Un simple análisis de sangre podría detectar el cáncer

Uno de los grandes problemas que tienen los cánceres es que son muy difíciles de diagnositicar en etapas tempranas. Para descartar su irrupción, muchas veces los médicos someten a los pacientes sospechosos de padecer este mal a toda una batería de pruebas invasivas y costosas (pensad en una colonoscopia o en una biopsia por ejemplo).

Bien, todo eso podría llegar a cambiar si se confirmaran los prometedores resultados de un test expertimental para la detección de tumores (en el trabajo se habla únicamente de melanoma, y cáncer de colon y pulmón) que acaban de hacerse públicos en la revista online FASEB Journal (editada por la Federación Estadounidense de Sociedades para la Experimentación Biológica).

Básicamente, el test consiste en un análisis de sangre centrado en los glóbulos blancos o linfocitos que una vez extraídos son expuestos a rayos ultravioleta, una acción cuyas consecuencias para el ADN, generando mutaciones, todos conocemos. La prueba se denomina técnicamente LGS (acrónimo inglés para “Sensibilidad del Genoma del Linfocito“).

Debemos el estudio a un equipo de investigadores británicos de la Universidad de Bradford liderado por la profesora Diana Anderson. Tal y como ella acaba de declarar en la web Doxcole.com:

“Los glóbulos blancos son parte del sistema natural de defensa de nuestro cuerpo. Sabemos que cuando los linfocitos se encuentran combatiendo al cáncer o a otras enfermedades, se ven sometidos a estrés. Eso me llevó a preguntarme si no habría alguna manera de ver y medir esa tensión, en caso de que expusiésemos a los glóbulos blancos a algo que les añadiese más estrés: la radiación ultravioleta. Al hacerlo, descubrimos que las personas con cáncer poseen un ADN mucho más sencillo de dañar cuando se le aplica luz UV, de modo que nuestro test mide realmente la sensibilidad a los daños del ADN de una célula (es decir de su genoma)”.

Por lo que puedo leer, el ensayo en el que se basa el estudio tiene una muestra estadística bastante pequeña: 208 extracciones de sangre realizadas a otros tantos individuos. De ellos, 94 eran personas sanas, mientras las otras 114 muestras se repartieron entre personas con cáncer diagnosticado (58) y enfermos de los que se sospechaba que podían padecer tumoraciones (56).

Tras exponer las muestras (“ciegas” y elegidas al azar) a los rayos UVA, se observaron los daños en forma de trozos de ADN “arrancados” por un campo eléctrico que tiraba de ellos hacia el extremo positivo del campo, lo que causaba una especie de cola similar a la de los cometas en los gráficos. En los tests LGS, cuanto mayor era esa cola más daño había sufrido el ADN. Tras realizar las pertinentes mediciones, se constató la correlación entre los pacientes diagnosticados con cáncer y aquellas gráficas con la “cola” de daños más larga. Tras ellos, las colas intermedias correspondían a las de los pacientes con enfermedades pre-cancerosas (las gráficas en algunos de estos pacientes llegaron incluso a anticipar cánceres que más tarde fueron confirmados por métodos clásicos de diagnóstico). Para concluir, los gráficos con colas más cortas correspondieron a las muestras de sangre tomadas a las personas sanas.

No quisiera sonar demasiado optimista. Obviamente, hablamos aún de ensayos en fase muy temprana y como he dicho la muestra estadística es bastante pequeña, pero los resultados del estudio muestran un nivel de seguridad estadística de P>0,001, esto significa que la posibilidad de que los resultados se debieran al azar es de 1 entre 1000. Hacen falta más pruebas, es cierto, pero sin duda la posibilidad que abre este estudio para universalizar un medio de detección temprana del cáncer es de lo más prometedora, y podría – si se replican los resultados en otros laboratorios – salvar un número enorme de vidas, además de hacer ahorrar ingentes cantidades de dinero a los sistemas sanitarios estatales.

El colmo de un niño pera

En tiempos de mis padres los “niños pijos” no existían, me refiero al término claro, no al concepto. Personas que encajaran en el perfil “posh” las ha habido siempre, pero en aquellos tiempos más que presumir de marcas carísimas (aunque el zapato Castellano lo rompía) lo que se llevaba entre los niños de papá era fardar del rancio abolengo de la familia, especialmente si podía presumirse de los logros militares en África de algún antepasado. Como digo, a aquellos precursores de Tamara Falcó por aquel entonces no se les llamaba niños pijos, sino que se les etiquetaba con una hermosa expresión castellana que lamentablemente ha dejado de circular: “niños peras“.

A mi no me cabe ninguna duda, resulta mucho más bonita una pera que un pijo, salvo que seas Jorge Javier, claro. En fin, sea como sea la expresión “niño pera” murió, y dudo mucho que te topes más con ella, a no ser que trabajes en la hemeroteca de ABC escaneando ejemplares amarillentos del Blanco y Negro. ¡Avisado quedas! Si se te ocurre usarla ahora pocos te entenderán, y el que lo haga pensará de ti que más que viejuno debes ser el verdadero Doctor Who, ya que conoces el secreto del viaje en el tiempo.

¿A qué viene esta barrila arqueo-lingüística? Pues a los chinos, ya veis, que mira que son especiales hasta para comer fruta. ¿Véis la foto de arriba? Aunque parezca mentira lo de la bandeja son dos peras expuestas en un supermercado de Pekín. Apuesto que si en los 60 le hubieras regalado una de estas a cualquier chavalete te habría partido la cara. Especialmente si el elegido luciera atado al pecho y reposando sobre los hombros, un auténtico e “ideal” jersey Burberry a rombos.

Y seguramente ahora te estés preguntando cómo coño hacen los chinos que una pera se parezca a un niño, a un buda, o a Kiko Rivera ¿verdad? Pues la respuesta es: usando moldes. Cuando la pera aún cuelga del árbol y es pequeñita, se le coloca un molde alrededor que va forzando a la fruta, a medida que esta crece, a tomar la apariencia deseada. La paciencia da sus frutos… y ahora además les da forma.

¿Llegará la moda aquí? ¿Veremos algún día en el Mercadona peras con forma de pijo, o manzanas con la cara de Froilanín? Solo Dios lo sabe, pero a lo mejor la idea sirve para que los niños olviden de una vez la bollería y se pasen a la comida sana. Si no es por las buenas, por las malas: “Niño, cómete esa pera antes de que crezca y se te coma a ti”.

Me enteré leyendo Neatorama.

En 20 años descubriremos una nueva Tierra… otra vez


Kevin Hand es un reputado astrobiólogo y científico planetario que trabaja en el archiconocido JPL (Laboratorio de Propulsión a Chorro) de la NASA. Este licenciado en física, nacido a comienzos de la década de los 70 (como yo), es uno de los muchos científicos que sueña con las maravillas que el telescopio espacial James Webb (JWST para abreviar) va a permitirnos descubrir. Hoy sus palabras, y las de sus colegas, han vuelto a emocionarme como cuando tenía 20 años menos. Por desgracia, el cinismo ha aflorado apenas unos minutos más tarde.

Os cuento: ojeando The Register me topé con una especie de artículo-deseo-grupal en el que Hand sostiene algo que he oído ya innumerables veces: “Creo que en las próximas dos décadas descubriremos que no estamos solos en el universo“. Como digo no ha sido el primero, recientemente Seth Shostak afirmó algo más alucinante aún: “en 24 años descubriremos inteligencia extraterrestre“.

Conocí a Shostak en persona hace años y se puede decir que ya está en el ocaso de su carrera (nació unos 30 años antes que Kevin Hand) por lo que he visto decrecer su entusiasmo a medida que se cargaba de años. Hand en cambio es savia nueva, pertecene a la última generación de científicos ilusionados ante tal perspectiva histórica. Tal vez por eso me ha enganchado su optimismo, pero es que además no está solo.

Sara Seager, es profesora de ciencias planetarias y física en el MIT, también de la generación nacida a comienzos de los 70, e igualmente optimista ante el inminente fin de la soledad cósmica de la raza humana. Esto es lo que ha dicho: “En algún momento del futuro cercano, la gente será capaz de apuntar a una estrella y decir, ‘esa estrella tiene un planeta como la Tierra’“.

Matt Mountain se aproxima a los sesenta, y es en la actualidad director del Intituto de Ciencia en Telescopios Espaciales (STScl). Él también está ansioso y encantado de ser testigo de la época que le ha tocado vivir. Estas son sus palabras: “Imagínense el momento en que nos encontremos con posibles señales de vida. Imagínense ese momento en el que el mundo se despierta y la raza humana se da cuenta de que su larga soledad en el tiempo y el espacio podría haber finalizado; la posibilidad de que ya no estemos solos en el universo.”

Por lo que veo el JWST, que tiene previsto su lanzamiento para 2018, les tiene a todos fascinados. Este telescopio se situará en el punto de Lagrange L2, mucho más allá de la óbita de la Luna y será capaz de sondear las atmósferas de los exoplanetas lejanos que orbiten otros soles.

Entre las demás novedades interesantes en el campo de la búsqueda de exoplanetas que veremos en los próximos años, debería de incluirse al propuesto Telescopio de Inspección de Infrarrojo de Amplio Campo (WFIRST-AFTA), cuyo lanzamiento se prevé para principios de la próxima década, y al satéite TESS, diseñado para cazar exoplanetas mediante el método del tránsito, cuyo lanzamiento está previsto para 2017.

Ante semejante batería de nuevos instrumentos en proyecto, es normal que el gran jefe de la NASA, Charles Bolden, afirme emocionado: “Es muy poco probable, en la inmensidad sin límites del universo, que los humanos estemos solos“.

De verdad, de verdad, que deseo que todos estos científicos acierten, que yo lo vea, y que tu (querido lector) también. Deseo fervientemente que dentro de 20 años este eterno logro a punto de conseguirse se haga realidad, y que dejemos de una vez de hacer brindis al sol (o a la exo-estrella de turno). Solo pido, en fin, que nuestro entusiasmo no se apague poco a poco por el camino, como se le apagó la juventud al antes citado Seth Shostak, que hace 20 años afirmaba cosas similares a lo que ahora dicen Hand, Seager, Mountain y Bolden.

De lo contrario llegaríamos a una nueva paradoja temporal, como la del chiste que los físicos hacen sobre la consecución de la fusión nuclear. Por si no lo sabéis, dar con un método de generación energéica económicamente viable y basado en fusión, lleva toda la vida a sólo dos décadas de convertirse en realidad. El día que se consiga acabaremos con el doble problema energético-ecológico que amenaza con llevarse por delante a este sí, el único mundo plenamente habitable que conocemos hoy por hoy en el cosmos.

Si no logramos arreglar esto último, encontrar una Tierra-2 dejará de ser un mero ejercicio filosófico con el que entretener a nuestros astrónomos y pasará a ser una necesidad acuciante de la que podría depender nuestra supervivencia como especie.

Explican el secreto de la avispa esmeralda para convertir a las cucarachas en zombies

Durante décadas, los científicos han tratado de entender la compleja y macabra relación entre la avispa esmeralda parasitaria Ampulex compressa y su víctima mucho más grande, la cucaracha doméstica común Periplaneta americana.

A primera vista, esta relación parásito-presa se parece mucho a cualquier otra: la avispa hembra pica a la cucaracha, pone un huevo en su abdomen, y una vez eclosiona, la hambrienta larva se alimenta de la cucaracha. Sin embargo, aunque la mayoría de los insectos parásitos tienden simplemente a paralizar a sus víctimas con una picadura venenosa, en cambio la avispa esmeralda manipula el comportamiento de la cucaracha transformándola, en esencia, en una esclava zombi.

Tras dos picaduras, la cucaracha conserva físicamente la capacidad de caminar, pero queda totalmente despojada de la facultad de iniciar el movimiento por su propia voluntad. La avispa, ahora cansada después de haber administrado dos aguijonazos, recupera su energía cortando los extremos de las antenas de la cucaracha, y bebiendo su sangre. Una vez revitalizada, prende a la cucaracha por lo que queda de sus antenas y esta, al igual que un niño obediente al que su madre lleva de la mano al colegio en su primer día de clase, acata sumisa las órdenes de la avispa y la sigue hasta su nido.

Mientras tanto, la avispa introduce un huevo en la cucaracha, que eclosiona a los tres o cuatro días. La larva encastrada de avispa mastica un camino hacia el interior del abdomen de la cucaracha, donde procede a comerse los órganos internos en un orden preciso. Esto asegura que la víctima dócil se mantega con vida durante los siguientes cuatro días, hasta que la larva finalmente forma un capullo en su interior.

Con el tiempo, la avispa completamente desarrollada emerge del cuerpo del anfitrión y continúa el ciclo vicioso. A pesar de todo, la cucaracha estupefacta, no muestra ningún deseo de forcejear, huir o luchar, incluso cuando está siendo devorada viva desde el interior, pese ser físicamente capaz de moverse.

¿Cómo controlar a una cucaracha?

Esta relación avispa-cucaracha se documentó por primera vez en la década de 1940, pero hasta hace bien poco los científicos no fueron capaces de entender cómo hace exactamente la avispa para manipular el comportamiento de la cucaracha de una forma tan precisa.

La primera picadura, administrada en una masa de tejido nervioso situada en el tórax de la cucaracha, contiene grandes cantidades de ácido gamma amino butírico (GABA), y otros productos químicos complementarios llamados taurina y beta-alanina. El GABA es un neurotransmisor que bloquea la transmisión de señales entre los nervios motores, y, en unión a las otras dos sustancias químicas, paraliza temporalmente las patas delanteras de la cucaracha. Esto evita que la cucaracha escape mientras la avispa inflige la segunda picadura, más tóxica, directamente en el cerebro de la cucaracha.

Es esta segunda picadura la que convierte a la cucaracha en un zombi, y contiene lo que Frederic Libersat y sus colegas de la Universidad Ben Gurion llaman un “cóctel neurotóxico“. El veneno del segundo aguijonazo bloquea los receptores de otro neurotransmisor llamado octopamina, que está implicado en la iniciación de movimientos espontáneos y complejos tales como caminar.

Libersat ha demostrado que las cucarachas no aguijoneadas por avispas, a las que se les inyecta un compuesto similar a la octopamina, muestran un cambio conductual que las incita a caminar más. En cambio, aquellas a las que se les inyecta una sustancia química que bloquea la octopamina, muestran una reducción en la marcha espontánea, al igual que sucede con las víctimas de la picadura de la avispa esmeralda. Así mismo, Libertat fue capaz de “resucitar” a algunas cucarachas Zombie, liberándolas de su estupor y permitiéndoles caminar por su propia voluntad tras ser inyectadas con una sustancia química que reactiva los receptores de octopamina.

Hay una sutil distinción entre ser capaz de caminar y ser capaz de iniciar un movimiento de este tipo. Las cucarachas picadas en este caso se ven privadas de esto último, a pesar de que sus habilidades para caminar parecen intactas, lo cual por otro lado queda demostrado por el hecho de que estas pobres criaturas sean perfectamente capaces de caminar hacia el nido del parásito, si bien sólo cuando son dirigidas por la propia avispa.

Libersat y sus colegas investigaron este interesante fenómeno colocando cucarachas zombies en situaciones potencialmente peligrosas, para de este modo poner a prueba sus reflejos de escape. Los científicos descubrieron que las cucarachas picadas por las avispas esmeralda mostraron muy pronto estar privadas de cualquier voluntad de escapar a un lugar seguro, incluso cuando se las electrocutaba o se las arrojaba al agua para que se ahogaran. Sin embargo, sus habilidades motoras, medidas por las contracciones de los músculos cuando se las sometía a estos peligros, eran las mismas que las cucarachas “libres” (o no aguijoneadas), lo cual sugiere que el veneno afecta específicamente a la decisión y no a la capacidad de caminar.

A pesar de lo inquietante que esta manipulación conductual puede parecer, uno no puede dejar de apreciar el ingenio de este pequeño parásito, capaz de incapacitar a una víctima mucho más grande que ella. Si la avispa simplemente fuera capaz de paralizar a la cucaracha, probablemente no sería capaz de llevarla de vuelta a su guarida, y si simplemente tratara de matarla perdería su fuente de alimentos frescos. Por tanto, ha evolucionado para desarrollar un arma más compleja y precisa capaz de superar estos dos obstáculos: un veneno que sólo se centra en los circuitos neuronales específicos que garantizan que su víctima pueda caminar obedientemente hacia su tumba, y que al mismo tiempo le permite seguir con vida mientras es devorada.

Y sin la voluntad de escapar, estas pobres cucarachas ayudan a que surja otra generación de aterradoras avispas esmeralda.

A veces la naturaleza simplemente da miedo.

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Este artículo es una traducción. Podéis consultar el original (en inglés) publicado por Sana Suri en Iflscience.com.

Seis datos curiosos sobre el amor y el sexo que tal vez desconozcas

De tanto ver documentales en National Geographic Wild, empiezo a saber demasiadas cosas inútiles sobre los violentos hábitos reproductivos del demonio de Tasmania y otros bichejos exóticos. ¿Sabías que los leones por ejemplo son unos auténticos campeones sexuales (500 coitos durante la corta época del celo)? En realidad mi animal favorito es el lirón australiano, capaz de amar ardientemente a una docena de hembras durante el celo, y después estirar la pata… eso si, imagino que muy relajado. ¡Bonita forma de morir!

Sin embargo está claro que del sexo y del amor entre humanos algo un poco más pez. Afortunadamente acabo de encontrar un interesante artículo en Fox News en el que te cuentan seis hechos extraños que probablemente tu (con todo lo que sabes de estas cosas) también desconozcas. Aquí os dejo una traducción libre. A ver si os sorprenden tanto como a mi:

1 – ¿Sabías que tal vez hayas elegido esposa por tener un ADN similar al tuyo?

Los científicos ya sabían que las personas tienden a elegir parejas románticas con características similares, tales como la edad, la raza, la religión, el ingreso y la educación. Pero un estudio publicado en el PNAS descubrió que las personas tienden a casarse con otras personas que cuentan con un ADN similar al suyo. Cuando los investigadores estudiaron el material genético de 825 parejas caucásicas estadounidenses, decubrieron que había menos diferencias de ADN entre personas casadas, que entre dos individuos seleccionados al azar dentro del grupo. De hecho, los científicos calcularon si la tendencia a emparejarse con alguien con una educación similar es “x” (uno de los rasgos con mayor peso), la de empearejarse con alguien con un ADN similar es ni más ni menos que un tercio de “x”.

2 – ¿Sabías que ver juntos comedias románticas puede ayudar a fortalecer el matrimonio?

Ver películas juntos puede ser una clave para la felicidad conyugal, al menos eso opina Matthew Johnson, director del Laboratorio de Estudios sobre Matrimonio y Familia de la Universidad de Binghamton. En su estudio, experimentó con parejas que asistían a un consejero matrimonial, y también con otras que veían películas juntos sobre relaciones de pareja tras lo cual realizaban debates guiados. Lo cierto es que ambas estrategias redujeron las tasa de divorcios de los grupos a la mitad después de tres años. No obstante, aquellos que eligieron la actividad de ver películas ganaron un 50 por ciento de tiempo libre ya que la actividad se llevó a cabo casi en su totalidad en el hogar.

“La clave es hablar con tu pareja sobre tu relación en el contexto de la película”, afirma Johnson.

3 – ¿Sabías que las mujeres pueden hacer su voz “más sexy”, mientras los hombres no?

En un estudio de 2014, investigadores de la Universidad Albright descubieron que las mujeres eran capaces de manipular deliberadamente su voz – mientras contaban de uno a diez – para que sonase más atractiva. Pero, lo siento chicos: cuando los hombres intentaron sonar más sexy… ¡sus calificaciones empeoraron! Cuando una mujer deja caer intencionalmente su voz para que suene más baja y entrecortada, a menudo se la percibe como más atractiva, aunque no exactamente por las razones que podrías pensar. Los hombres tienden a preferir a las mujeres con voces más agudas y femeninas, sostiene el coautor del estudio Susan Hughes, profesor asociado de psicología. Pero cuando una mujer baja su voz para “sonar atractiva,” en realidad está señalando su interés en una pareja potencial, lo cual es un indicio que los hombres son capaces de captar.

4 – ¿Sabías que si estás excitado, todo te da menos asco?

El sexo puede ser una actividad casi caótica, acompañada de una gran cantidad de fluídos y olores, pero en el fragor de la batalla, nada de eso (por lo general) parece importar. Según un estudio de la Universidad de Groningen en los Países Bajos, esto se debe a la excitación sexual, que es capaz de invalidar la respuesta “del asco” natural del cuerpo. Cuando los investigadores le pidieron a las mujeres que visionaran una película erótica, un video de deportes, o un video “neutral” de trenes y, a continuación les pidieron realizar una serie de actos desagradables (como beber de una taza con un bicho dentro), descubrieron que las que habían visto vídeos de actos sexuales calificaron las tareas como menos desagradables, y además fueron capaces de completar más tareas. Investigaciones anteriores sugieren que la excitación sexual tiene un impacto similar también en los hombres.

5 – ¿Sabías que el amor es bueno para los huesos?

El matrimonio parece fortalecer el esqueleto de los hombres, según un estudio de la Universidad de California en Los Angeles, sobre todo si esperan para casarse hasta después de los 25 años. Los investigadores no están seguros de por qué, pero señalan que no es la primera vez que se relaciona el matrimonio con la salud. Otros estudios, por ejemplo, han sugerido que las personas casadas viven más tiempo, tienen más probabilidades de sobrevivir al cáncer, y tienen un menor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.

6 – ¿Sabías que las personas mayores también lo hacen?

Tanto el interés sexual como la función sexual disminuyen con la edad, sobre todo a medida que los adultos comienzan a tomar más medicamentos, pero eso no quiere decir que las personas mayores no sigan sintiendo la llama del deseo. Lo cierto es que muchas personas siguen teniendo relaciones sexuales en su vejez, a menudo hasta el final de su vida.

Y no siempre son cuidadosos, después de los adolescentes y los adultos jóvenes, las personas mayores son el tercer mayor grupo de población con tendencia al contagio de enfermedades de transmisión sexual. Al parecer el hecho tiene mucho que ver con librarse del miedo al embarazo, lo cual les lleva a dejar de usar condones.

Ya sabes, si te preocupa la salud del yayo no le regales solo bufandas, estírate y cómprale preservativos.

Me enteré leyendo 6 weirds facts about sex.

¿Por qué Stephen Hawking ha sobrevivido tanto tiempo al ELA?

Siempre me he preguntado como ha hecho Hawking para sobrevivir al ELA durante tantísimos años. Hoy mismo, leyendo el Scientific American, he llegado a una interesante entrevista realizada por Katherine Harmon al experto en esta enfermedad Leo McCluskey, profesor asociado de neurología y director médico del Centro para el ELA de la Universidad de Pennsylvania, en el que se dan ciertas pistas reveladoras.

Según puedo leer, la esperanza de vida media en un enfermo recién diagnosticado de ELA (lo cual sucede normalmente después de los 50 años) es de entre dos y tres años, aunque eso solo significa que la mitad de los enfermos vive más, y que de hecho hay personas como Hawking que viven mucho, mucho más.

Una de las peculiaridades del ELA de Hawking es que se le diagnosticó durante la juventud (tenía 21 años entonces) lo cual aparentemente ralentiza mucho el avance de la enfermedad. En la entrevista, McCluskey dice que en su clínica trata a varios enfermos diagnosticados durante su adolescencia y que siguen vivos a los 40, 50 e incluso 60 años (Hawking cumplió 72 el pasado enero).

El experto en ELA, sostiene que la extensión del período de supervivencia a la enfermedad depende principalmente de dos causas. La primera es el estado de las neuronas motoras que activan el diafragma y que por tanto controlan los músculos implicados en la respiración. La segunda tiene que ver con el deterioro que muestren los músculos implicados en la deglución. Un buen número de los enfermos de ELA fallecen por fallo respiratorio, mientras que otros, incapaces de tragar, padecen malnutrición y deshidratación. Para McCluskey, un enfermo que no presente ninguno de estos rasgos, tiene el potencial de vivir durante mucho tiempo, incluso aunque su estado general vaya empeorando mientras tanto.

Obviamente Hawking parece haber esquivado estos dos gravísimos poblemas. Pudiera ser que Hawking estuviera conectado a un respirador automático, aunque personalmente no lo veo muy factible porque el uso prologado de pulmones artificiales suele conducir a infecciones respiratorias, y además lamentablemente aún no son portátiles (aunque en 2013 pretendían desarrollar sistemas ambulatorios que pudieran ser usados hasta tres meses). También podría recibir alimentación entubado, pero de nuevo solo podemos especular y lo cierto es que aparentemente no se aprecia ninguna vía permanente abierta en su cuerpo.

[NOTA: (actualizado 25/06/2014 a las 12:45 hrs) Mi agradecimiento a los lectores Eddy y Susana por el aporte de información valiosa, parece ser que en efecto Hawking ha sorteado estos dos graves inconvenientes con la ayuda de un respirador que usa las 24 horas del día, y de una sonda gástrica PEG con la que se le alimenta e hidrata.]

Otra de las posibles pistas tras la asombrosa longevidad de Hawking (el récord mundial de aguante al ELA) es obviamente la excelente calidad de la atención médica que el sabio ha recibido. McCluskey dice que por desgracia no ha tenido acceso al historial médico del físico británico, por lo que desconoce el número y naturaleza de intervenciones a las que ha sido sometido. Aún así está de acuerdo en que pese a que los doctores y la tecnología han sin duda jugado un rol positivo en la evolución del mal de Hawking, en realidad lo más importante para explicar su resistencia al ELA se debe a la propia biología de la forma específica del mal que le aqueja (que es diferente en cada paciente).

Para acabar: ¿hay buenas noticias para los diagnosticados con ELA en la entrevista? McCluskey comenta que a comienzos de 2006 quedó claro que un buen número de enfermedades neurodegenerativas como el ELA estaban determinadas por la acumulación de proteínas anormales en el cerebro. En sus propias palabras:

“El 10% del ELA es genético y se basa en las mutaciones de un solo gen. Estoy seguro también de que existen varios genes que podríamos llamar ‘presuntamente delincuentes’, aunque por ahora solo contamos con múltiples genes identificados como potencialmente causantes de la enfermedad. Cada uno de ellos es interesante en tanto que conducen a la acumulación de diferentes proteínas en el cerebro. Conocer estos genes específicos nos ayuda a entender mecanismos particulares en el cerebro, y a la larga podrían darnos el potencial de identificar objetivos para nuestras terapias. Pero por el momento, ninguno de estos genes nos ha ayudado a crear terapias robustas”.

Confiemos en que la ciencia nos de una alegría más pronto que tarde, ya que hay que recordar que esta terrible enfermedad motodegenerativa se diagnostica cada semana en España a 14 personas (El Ideal).

Me enteré leyendo Scientific American.

Confirmado, los cuentos con moraleja no funcionan

Es bien conocido la devoción casi religiosa que los estadounidenses sienten por la figura de George Washington. Al igual que sucede con Jesús, los norteamericanos cuentan historias de su infancia que rozan la santidad, y entre las más conocidas (por su moraleja, que incide en la importancia de decir siempre la verdad) está la famosa historia de George Washington cuando era un niño de seis años, y lo que le hizo al valioso retoño de cerezo que su padre idolatraba (podéis leerlo aquí). Os recomiendo leerla si no la conocéis, solo os tomará un minuto y os ayudará a entender este post.

¿A qué viene empezar hablando de cuentos? Bien, resulta que en medio mundo, nos empeñamos en enseñarles buenos valores a nuestros hijos, como la moralidad o la honradez, a través de historias ficticias que toman principalmente la forma de un cuento infantil aleccionador (pensad en “Pedro y el Lobo” por ejemplo ). Pero según un nuevo estudio en psicología realizado por científicos canadienses, resulta que no, que los niños no son tan simples como pensábamos. ¡A ver si va a ser este el problema que hace que nuestros políticos se manejen tan mal con el término honradez una vez adultos!

Ahora en serio, tras este trabajo experimental se encuentra un equipo de investigadores de tres universidades canadienses (Toronto, McGill y Brock) empeñados en averiguar si esa idea tan reconfortante para los padres, que sostiene que los cuentos infantiles tienen efectos “formativos” en quienes los escuchan es real, o simplemente un mito. ¿Ayudan de algún modo las mentiras de Pedro el pastor y sus pésimas consecuencias para las ovejas, a que los niños se formen una idea de lo que es correcto, o más bien se tomarán los críos estas historias como un simple pasatiempo? Seguid leyendo, seguro que os sorprenden las conclusiones.

El experimento es realmente curioso y un poco largo de explicar, pero voy a intentarlo. Decir primero que la muestra fue de 268 niños, con edades comprendidas entre los tres y los siete años.

Para comenzar se hacía sentar al niño en el extremo de una mesa, pero de espaldas al investigador, que se sentaba al otro extremo. En un momento dado, el investigador sacaba un juguete, lo ponía sobre la mesa y apretaba un botón que hacía un ruido distintivo (por ejemplo un patito haría “cuack”, un coche imitaría a un claxon, etc). Tras eso le pedía al niño que adivinara de qué juguete se trataba sin darse la vuelta.

Cuando el niño respondía, el investigador le decía al niño que se había olvidado un libro que quería leerle, y que se iba a ausentar un momentito para buscarlo. Antes de irse, le pedía por favor al niño que no se diera la vuelta para comprobar si había acertado la naturaleza del juguete durante su ausencia. Es importante decir que este investigador no podía ver si el niño se giraba o no para ver, mientras estaba fuera. No obstante, un segundo investigador que no se comunicaba con el primero, grababa en vídeo todo el proceso.

Al regresar el primer experimentador tras un minuto, tapaba con un pañuelo el juguete y le pedía al niño que se diera la vuelta. En ese momento le decía al niño que le iba a contar un cuento, y que tras él le haría una pregunta. En cada ocasión, se asignaba un cuento a cada niño que podía ser el de control (la fábula: “La liebre y la tortuga” ya que se considera que no tiene moraleja aleccionadora) o una de estas tres historias bien conocidas por su supuesto fin moralizante: “Pinocho“, “Pedro y el Lobo” o la antes citada historia de “George Washington y el pequeño cerezo“.

Tras acabar el cuento el investigador le preguntaba al niño de turno si había mirado el juguete cuando él se había ido, pero la pregunta tenía un matiz diferente dependiendo del cuento que acababan de leer.

En el caso de “La tortuga y la liebre” (la historia de control), simplemente le preguntaba al niño:

“Te voy a hacer una pregunta y quiero que me digas la verdad. ¿De acuerdo?”

Una vez el niño asentía llegaba la pregunta: “¿Te giraste para ver el juguete cuando me fui de la habitación?”

A los niños a los que se les leyó “Pinocho” o “Pedro y el lobro” se les preguntaba de este modo:

“Te voy a hacer una pregunta y no quiero que seas como Pinocho/Pedro, quiero que me digas la verdad. ¿De acuerdo? ”

Pausa para que el niño asintiera y de nuevo la pregunta: “¿Te giraste para ver el juguete cuando me fui de la habitación?”

A los niños a los que se les leyó la historia del infante George Washington se les decía primero:

“Te voy a hacer una pregunta y quiero que seas como George Washington en la historia, quiero que me digas la verdad. ¿De acuerdo?”

Tras lo cual de nuevo, la pregunta clave: “¿Te giraste para ver el juguete cuando me fui de la habitación?”

Cuando el experimento acabó, los investigadores analizaron las imágenes de vídeo y las cruzaron con las respuestas de los niños. Pronto asomó un patrón, a menor edad tenían los niños mayor probabilidad de que se volteasen. Es natural, a los tres años la naturaleza curiosa de los críos es irrefrenable, de modo que el 88% de los niños de esta edad se dio la vuelta para observar el juguete. Los niños que tenían siete años se comportaron mejor, aún así el 68% desobedecieron y se dieron la vuelta para echarle una miradita al juguete.

Pero lo más curioso vino cuando se analizó el índice de honradez de los niños, dependiendo de la historia que se les hubiera leído. Aproximadamente solo un tercio de los niños que se voltearon, de entre a los que se les había leído “La tortuga y la liebre”, “Pinocho” o “Pedro y el lobo”, reconocieron honestamente haber mirado el juguete.

Y aquí viene lo bueno. El índice de honradez entre aquellos niños que habían escuchado la historia de George Washington antes de la famosa pregunta, reconociendo haberse volteado para ver el juguete, ascendió a prácticamente la mitad. ¿Cómo es posible?

Los investigadores creen que la respuesta está en la propia historia del jovencito Washington, ya que a pesar de haber actuado mal cortando el cerezo fue incapaz de mentir, hecho por el que su padre le recompensó dando más importancia a la honradez de su hijo que a haber perdido su querido retoño de cerezo. En los otros casos, Pedro o Pinocho no obtienen nada bueno tras haber mentido, más bien todo lo contrario… las ovejas mueren y el pueblo reprueba al mentiroso pastor, o la nariz de madera crece y crece señalando la falta de virtud del muñeco de madera. Resumiendo, en ambas historias la única recompensa es una moraleja “sin sustancia”.

Visto lo cual, parece que todos los padres (incluídos los de Bárcenas, Fabra, o los de los responsables del fraude de los ERE en Andalucía) hemos estado haciendo el canelo a la hora de elegir las historias que les contábamos a nuestros niños a pie de cama. ¿Sabéis qué? Yo por si acaso esta misma noche les cuento a los míos la historia de Washingtoncito y el cerezo.

Moraleja: A la mierda con las moralejas…

Si queréis consultar el trabajo, lo encontraréis publicado con el título “Can Classic Moral Stories Promote Honesty in Children?” en la edición online del 13 de junio de 2014 de la revista Psychological Science.

Me enteré leyendo Scilogs.com.

10 cosas que no sabías sobre el orgasmo (charla TED 2009 de Mary Roach)

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En 2008 la divulgadora estadounidense Mary Roach publicó un libro con un título que incluía como primera palabra el término slang “bonk“, que en jerga popular del Reino Unido viene a significa “follar”. Parece ser que el libro (que no encontraréis traducido al castellano) estuvo entre los 10 más vendidos y recomendados del año en Estados Unidos. Yo la verdad no había oído hablar de esta obra hasta hoy, cuando por casualidad me topé con una divertida charla Ted de la autora que lleva ya la friolera de 12 millones de visualizaciones.

Entre lo que me apasiona el tema (por desgracia a mi mujer ya no tanto), la amplia difusión que la charla tuvo en su día, y un título que yo mismo podría haber elegido: 10 cosas que no sabías sobre el orgasmo, no me he podido resistir a hablar de esta divertida charla en el blog.

Estos son los 10 puntos tocados, aunque lo recomendable es simplemente ver el vídeo e intentar no sonreir (especialmente con el ganadero danés estimulando a la cerda antes de inseminarla artificialmente).

1 – Los bebés ya se masturban en el útero
2 – Para tenerlo no hace falta jugar con los genitales
3 – Puedes tenerlos después de muerto
4 – Puede provocar mal aliento
5 – Puede curar el hipo (método seguramente mucho más divertido que este)
6 – Hubo un tiempo en que los doctores recetaban orgasmos para mejorar la fertilidad
7 – Los ganaderos porcinos en Dinamarca aún lo hacen (imperdible el vídeo)
8 – Las hembras animales se lo pasan mejor de lo que te crees
9 – Estudiar el orgasmo humano en un laboratorio no es fácil
10 – Aunque seguramente es muy entretenido

En fin, espero que la TED talk os haya parecido tan interesante y amena como a mi. Da para varias charlas de barra de bar de lo más entretenidas.

Por cierto, si os animáis con la versión original en inglés, el libro se titula: Bonk: The Curious Coupling of Science and Sex (Follar: la curiosa cópula entre ciencia y sexo) disponible para Kindle desde 9,82 USD en amazon.

PD. Gracias a Esteban TisendTV por subir la charla a Youtube con subtítulos en castellano superpuestos.

La fascinante historia de la mujer adicta a su implante cerebral

Acabo de leer en io9.com un viejo artículo (publicado en 2009) sobre el extraño caso de una mujer adicta a su implante cerebral.

Sucedió en 1986, una mujer cuya identidad se preserva, se somete a una intervención en la que se le implanta un dispositivo en el tálamo cerebral que libera corrientes eléctricas. Con ello pretenden curar sus dolores crónicos, los cuales vienen aquejándola durante más de una década a causa de una lesión.

Como siempre en los trabajos científicos, poco o nada trasciende de la identidad del sujeto, pero sí sabemos que antes del implante, los médicos intentaron combatir sus dolores sin éxito con todo tipo de fármacos, incluídos los opíaceos (a pesar de que el historial de la paciente mostraba episodios de alcoholismo y adicción a las drogas). Obviamente aquello fue una mala idea, porque nuestra protagonista se suministraba dosis que superaban ampliamente lo recomendado. De ahí que finalmente, ante semejante historial de adicciones, se decidiesen a probar con ella el estimulador talámico.

¿Quién les iba a decir a los doctores que aquello terminaría por crear una nueva adicción? En efecto, la paciente descubrió pronto un efecto secundario del implante de lo más inesperado: provocaba sensaciones eróticas. La respuesta placentera se intensificaba cuando se producía una estimulación continua al 75% de amplitud, seguida frecuentemente de cortas explosiones al 100% de amplitud.

Si estáis interesados científicamente en su historia, os recomiendo que leáis el artículo sobre su caso que se publicó en la revista “Pain” (Dolor) con el siguiente título: Auto-estimulación talámica compulsiva: un caso con correlaciones metabólicas, electrofisiológicas y conductuales. Para los que no queráis hacerlo aquí va un breve resumen.

“Aunque la excitación sexual era notable, la paciente no alcanzaba orgasmos con estos breves aumentos en la intensidad de la estimulación. A pesar de varios episodios de taquicardia auricular paroxística [perturbación cardíaca] y del desarrollo de síntomas adversos tanto de comportamiento como neurológicos durante la estimulación máxima, la paciente desarrolló un uso compulsivo del estimulador.

En su forma más frecuente, la paciente se auto-estimulaba durante todo el día, descuidando su higiene personal y los compromisos familiares. Desarrolló una ulceración crónica en la punta del dedo que utilizaba para ajustar el dial de la amplitud y manipulaba con frecuencia el dispositivo en un esfuerzo por aumentar la amplitud de la estimulación. A veces, imploraba que limitasen su acceso al estimulador, pero en cada ocasión exigía su devolución después de una breve pausa. Durante los dos últimos años, el uso compulsivo del estimulador se asoció con frecuentes ataques de ansiedad, despersonalización, períodos de polidipsia psicogénica e inactividad casi total.”

¡Menudo cuadro verdad! Todo este asunto la verdad me ha recordado a la genialidad del gran Woody Allen, quien en su comedia de 1973 “El dormilón describe un dispositivo electromecánico futurista llamado orgasmatrón, con el que sin dudas – caso de existir – muchos encontrarían su ruina.

Y es que en el fondo, no somos mucho mejores que las ratas. Lo digo haciendo referencia al famoso experimento de 1953, en el que Peter Milner y James Olds implantaron electrodos en el cerebro de unos roedores de laboratorio, con los que intentaban estimular el tronco del encéfalo. Algo salió mal con un animal, y la zona estimulada fue la llamada septum pelucidum (el así llamado “circuito del placer”). Cuando la rata pulsaba una palanca, estimulaba varios puntos del circuito mesocorticolímbico del placer, lo cual la llevó a pasarse el día pegada a la palanquita, olvidándose incluso de la palanca que le aportaba alimento. Aquella, y otras ratas que la siguieron, llegaron a autoestimularse hasta 2000 veces por hora, a veces durante un día completo, lo cual las llevaba a la extenuación. Para evitar que murieran de inanición, los científicos tenían que desconectarlas regularmente del aparato.

Tras repasar todos estos experimentos fallidos lo cierto es que he llegado a una conclusión. Si algún día inventan un implante sexual que suministre orgasmos y vívidas experiencias sexuales irreales a demanda, por favor no cuenten conmigo.

Me enteré leyendo io9.com

El fin de la inocencia de las anémonas

Mas allá de hacerse conocidas para muchos por servir de refugio a Nemo y su padre, las anénomonas son criaturas curiosas. Uno tiende a pensar en ellas más como plantas que como animales, debido entre otras cosas a su inmovilidad y a las coloridas formas “florales” de estos pólipos, pero si os fijáis en la brutal foto estaréis de acuerdo en que hemos llegado al “fin de la inocencia de las anémonas”.

Porque vale, la anémona marina gigante verde de la instantánea (Anthopleura xanthogrammica) que por cierto es muy común en zonas costeras rocosas y poco profundas desde Alaska a Panamá, tiene unas dimensiones considerables. Solo su corona de tentáculos puede medir hasta 25 centímetros de diámetro, lo que le permite alimentarse de peces pequeños de hasta 15 centímetros de largo, mejillones, cangrejos, erizos de mar… ¡Pero atreverse con un ave marina!

Imaginaos la sorpresa de la investigadora Lisa Guy, de la Junta de Washington del Intituto para el Estudio de la Atmósfera y Océanos, cuando descubrieron a este ejemplar de anémona gigante devorando un polluelo de cormorán. La cabeza del ave ya ha desaparecido por completo dentro de la faringe de la actiniaria, e imaginamos que la digestión será lenta y pesada.

Si queréis ver una filmación del curioso hallazgo, Youtube cuenta con este video.

La referencia científica del hallazgo se publicó en Marine Ornithology.

Ahora que había quedado claro que las avestruces no entierran la cabeza en el suelo nos enteramos de que los cormoranes entierran la cabeza en las anémonas marinas. ¿Lo habrá hecho por curiosidad? Mira que muerde…

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