido por Thiel fue capaz de recuperar moléculas de ADN operativas en diversos puntos del chasis del cohete. El nivel de supervivencia más alta se dio en el interior de las hendiduras ocultas bajo las cabezas de los tornillos, donde el 53% de los plásmidos logró sobrevivir.

Para comprobar que el ADN era operativo, previamente se había codificado con proteínas para la resistencia a los antibióticos y para que expresasen fluorescencia. Cuando el equipo implantó los plásmidos recuperados del cohete en bacterias E. coli y en células de ratones, el 35% de las dianas mostraron estas propiedades, lo que sugiere que el ADN estaba operativo y en perfectas condiciones.

Obviamente, todos aquellos defensores de la panspermia están de enhorabuena, queda probado que incluso las moléculas complejas pueden sobrevivir al espacio, aunque cabe recordar que el vuelo fue de solo 13 minutos. ¿Pasaría lo mismo si el cohete orbitase durante semanas o meses? Dejémoslo en suspenso…

Sin embargo, los científicos especializados en esterilizar las naves y robots terrestres para evitar la contaminación de los planetas que visitamos, tienen ahora un nuevo nivel de preocupación. Cuando las agencias espaciales envían robots u módulos de aterrizaje a otros planetas, previamente le dan lo que en argót se conoce como “limpieza profunda” para eliminar cualquier señal de vida terrestre. Esto resulta esencial para descartar – llegado el momento de detectar señales de vida ahí afuera – que no provengan de restos llevados desde casa.

Thiel cree de hecho que su experimento con plasmoides puede servir como “testigo” de que los procesos de desesterilización de naves espaciales consiguen su objetivo, por lo que sugiere a las agencias espaciales que cubran sus robots con ADN artificial antes de emprender la “limpieza profunda”. Si una vez acabado el proceso, los plasmoides siguen ahí, vivitos y coleando, habrá quedado claro que la descontaminación es una chapuza.

Algunos científicos, como Christopher Carr, del MIT, ya han afirmado su interés en los resultados de este “provocador estudio“, por usar sus palabras. Y es que hasta ahora todo el mundo asumía que por encima del escudo que supone nuestra capa de ozono, la radiación de los rayos UV acabaría por destruir cualquier muestra de ADN que no contase con protección.

Así pues la pregunta es: ¿estamos seguros de que ahora mismo no hay vida en Marte, si bien de origen terrestre, llevada a bordo por los Opportunity, Spirit, Curiosity, etc.?

El trabajo, dirigido por Cora S. Thiel (Universidad de Zurich), acaba de publicarse en PLoS One.

Me enteré leyendo New Scientist

Graban por primera vez al Melanocetus johnsonii en su hábitat

Hablemos de un extraño pez de las profundidades, el Melanocetus johnsonii. Los anglosajones llaman a este rape abisal “demonio marino negro” y se hizo especialmente famoso entre nuestros pequeños cuando apareció en la exitosa película de Pixar “Buscando a Nemo” hipnotizando a Dori con su cebo luminoso.

Bien, pues hasta ahora no habíamos visto “vivito y coleando” a este extraño y pequeño pez, cuya principal característica es la citada “caña de pesca” que sale de la parte superior de su cabeza y que culmina en un órgano biolominiscente. Pero hete aquí que los científicos del Instituto de Investigación del Acuario de la Bahía de Monterey (MBARI) acaban de grabar por primera vez a este rape abisal.

Bajo estas líneas podéis ver las imágenes, que se captaron a 600 metros de profundidad cerca de la costa de California. No os dejéis intimidar por el pececito, en realidad solo mide 9 centímetros de largo. Y eso que es una hembra, porque esta especie muestra un dimorfismo sexual muy acusado, siendo los machos realmente diminutos en comparación.

Por cierto, si naces siendo un macho de esta especie ¡mala suerte! Una vez que fecundes a la hembra serás absorbido por su cuerpo y te verás reducido a un saco de esperma con el que ella se fecundará a voluntad. (Aquí tenéis una foto de la extraña pareja). Tas eso, perderás “literalmente” la cabeza, y vivirás como un parásito el resto de tu vida a costa de ella.

Los científicos se dieron cuenta de esta peculiaridad reproductiva porque solo encontraban hembras, y todas presentaban ese extraño parásito cerca de los órganos sexuales. ¡Toda una rareza animal!

Se cumplen 175 años del primer selfie

Corría el año de 1839, el mes no se sabe exactamente, tal vez octubre, puede que noviembre, pero lo que si sabemos es que Robert Cornelius tenía 30 años por aquel entonces. Ese día, Robert se fue al fondo de la tienda que su padre tenía en Philadelphia, colocó su cámara, retiró la cubierta de las lentes, y se sentó frente a ella durante cinco minutos antes de salir corriendo de nuevo hacia la cámara para tapar la lente. Al hacer eso, y sin saberlo, Robert Cornelius acababa de tomar el que se considera, primer autoretrato fotográfico de la historia. (Hoy diríamos “selfie”).

Nuestro protagonista era hijo de un inmigrante holandés que viajó a los Estados Unidos en busca de fortuna, como hicieran tantos y tantos europeos en el siglo XIX. Antes de abrir una empresa de manufactura de lámparas, el padre de Cornelius trabajó como platero. Sea como sea se las arregló para que su hijo estudiara en una escuela privada, donde Robert desarrolló un agudo interés por la química.

Cuando acabó sus estudios, Robert trabajó con su padre y se especializó en los baños de plata y en el pulido de metales. Por encargo del fotógrafo Josep Saxton, construyó una placa de plata para hacer daguerrotipos, lo cual despertó su interés en aquel campo que veía sus primeras luces, la fotografía.

Tras aquel primer “selfie”, Cornelius se hizo fotógrafo y se especializó precisamente en los retratos, pero solo pudo dedicarse a esta tarea durante dos años, ya que su padre reclamaba su presencia en el negocio de lámparas. Llegó a gestionar la empresa familiar dos décadas, durante las cuales presentó varias patentes que mejoraban el diseño de las lámparas. Y a juzgar por los resultados no debió de hacerlo del todo mal, ya que el pequeño negocio se convirtió en la mayor empresa de iluminación de los Estados Unidos.

Robert Cornelius se retiró en 1877 con una envidiable situación económica, y murió en 1893 a la edad de 84 años. Sin embargo, para todos los amantes de la fotografía y la historia, tendrá para siempre 30 años y una insaciable curiosidad que aún se refleja en sus ojos, 175 años más tarde.

Me enteré leyendo Mashable.

Philae detecta moléculas orgánicas en el cometa 67P


Las semana pasada escribí dos veces sobre la aventura de Philae y el cometa perdido en mi blog de Yahoo: “Astronomía para terrícolas”. El primer post era muy optimista, el segundo épico y con final trágico, pero sin duda la aventura del pequeño módulo del tamaño de una lavadora, y de su “nave nodriza” Rosetta ha sido de lo más emocionante que ha vivido este aficionado al espacio en los últimos años.

Soñábamos con que Philae aterrizase en su cometa errante y nos enviara resultados científicos de primer orden, y por lo que veo acaban de anunciar que así ha sido. Los datos enviados por el instrumento COSAC (Cometary Sampling and Composition Experiment, o si lo preferís Experimento de Muestreo y Composición Cometario) ya han sido pre-analizados y el doctor Fred Goessmann, que es el invesigador principal de este instrumento diseñado para detectar moléculas orgánicas, acaba de confirmar a la BBC su detección.

Aún no sabemos qué clase de moléculas ha encontrado, ni su nivel de complejidad. Como os comento se trata de un pre-análisis y los datos deberán estudiarse en profundidad y con calma para interpretar los resultados antes de hacer anuncios más serios, pero el dato tiene su importancia.

De lo que si estamos seguros es de que, una vez que el análisis finalice, los científicos obtendrán un mejor conocimiento del papel que juegan los cometas en la formación de algunas de las moléculas fundamentales para el inicio de la, así llamada, química orgánica.

Los astrobiólogos sospechan desde hace tiempo que estos cuerpos helados pudieron sembrar la Tierra primigenia (y quién sabe cuantos mundos más) con los bloques de construcción básicos para la aparición de la vida.

Por lo que parece, Philae podría estar a punto de confirmar las sospechas.

Me acabo de enterar leyendo BBC News (artículo de Paul Rincon).

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