Descubren tres exoplanetas potencialmente habitables a 40 años luz de la Tierra

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¡Estamos de enhorabuena! Los astrónomos han encontrado tres exoplanetas, similares en tamaño y en temperatura a nuestra Tierra, orbitando alrededor de una estrella enana ultra-fría situada a 40 años luz. En el futuro, podremos analizar sus atmósferas en busca de signos de vida. La estrella madre a la que orbitan, llamada TRAPPIST-1, tiene una masa de apenas el 8% la del sol, y su radio es solo el 11% de nuestra estrella, lo que hace de esta enana blanca un cuerpo ligeramente más grande que nuestro Júpiter.

Un equipo dirigido por Michaël Gillon, de la Universidad de Lieja, Bélgica, descubrió a este trío utilizando el telescopio TRAPPIST (con sede en Chile) para controlar la atenuación de brillo de la estrella, que se da a medida que los planetas pasan frente a su disco. Dos de ellos están en el borde interior de la zona habitable - la región alrededor de la estrella que permite que exista agua líquida – y el tercero o bien está justo sobre el límite o un poco más allá.

Aunque la masa exacta de este triplete no se conoce, la estimación del equipo sobre estos planetas sostiene que deben estar entre el 50% y el doble de la masa de la Tierra. Probablemente están hechos de rocas y tal vez de hielo, lo que hace que tengan una composición similar a la de los planetas terrestres del Sistema Solar, o a la de las lunas heladas de nuestros planetas gigantes.

Gillon sostiene que pese a que hemos visto mundos potencialmente habitables en el pasado, estos tres ofrecen la mejor oportunidad para su estudio. “Por primera vez, tenemos planetas cuya composición atmosférica puede ser estudiada en detalle con la tecnología actual”.

“Ya hemos hecho esto con éxito en muchos casos, pero nunca con planetas tan pequeños como la Tierra y ciertamente no con planetas situados en la zona que permite la presencia de agua líquida”, afirmó David Kipping, de la Universidad de Columbia, Nueva York. “Existe una posibilidad legítima para pensar que este sistema podría albergar vida y que podríamos ser capaces de inferir su presencia en la próxima década.”

Como veis, la posibilidad de descubrir una segunda Tierra abandona poco a poco el plano de la ciencia ficción. Este descubrimiento hace que una noticia así se adentre en el reino de lo plausible, y con confirmación a años vista. ¡Los amantes de la astrobiología vivimos una época apasionante!

Me enteré leyendo Nature y la web de ESO.

Catalanes y argelinos ‘hermanos primos’ (en Pangea)

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La Tierra es un planeta geológicamente vivo, no necesito explicaros ahora la teoría de la deriva continental. Tampoco creo que sea necesario explicar de nuevo, que hubo un día (entre finales del Paleozoico y comienzos del Mesozoico) en que todos los continentes estaban unidos entre sí, formando un súper continente al que llamamos Pangea.

Bien, los chicos de Open Culture, unos fanáticos de la geografía, han creado un mapa en el que se muestra donde quedarían las actuales naciones si hubiera que trasladarlas a aquella lejana época, hace unos 300 millones de años.

Así quedarían lo países en Pangea
Si os fijáis en el mapa, de haber existido humanos, o ciudades, por aquel entonces, los catalanes y los argelinos serían primos hermanos. Y a nuestros vecinos portugueses viajar a Groenlandia les costaría un paso. Por no hablar de un partido de rugbi entre dos potencias del sur: Argentina y Sudáfrica, ¿para qué usar un avión?

En fin, este es el típico post sobre conocimiento inútil que tanto suele gustar. Espero que lo disfrutéis.

Aquí una versión del mapa en resolución más alta.

Me enteré leyendo Neatorama.

Hawking bromea sobre Donald Trump (sin mencionarle)

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No puedo evitar seguir fascinado con la figura de Hawking, un hombre al que ni la enfermedad ni su incapacidad para hablar han detenido. Sigue pensando, soñando y defendiendo causas fascinantes, como la iniciativa Breakthrough Starshot, que pretende construir naves no tripuladas que visiten a las estrellas, en apenas una generación.

Hoy me gustaría volver a alabar su sentido del humor, visible en la perlita que él, un laborista de la toda la vida, le deja a Donald Trump (sin mencionarle, que para eso es un gentleman) en su breve charla en Harvard, donde ha estado este fin de semana visitando a su colega, el estadounidense-israelí Avi Loeb, durante la pascua judía. Os la transcribo:

Buenas tardes damas y caballeros. Gracias a Avi y Ofrit, para acoger las celebraciones de la Pascua judía de esta noche.

Es un placer estar de vuelta en Harvard. Recuerdo la visita de 1990 cuando recibí un título honorario. La última vez que estuve aquí fue en 1999, cuando di las Conferencias Loeb, y escribí un artículo con Andy y Juan Maldacena. Gracias a Avi, Andy, y Yuri Milner, estoy aquí de nuevo, y espero volver algún día para ver cómo os va con el Instituto de Agujeros Negros. Ayer froté el zapato de la estatua de John Harvard para tener buena suerte.

Como ya sabrán, la semana pasada Avi y yo anunciamos una nueva iniciativa que tiene que ver con nuestro futuro en el espacio interestelar. La iniciativa Breakthrough Starshot intentará, dentro de una generación, construir una nave espacial que pueda alcanzar el veinte por ciento de la velocidad de la luz. A esa velocidad, mi viaje desde Londres habría tardado menos de un cuarto de segundo. Aunque un poco más si contamos pasar la aduana en el Aeropuerto JFK.

¿Por qué tenemos que ir tan rápido?

La estrella más cercana a nosotros se llama Alfa Centauri. Está a cuatro años luz de distancia. Cuando nos fijamos en ella, la vemos tal cual era durante el último ciclo electoral. Si hay alguien que vive allí, espero que en el plazo de cuatro años no esté atentos a lo que pasa en las elecciones de este año.

La tecnología que desarrollará la iniciativa Breakthrough Starshot, haces de luz, velas lumínicas, y la nave espacial más ligera jamás construida, podrían llegar a Alfa Centauri sólo veinte años después de su lanzamiento.

Esto marca un nuevo momento en nuestra relación con el cosmos. Hasta ahora, hemos mirado a las estrellas, las hemos estudiado, y hemos contado historias sobre ellas. Ahora, por primera vez, podemos llegar hasta ellas.

Así que, damas y caballeros, por favor únanse a nosotros en la celebración de la Pascua.

Lo dicho, genio y figura. Y por cierto, espero estar vivo cuando esa nave ligera salga rumbo a Alfa Centauri.

Me enteré leyendo Scientific American.

Feynman y la ‘regla’ de la fragilidad del conocimiento

Curva francesa
De críos todos hemos tenido en nuestros estuches una regla curva (o plantilla Burmester), que no sabíamos muy bien para que emplear. Los anglosajones las llaman “curvas francesas”, aunque yo es oír ese nombre y pensar en Brigitte Bardot. Bien, en la web Quora he encontrado una anécdota del gran Richard Feynman relacionada con este objeto, y no he podido evitar acabar sonriendo con el profesor bromista. De hecho, me he sentido identificado con su sentido del humor porque reconozco que yo soy muy dado a esta misma clase de bromas, aunque menos elaboradas claro está.

Bien, la anécdota está contada en primera persona, por lo que deduzco que debió de extraerse de alguna autobiografíá del sabio estadounidense, de quien no hace mucho tiempo – por cierto – os conté otra simpática historia. Y dice así:

Richard Feynman

“Solía hacerle bromas a la gente cuando estaba en el MIT. En una ocasión, en clase de dibujo técnico, algún gracioso cogió una curva francesa (una pieza de plástico con una forma divertida, empleada para dibujar curvas suaves) y dijo: “¿Me pregunto si las curvas de esta cosa tendrán una fórmula especial?”

Pensé durante un momento y dije: “Claro que la tiene. Las curvas francesas son muy especiales. Dejadme que os lo enseñe”, y cogí mi regla curva y comencé a girarla lentamente. “La curva francesa está hecha de tal manera, que en el punto más bajo de cada curva, y no importa como la gires, su tangente es horizontal”.

Todos los chicos de la clase sostenían sus reglas curvas en la mano en ángulos diferentes, acercando sus lápices al punto más bajo y uniendo ambos objetos, para descubrir, con total seguridad, que la tangente era horizontal. Realmente se les veía excitados por este “descubrimiento”, incluso aunque todos habían aprobado varios exámenes de cálculo y todos sabían ya que la derivada (tangencial) del mínimo (punto más bajo) de cualquier curva es cero (es decir horizontal). No habían sido capaces de sumar 2 y 2. En ese momento ni siquiera sabían que “sabían”.

No se cuál es el problema que tiene la gente, no aprenden comprendiendo las cosas, aprenden de otra manera: memorizando, por repetición, o a saber cómo. ¡Su conocimiento es tan frágil!

Como os decía, y por supuesto poniendo una distancia sideral ente este pollino que os escribe y el grandísimo Richard Feynman, yo mismo he sido testigo de este hecho. Una de mis bromas favoritas consiste en sorprender a la gente con lo mal de fechas que cae nochevieja. Les digo: “¿Has visto que mala suerte? ¡Este año nochevieja cae de martes y trece!” Invariablemente me dicen: “Vaya por Dios, mejor no salimos” (si son supersticiosos) o “A mi me da igual, no creo en esas cosas” (si no lo son). En ambos casos, no caen en que es imposible que nochevieja se celebre un día trece. No atan cabos.

En fin, de algún modo me alegra saber que el común de los mortales, al igual que los brillantes alumnos del MIT que aprendían con Feynman, realmente tiene problemas de fragilidad con todo lo que sabe. Eso debería mantenernos siempre humildes.

Me enteré leyendo Quora, gracias a la aportación de un alumno de física teórica por la Universidad de Princeton llamado Siddharth Subramanian.

NOTA 21/04/2016: Gracias a los comentarios de Aupa y Manuel, me he enterado que esta anécdota aparece recogida en el recomendable libro “¿Está usted de broma Sr. Feynman?”.

¿Es físicamente posible dejar el olor de un pedo atrás?

formula de la velocidad de un pedo
Por fin alguien se toma en serio cuestiones fundamentales de la ciencia, que la gente de a pie estaba deseando conocer. Porque ¿no me digáis que nunca os habéis preguntado si existe forma humana de huir de un pedo? Bien, en el genial canal de Youtube AsapSCIENCE, dos avezados youtubers canadienses llamados Mitchell Moffit y Gregory Brown, consiguen desgranar este “nebuloso” asunto para nuestro deleite.

Seguramente muy pronto podamos gozar de esta joya con subtítulos en castellano, pero mientras tanto os daré algunas pistas de lo que nos cuentan Moffit y Brown. Y no, “moffit” no significa mofeta, algo que tendría su gracia hablando de cuescos. ¿Verdad?

Lo que se preguntan ambos básicamente es si podríamos reaccionar a tiempo a la irrupción de un pedo en nuestro cuarto (en el momento de oirlo claro, los “silenciosos” siempre llegan a traición) y salir pitando para evitar las moléculas de escatol, que por si no lo sabéis es el principal responsable (entre otras moléculas) del apestoso olor de las heces y sus derivados gaseosos.

Por cierto, ¿sabíais que una buena parte de nuestras ventosidades están compuestas por elementos químicos “muy nobles”? El vídeo lo deja claro, con algunas variaciones, el pedo estándar se compone en un 59% de nitrógeno, 21% de hidrógeno, 9% de dióxido de carbono, 7% de metano (si, tu también contribuyes al calentamiento global), 3% de oxígeno y solo un 1% de “olor a hiena putrefacta”.

Bien, el vídeo (arriba adjunto) explica que las moléculas olorosas llegan a nuestro olfato a través del aire merced a un proceso llamado difusión, mediante el cual las partículas van moviéndose desde un área de alta concentración hasta otra de baja concentración, hasta que se alcanza el estado de equilibrio. Para calcular la velocidad de propagación hay que conocer la concentración en el punto de origen, la temperatura, la presión del aire y el movimiento del viento en el lugar en el que el pedo “vea la luz”.

Dando por verídico el dato extraído de internet, que afirma que los cuescos son eyectados a una velocidad aproximada de 3 m/s, y teniendo en cuenta la temperatura del gas, la presión y la energía cinética de las moléculas, entonces la teoría de gases puede predecir la velocidad media de una molécula de gas. El problema es que los pedos se componen de muchas moléculas, por lo que nuestros youtubers se centran solo en un tipo: el antes mencionado escatol. Con todos estos datos, y empleando la fórmula que veis en la imagen que abre el post, Moffit y Brown llegan a una conclusión demoledora: las moléculas viajan a 243 m/s, una velocidad con la que ni siquiera Usain Bolt puede soñar.

¡Pero podéis “respirar” tranquilos! Afortunadamente las moléculas de escatol no viajan en línea recta hasta nuestros receptores olfativos, sino que van colisionando en el aire con otras partículas y también entre si. Como resultado, la nube de gas (a mi me gusta llamarla “pedo holístico”) viaja mucho más lento, guiado como hemos dicho antes por el proceso de difusión. De modo que, aunque en efecto una única molécula de pedo sería demasiado rápida para nosotros, lo cierto es que si nos damos suficiente prisa, podremos escapar de la nube fatal.

¡Estamos de enhorabuena! ¡Podemos vencer al pedo!

Mi agradecimiento a los responsables de AsapSCIENCE por haber resuelto una de las incógnitas de mi vida. Desde hoy muy fan.

¡Duro trabajo el del estrangulador!

estrangulada
En 2011, mi admirado Aberrón escribió en Naukas un artículo titulado Sobre la manera correcta de morir en lava, que venía a llamarnos a todos tontos (o crédulos para ser más suave), por asumir que era normal que Gollum se hundiera poco a poco gesticulando mientras moría en la lava del Monte del Destino. ¡Mal, muy mal!

Bien, pues ojeando hoy la web de Cracked, he visto que uno de los artículos más populares jamás publicados allí, tiene esta misma temática. Y es que en Hollywood nos la meten doblada a la hora de matar a gente frente a las cámaras. ¿Sabías por ejemplo que eso de estrangular a una persona no lleva 15 segundos? Esto es lo que dicen en Cracked:

Ahogar a una persona es un proceso largo y arduo. Para un asesino es como “hacer su declaración de impuestos”. El punto en el que las películas tienden a detenerse considerando que la víctima ha muerto – cuando deja de luchar y pierde las fuerzas – es sólo el comienzo. En realidad , cuando la persona ahogada se queda flácida como un fideo es porque se ha quedado sopa, y si el asesino detuviera el estrangulamiento, se encontraría con una sorpresa: el cuerpo reiniciaría automáticamente la respiración como un acto reflejo.

¿Entonces cuando hay que dejar de apretar para asegurarse el éxito? Bien, esto varía en base a cada caso, pero por lo general el cuerpo tarda aproximadamente 15 segundos en consumir todo el oxígeno en la sangre. Después de eso, el reloj comienza a correr: un minuto sin respirar destruye algunas de las células del cerebro. Tres minutos más y es probable que tenga daños cerebrales graves. Después de 10 a 15 minutos, por lo general estás jodido – a menos que seas uno de esos raros casos que sobreviven después de un periodo sin respirar comprendido entre los 40 y los 60 minutos. Así que ya ves, a menos que el asesino se haya comprado un bocadillo y se haya traído un libro para leer mientras trabaja, es mucho mejor matar a alguien dándole cachiporrazos.

Os dejo aquí el enlace al artículo original de Cracked, titulado: “Cinco formas de morir que te enseñaron en Hollywood y que la ciencia dice que son falsas”.

¿Puede un hombre bien dotado dañar los ovarios de su pareja durante el coito?

resonancia magnética coito
Mi amigo Miguel es un hombre “dotado”. ¿Para qué? Pues entre otras cosas para la cocina y la electrónica, aunque la eterna sonrisa que luce su mujer, nos hace creer que su pequeña estatura no guarda proporción con el tamaño su “instrumento” reproductor. Bien sea verdad, o una mera exageración de su mujer, por aquello de que el roce y el cariño agrandan las cosas, lo cierto es que en nuestra cuadrilla bromeamos mucho a costa de su (supuestamente portentosa) “varita mágica”. Bien, el caso es que la mujer de Miguel anda últimamente con problemas oculares, lo cual como podréis comprender facilita mucho los chistes sobre el supuesto papel de su marido en estas lesiones. (Sí, lo sé, en mi grupo somos de lo peor).

Pero ahora en serio. ¿Puede un hombre bien dotado lesionar los ovarios, o la vagina, de su pareja durante el coito? (Hablamos siempre de sexo consentido, claro está). Bien, en innumerables ocasiones os he hablado de Straight Dope, la columna satírica del periodista estadounidense Cecil Adams, en la que suele contestar preguntas de sus lectores normalmente relacionadas con divulgación científica. En las respuestas de Adams se mezclan a partes iguales datos empíricos e irreverencia y humor. Bien, pues ojeando esta tarde su web llegué a la pregunta de un lector adolescente al que su hermano mayor vacilaba constantemente a costa del supuesto tamaño “monstruoso” de su ciruelo. Dwayne White, que así se llama el joven estudiante de instituto, afirma que su hermano llegó a decirle que “la tenía tan grande que en una ocasión dejó magullados los ovarios de una novia“. ¿De verdad pueden pasar estas cosas?

Vamos a la respuesta de Cecil, que inicialmente describe (y descarta) la dispareunia, un doloroso trastorno anatómico femenino relacionado con la inclinación del útero en algunas mujeres, y no con el tamaño del órgano sexual masculino.

En 2002, un cirujano urólogo de Nigeria llamado Doctor Eke publicó un trabajo titulado “Complicaciones Urológicas del Coito” en la revista BJU International, en el que reportaba 1454 casos reales de lesiones acontecidos durante el acto sexual. De los 790 casos masculinos, el más frecuente era la “rotura de pene” (un tema que ya toqué en este viejo post). En los 664 casos femeninos recopilados por Eke, abundaban las relacionadas con laceraciones, infecciones y malformaciones, pero también (y ahí por fin entramos en el meollo) se relatan casos de lesiones por “desproporción pene-vaginal”.

El trabajo de Eke cita a este respecto dos artículos. El primero hablaba de las novias infantiles (niñas de 12 años o menos obligadas a casarse) en Nigeria. El segundo citaba la historia de un matrimonio en la India, compuesto por un “recio, robusto y bien constituido marido y una pequeña y tierna esposa”. Las heridas relatadas en ambas citas, tenían que ver con fístulas vesico-vaginales, es decir, un desgarro entre la vagina y la vejiga acompañado por dolor intenso, sangrado vaginal, e incontinencia. Afortunadamente este tipo de lesiones son raras, y digamos que tienen más que ver con el pequeño tamaño de las féminas que con la robustez del hombre.

¿La conclusión de Cecil? En efecto el hermano bien dotado del chico que inició la consulta era simplemente un vacilón. Dada la elasticidad de la vagina de una mujer desarrollada, si se producen lesiones durante el coito lo normal es que tenga que ver con la “dureza” empleada por el hombre y no con el tamaño de su órgano sexual, aunque este sea de los que se pueden ver en el mundo del porno.

* Me enteré leyendo Straightdope.

** PD. La imagen que abre el post, tomada de Aunt Minnie Europe, muestra un coito tal cual se observa en una máquina de resonancia magnética. El trabajo, realizado por el doctor holandés Pek van Andel, mereció un Premio IgNobel en el año 2000.

¿Cada cuánto hay que lavar los pantalones vaqueros?

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¡Ah los míticos jeans! Cuando nos encontramos a gusto con un par, terminamos por confundirlos con una segunda piel. Hay quien les pone nombre, y quien pagaría por que ese par concreto, que le queda como un guante, fuera eterno. La pregunta del millón es ¿cada cuánto hay que lavarlos?

Bien, si eres una de esas personas maniáticas de la limpieza, que lava su ropa de forma compulsiva apenas llega a casa y se pone el pijama, te advierto que la respuesta de algunos expertos en denim te va a dejar traumatizada.

En la web británica Goodtoknow (es bueno saber), recogen la opinión de David Hieat, fundador de la web Hiut denim, quien ni corto ni perezoso afirma que para mantener tus vaqueros en perfecto estado de revista, y hacer que el color de los mismos se adapte a ti “a la medida”, lo mejor es lavarlos cada seis meses.

En sus propias palabras: “Todas esas arrugas que les vas haciendo son únicas a ti. El modo en que te sientas, la forma en que guardas el móvil en el bolsillo, las zonas en las que el roce del uso hace que desaparezca el tinte azul. Lo mal o bien que te sienten unos vaqueros tiene más que ver con su color que con lo ajustados que te queden”.

Hay que añadir que David es también el fundador del “No Wash Club”, y por tanto como podéis suponer defiende que, en realidad, unos vaqueros no deben lavarse nunca. ¿Cómo les quitas entonces el olor a “humanidad”? A este respecto David habla de dos escuelas: la de los que optan por colgarlos al aire libre para que se ventilen, y la de los que prefieren meter sus jeans en la nevera para llevarlos más frescos. ¡Cualquier cosa vale con tal de eliminar el olor, mientras que el color no sufra!

¿Está loco este tipo? Bien, parece que no es el único defensor de esta escuela. El año pasado, el consejero delegado de Levi’s, reveló al mundo su verdad: no ha lavado jamás sus ancianos vaqueros favoritos. ¿Escandalizado? Te comprendo, pero apuesto a que tu también eres de los que alarga las puestas de los vaqueros más allá de lo que haces con otro tipo de ropa. ¿Verdad?

Vale, ahora que ya hemos hablado de las soluciones extremas, centrémonos en la vida real. ¿Cada cuanto conviene lavar (ya en serio) tus amados jeans? Bien, para la diseñadora de ropa vaquera Donna Ida, lo aconsejable es lavar nuestras prendas de denim cada cinco puestas. De este modo se conservan tanto el color como las fibras. Eso si, lavadlos en el programa de agua fría, y no me refiero a 30ºC, cuanto más cerca de los cero grados mejor.

* Me enteré leyendo Goodtoknow.

** PD. La imagen que abre este post, tomada de Alacartaparados.es, corresponde a los vaqueros más antiguos (y caros) del mundo. Fabricados en 1879, estos Levi Strauss valen 150.000 dólares.

¿Es seguro cortar la parte con moho y comerse el resto?

pan mohoso
Seguramente hay más moho en ese trozo de pan pasado, que ese parche verde y “peludo” que ves en su superficie. Y lo mismo se aplica para esa pieza de frutas que olvidaste fuera de la nevera, y que aparentemente solo tiene unos puntos aterciopelados en la piel. Resulta que los coloridos parches que vemos a simple vista son las esporas, o partículas diminutas que dan al hongo su color. El resto del moho, sus ramificaciones y raíces, son difíciles de ver y algunas veces se adentran profundamente en tu comida.

Como esas coloridas esporas de moho que ves en la superficie de tu comida son solo parte del hongo, arañar o cortar esa parte de tu rebanada de pan no evitará que te metas en la boca un buen bocado de fungi.

Como afirma Nadine Shaw, especialista en información técnica del Ministerio de Agricultura de los EE.UU. (USDA) en su podcast: “La mayor parte de los mohos son inofensivos, pero algunos son peligrosos. Y es que hay mohos que contienen micotoxinas, que son sustancias venenosas que pueden causar reacciones alérgicas o problemas respiratorios. Hay una en particular, llamada aflatoxina, capaz de provocar cáncer”.

Según informa la USDA, las micotoxinas se encuentran principalmente en los mohos que crecen en los cereales y los frutos secos, aunque también se las puede encontrar en el zumo de uva, apio, manzanas y otros productos. La temida aflatoxina es más común en las cosechas de maíz y cacahuete, razón por la cual hay varios organismos oficiales que analizan regularmente su presencia en estos cultivos.

Por mi experiencia personal como Agente de Aduanas sé que de este cometido, en España, se encarga el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama) para las cosechas propias. No obstante para las partidas importadas también existen controles de Sanidad Exterior, dependiente del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad (Msssi).

Para acabar unos consejos prácticos para intentar evitar que el moho invada nuestra comida:

• Cubrir la comida para evitar que entre en contacto con las esporas de moho que flotan en el aire.
• Emplear recipientes con tapa para almacenar alimentos perecederos y mantenerlos en el frigorífico.
• Consumir la comida sobrante antes de tres o cuatro días.

En fin, reconozco que en materia de hongos, en alguna ocasión he “cortado por lo sano” y consumido el resto. Ahora veo que no ha sido una buena idea. Después de escribir este post creo que todo irá a parar a la basura en cuanto vea asomar la primera espora.

Me enteré leyendo LiveScience

Hay otros mundos, pero están en este

Alienigenas terrestres
El poeta francés Paul Éluard, amigo y rival de Dalí por el amor de Gala, acuñó una de mis frases favoritas: “hay otros mundos, pero están en este”. Siempre que veo imágenes de la vida de las profundidades oceánicas, inevitablemente recuerdo la popular máxima de este literato surrealista, cuyos restos descansan por cierto en el mítico cementerio de Père-Lachaise de París.

Ya estoy divagando.

De lo que quería hablaros hoy era precisamente del extraño mundo de las profundidades marinas, donde habitan criaturas que bien podrían provenir de otro planeta. El fotógrafo Wayne MacWilliams se sumergió en las aguas de la costa de Singer Island en Palm Beach, Florida, y capturó un momento particularmente fascinante del abismo negro de las profundidades del mar.

Las imágenes muestran una criatura marina translúcida, conocida como salpa, con un pez brillante en su vientre.

En la web IFL Science, los biólogos pelágicos y fotógrafos submarinos de Hawai, Sarah Matye y Jeff Milisen, dan una explicación “alucinante” sobre estas hipnóticas imágenes: “Este pez, un Holocentridae, no está siendo digerido por este sálpido, sino que vive y se oculta en el interior de esta criatura transparente. Las larvas de estos peces se ocultan dondequiera que pueden en los grandes vacíos pelágicos del océano, y por tanto un salpas se convierte en un gran hogar, especialmente cuando se ven cegados por las luces estroboscópicas”.

TRANSLUCENT FISH
Por lo que puedo leer, en declaraciones del autor de la foto, MacWilliams, al diario MailOnline: “Yo estaba buceando a la deriva en la negra noche, y fue muy divertido ya que simplemente uno no sabe lo que le va a salir al encuentro. Puede ser un poco intimidante, incluso puede ser espeluznante la primera vez que lo haces, ya que a tu alrededor todo es de color negro azabache, y no tienes referencias visuales del fondo”.

¡Hay que tener coraje! En fin, puestos a divagar por esos otros mundos que habitan en este y tendiendo puentes interdisciplinares, las imágenes de estas dos criaturas han terminado también por recordarme aquella película de los 70 protagonizada por John Travolta: El chico de la burbuja de plástico. Demostrando que la realidad de la naturaleza es mucho más sofisticada que la ficción de los hombres, la burbuja captada por el fotógrafo MacWilliams está viva.

¡Quién iba a pensar que Éluard y Travolta podían acabar juntos en un post!

Me enteré leyendo IFL Science

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