¿Quieres obtener visión nocturna ‘a ojos vista’?

Así te quedan los ojos después de echarte clorine
Imagínatelo. Eres un fotógrafo con presupuesto low-cost y no puedes permitirte un equipo de visión nocturna para salir a captar los hábitos de caza del murciélago rabudo. La cámara tiene flash, si, pero ¿cómo saber cuando pasa el bicho para darle al botoncico? Tranquilo, pronto podrás disfrutar del superpoder de la visión nocturna “a pelo”, sin necesidad de cacharros sino usando tus propios ojos.

Este hombre que veis en la foto se llama Gabriel Licina, y no es un personaje salido de una versión gothic de Dune, si tiene los ojos negros como calamares en su tinta es porque se ha sometido voluntariamente a una sesión de bio-hackeo. Gabriel, que debe tener muchas ganas de acabar trabajando en la ONCE, aceptó convertirse en conejillo de indias y sus compañeros del colectivo californiano Ciencia para las Masas le introdujeron en los ojos (con una micropipeta, y no inyectado como he leído en muchos medios) un compuesto químico capaz de mejorar espectacularmente la visión nocturna.

El compuesto químico se llama Clorina E6 (Ce6), y por lo que puedo leer terminó por disolverse del todo pasadas unas horas. La pregunta que os estáis haciendo ¿funcionó? Si, comenzaron mostrándole distintas formas en movimiento (siluetas del tamaño de una mano) a unos 10 metros de distancia en la oscuridad de la noche, y las reconocíó. En otra prueba, situaron a varias personas entre los árboles de un bosque a una distancia de 50 metros. Licina fue capaz de distinguir a personas en el 100% de los casos, mientras que los sujetos que no se habían tratado los ojos solo acertaban en un tercio de las ocasiones.

Gabril Licina recibiendo sin pestañear la clorina igual que uno de Bilbao
La Clorina E6 se extrae de peces abisales y ha sido empleado en ocasiones en terapias con personas que padecían ceguera nocturna. También se ha venido empleando desde la década de los 60, aplicado de forma intravenosa, para tratar diversos tipos de cáncer. Dicho esto… ¿Veremos pronto en las farmacias colirios a base de Clorina E6 para ligar sin riesgos en cuartos oscuros y en los bares más cavernarios? ¿Se pondrá de moda entre los voayeurs, para espiar a las parejas que se desahogan entre las sombras tardías de los parques? ¿Le encontrarán un efecto secundario tan peligroso como para que Gabriel Licina termine por recibir un IgNobel por gilipollas?

Muy pronto todas las respuestas en su blog de confianza.

El trabajo sobre el experimento podéis leerlo aquí.

Me enteré leyendo Mic.com.

De cálculos biliares y el juego de la matatena

Cálculo biliar
¿Habéis jugado alguna vez al matatena? Seguro que varias veces durante vuestra infancia, aunque al igual que a mi, es probable que el nombre “matatena” no os haya dicho nada. (Aquí explican en que consiste). Bien, la aclaración viene al caso para que entendáis la foto superior. Eso que veis ahí no es un jack para jugar al matatena sino un cálculo biliar. Los cálculos biliares son depósitos duros y cristalizados que se forman dentro de la vesícula biliar. Pese a que normalmente son tan pequeños como un grano de arena, en ocasiones (como el de la foto) alcanzan el tamaño de una pelota de golf.

Al parecer el de la imagen es una auténtica rareza. Los anglosajones los llaman “jackstone calculi” precisamente porque su forma recuerda a las piezas (o “jacks”) que recogen los jugadores en el juego del matatena entre bote y bote. Según figura en el Indian Journal of Urology , los cálculos matatena se componen casi siempre de oxalato cálcico dihidrato y constan de un denso núcleo central rodeado de espículas radiantes. Normalmente son de color marrón claro con manchas más oscuras y según las descripciones, lo normal es que aparezcan en la vesícula urinaria y rara vez en el tracto urinario superior.

Por lo que veo en Malformalady, lo normal es extraerlas con cirujía haciendo una pequeña incisión en la parte baja abdominal; proceso llamado cistolitotomía. ¡Normal! Esperar eliminar un pedrusco de ese tamaño simplemente orinando es mucho esperar…

La verdad, solo de pensar que alguien pueda llevar algo así en su interior ya me invade el dolor.

Me enteré leyendo Neatorama.

¿Sabías que los escarabajos casi nunca se extinguen?

Fosil de gorgojo de 45 millones de años descubierto en Colorado
En el mundo existen más especies de escarabajos que de ninguna otra clase de animal. A este respecto es bien conocida la anécdota del genetista y biólogo evolutivo británico J. B. S. Haldane, quien presentando un día su trabajo frente a un grupo de teólogos, recibió una pregunta inesperada: ¿Qué le ha enseñado su trabajo acerca del Creador? Haldane contestó: “Pues que parece que Dios tiene un cariño exorbitante por los escarabajos“.

Hasta el momento, los entomólogos han puesto nombre a 380.000 especies diferentes de escarabajo. Y ahora quienes estudian a estos insectos acorazados deben hacerse una nueva pregunta. Ya no solo ¿por qué hay tanta variedad? sino también ¿por qué persisten tanto en el tiempo? Este nuevo interrogante viene a colación del reciente trabajo de dos investigadores, quienes han estudiado 5.500 fósiles de escarabajo recogidos en más de 200 lugares del mundo (entre los que se incluye el de la imagen que abre este post, un especimen de gorgojo de 45 millones de años que se encontró en Colorado).

Tras agrupar a todos estos escarabajos según sus familias, y ordenarlos después cronológicamente por períodos de tiempo de 25 millones de años, llegaron a una sorprendente conclusión. Durante los últimos 300 millones de años han existido 214 familias de escarabajos, de las cuales únicamente 35 han desaparecido por completo.

De las 179 familias actuales que pululan por el mundo, aproximadamente el 69% de ellas tienen al menos un representante presente en el registro fósil. Los científicos responsables del descubrimiento creeen que la sorpresa más grande es que algunas familias de escarabajo, una vez que aparecen ya no se van nunca, sobreviviendo incluso a extinciones masivas como la que acabó con los dinosaurios y otras muchas especies hace 66 millones de años.

Sin meterse demasiado en intentar explicar el por qué de un éxito evolutivo tan impresionante, los investigadores creen que el secreto de su persistencia podría estar relacionado con su diversidad de hábitos dietéticos, su habilidad para desplazarse en busca de habitats ecologicamente adecuados cuando llega el caso, y también con su adaptabilidad cuando las condiciones medioambientales cambian drásticamente.

Yo la verdad, tras descubrir el éxito evolutivo de los escarabajos no he podido evitar sonreir. ¿Habrá alguna relación entre esto y el hecho de que la música de los Beatles también se haya hecho eterna?

El trabajo de Dena M. Smith y Jonathan D. Marcot acaba de publicarse en Proceedings of the Royal Society B.

Me enteré leyendo Science.

Historia del cruel experimento nazi que aún hoy salva vidas

El doctor Sigmund Rascher experimentando con la hipotermia

Acabo de leer un inquietante artículo en Straightdope sobre los trabajos científicos realizados por la medicina nazi, y el dilema ético que supusieron algunos de los descubrimientos realizados tras experimentar con prisioneros en los campos de concentración. Si pensáis en Menguele estáis equivocados, nada de lo que hizo ese monstruo pasó a publicarse en revistas de renombre. Sin embargo algunos otros doctores con menos fama de macabros, realizaron hallazgos con aplicaciones aún hoy en día.

Lo de los médicos alemanes y su atracción por el nacismo es sumamente curioso. Durante el régimen de Hitler, ninguna otra profesión engrosó tanto las filas del partido nacional socialista. Prácticamente el 48% de los titulados alemanes en medicina se unieron al bando fascista. Y hablamos de médicos y científicos con una formación sobresaliente y muy profesionales. De hecho hasta 1939 Alemania había ganado un tercio de todos los premios Nobel en medicina, química y física.

Como os decía, la mayoría de los datos que se obtuvieron en los campos de concentración tendieron a ser horripilantes, nada científicos, y prácticamente inútiles. Sin embargo en un par de ocasiones los experimentos condujeron al descubrimiento de algunas técnicas beneficiosas en sanidad pública, una estaba relacionada con el tratamiento a pacientes intoxicados con gas fosgeno, y la otra tenía que ver con la asistencia a personas que sufrían hipotermia.

Es de este último caso del que os quiero hablar, así como de su protagonista el doctor Sigmund Rascher (a la derecha en la foto que abre el post), médico miembro de las SS que tras unos trabajos previos en reanimación de pilotos de la Luftwaffe que caían abatidos al mar del norte, llegó a Dachau con la intención de avanzar la investigación aprovechando la abundante “disponibilidad” de cobayas humanas.

Rascher no dudó en sumergir desnudos en agua hela a varios reclusos, convenientemente atados para que no pudieran escapar. En ocasiones les enterraba en hielo durante varias horas, mientras iba tomando regularmente muestras de orina y de mucosidad a medida que la temperatura corporal de los pobres prisioneros descendía en picado. De este modo, Rascher obtuvo datos que ningún investigador responsable habría estado en disposición de conseguir, y pudo así desarrollar una técnica contra la hipotermia (que aún a día de hoy salva vidas) llamada calentamiento rápido activo. Por desgracia, para conseguir dicha técnica Rascher mató a 90 personas.

Robert Pozos experimentando con hipotermia en su universidad
Los datos de Dachau se publicaron en 1946 en la revista New England Journal of Medicine por mediación de un consejero médico estadounidense que participó en los juicios de Nuremberg. Tras eso, varios investigadores emplearon aquel conocimiento en sus propios trabajos científicos hasta el año 1988, sin levantar demasiada “polvareda”. Y si la cosa se detuvo entonces fue por la acción del doctor Robert Pozos (foto superior), de la Universidad de Minnesota y a su vez investigador en hipotermia en su laboratorio. Él fue quien decidió sacar a la luz la sucia forma en que se habían obtenido los datos científicos que muchos investigadores usaban ahora en su provecho, comenzando así un debate público sobre bioética. Su voz de alerta hizo que muchos doctores se apasionasen con el tema, y lo mismo sucedió con varios expertos en ética y supervivientes del Holocausto, todos los cuales participaron en las conferencias que se organizaron tras la denuncia.

¿Y que sucedió? Que el editor de la revista que en 1946 había publicado los resultados del trabajo por el que Rascher asesinó a 90 prosioneros en Dachau, acabó por declarar los datos no utilizables.

¿Es suficiente? Seguramente no, pero me temo que poco más se puede hacer. No obstante sirva este post como homenaje a aquellos pobres inocentes que conocieron la crueldad y la injusticia más absoluta, supuestamente en nombre de la ciencia.

Me enteré leyendo Straightdope.

Hay más información sobre los infames trabajos con prisioneros en Dachau del doctor Rascher en ScrapBookPages (en inglés).

De como la astronomía limpió las dudas sobre la honestidad de Lincoln

Fotograma de la película de 1939 El joven Lincoln
Decir a estas alturas que Abraham Lincoln es uno de los personajes históricos favoritos de los estadounidenses resulta una obviedad. Carentes de una familia real a la que idolatrar, figuras como la de “El honesto Abe” (sobrenombre con el que se le conoció al 16º presidente) o más tarde los Kenedy, suplían ese vacío. Antes de pasar a la historia como el presidente que acabó con la esclavitud tras ganar la guerra civil y morir asesinado como recompensa, Lincoln se labró una gran reputación como abogado.

Curiosamente, por lo que acabo de descubrir, existían no obstante dudas sobre la honestidad de la estrategia elaborada por el famoso letrado en un pleito, conocido como el juicio del calendario, que ganó merced a sus conocimientos astronómicos. La cosa más o menos fue así:

En 1818, Lincoln defendió a un tal William “Duff” Armstrong, que había sido acusado de matar a James Preston Metzler por las heridas sufridas durante una pelea. El testigo clave del caso afirmaba haber visto la pelea perfectamente gracias a la abundante luz lunar, pero Lincoln fabricó un calendario y mostró que, en el momento de la pelea, la luna habría estado cerca del horizonte, casi fuera de la vista. En base a su defensa Armstrong fue absuelto, pero después del juicio mucha gente comenzó a preguntarse si el calendario había sido trampeado. Después de todo, varias personas recordaban haber visto una luna brillante aquella noche. Entonces… ¿Tendríamos que empezar a llamar a Lincoln “El deshonesto Abe”?

Ahí entra la parte de la noticia científica. Lo bueno de los conocimientos que hemos obtenido en astronomía es que los expertos son capaces de situar la posición de cualquier astro, en cualquier momento pasado o futuro, retocediendo o avanzando según sea el caso. Eso es lo que ha hecho el astrofísico y “astrónomo forense” (desconocía la especialidad) Donald W. Olson y su equipo de la Universidad Estatal de Texas, para tratar de solucionar las dudas sobre el juicio del calendario.

¿Mintió Lincoln o no en aquella ocasión? La respuesta es “probablemente no“.

Aunque en efecto hay una razón por la que diversas personas del pueblo recordaron haber visto una luna muy brillante. Resulta que la noche de la fatídica pelea, la luna se encontraba en un punto muy especial de un ciclo de 18,6 años (véase ciclo metónico). La inclinación del eje de la Tierra y la inclinación de la órbita lunar dieron como resultado que la trayectoria que la luna siguió aquella noche al atravesar el cielo fuese muy inusual. Por ello, poco después del atardecer, la luna realmente cruzó el meridiano del cielo (por eso tantos recordaron haberla visto brillar), pero pocas horas después, justo en el momento de la pelea, nuestro satélite se encontraba casi fuera de vista. Por tanto, el calendario de Lincoln era correcto y los estadounidenses pueden seguir llamándole “El honesto Abe” de forma justificada.

Me enteré leyendo Io9.com, donde no solo hablan de este caso, sino que recopilan ocho misterios histróricos más que han podido resolverse gracias a la astronomía.

Por cierto, Danield W. Olson ha publicado un libro basado en sus pesquisas astronómicas, que recogen esta y otras historias similarmente resueltas.

Adaptan cámara satelital para que diagnostique precozmente el cáncer

Satélite Proba-V ESA
A pesar de que en mi blog he publicado artículos tan reveladores como los 15 inventos de la NASA que cambiaron nuestras vidas, todavía hay gente que cree que invertir en el espacio es un derroche innecesario. Se indignan cuando les hablas de presupuestos (no tanto cuando les hablas de Messi o Cristiano) destinados a investigación, casí siempre con la excusa “bienintencionada” de que existen otros asuntos más urgentes en los que poner dinero, como la sanidad. Bien, para todos ellos va dedicado este post, porque a pesar de lo corto de sus miras, ellos también terminarán por beneficiarse de la tecnología creada por y para el espacio. ¡Sí! Incluso en asuntos relacionados con sanidad.

Y es que una cámara diseñada inicialmente para monitorizar desde el espacio el estado de la vegetación (en la actualidad se encuentra montada sobre el satélite Proba-V de la ESA), podría muy pronto ayudar a salvar vidas en la batalla contra el cáncer. La idea es que las increibles capacidades tecnológicas de esta cámara, que incluye un sensor infrarrojo digital, podrán ayudar a que los médicos vean cosas que ahora resultan invisibles al ojo humano, lo cual les ayudará a realizar diagnósticos precoces.

Por lo que puedo leer en la web de la ESA, la cámara de alta velocidad toma instantáneas de todas las manchas verdes terrestres cada dos días. Como ejemplo, la que podéis ver bajo estas líneas corresponde al delta del Nilo, y fue tomada el 24 de marzo de 2014.

Imagen tomada por la cámara montada en el satélite Proba-V
La habilidad que la cámara tiene para poder ver ondas cortas de luz infrarrojas en la vegetación, ayuda a distinguir las capas saludables de vegetación, de aquellas que están en mal estado. Esa misma habilidad podría usarse para ver cambios en las células epidérmicas, una vez que la cámara se acople a un escáner médico. Detectar estos cambios podría ayudar a los doctores a anticiparse para realizar diagnósticos e iniciar tratamientos en casos de cáncer de piel, mucho antes incluso de que las huellas de un melanoma comiencen a ser visibles.

En fin, un ejemplo más de las insospechadas ventajas de invertir en el espacio.

Me enteré leyendo Petapixel.

Así podría ser la vida en Titán (homenaje a Isaac Asimov)

azotosoma
Uno de los ataques más frecuentes que reciben los astrobiólogos es el de ser demasiado terracéntricos, es decir, que defienden con demsiado ahinco que la vida en el universo debe basarse en la presencia de agua líquida, tal y como la conocemos en la Tierra.

Obviamente el único ejemplo funcional que tenemos de formas de vida es el de nuestro entorno, por lo que el sesgo es comprensible. En la Tierra, las moléculas basadas en agua forman membranas fosfolípidicas de doble capa (es decir membranas celulares) que dan estructura a la célula, continen el material orgánico en su interior y al mismo tiempo permanecen permeables, algo fundamental para el intercambio de oxígeno y nutrientes con el medio.

¿Significa eso que no puede existir vida basada en otros fluídos, como el metano? Esto es lo que se han preguntado tres investigadores de la Universidad de Cornell, en Ithaca, Nueva York, el mismo centro en el que impartió clases el recordado Carl Sagan. Los autores del trabajo son la química y experta en dinámicas moleculares Paulette Clancy, el astrónomo Jonathan Lunine y el estudiante de graduado en ingeniería química James Stevenson. Juntos, decidieron observar a Titán desde otro punto de vista, y escribir un artículo que acaba de publicarse en Science Advances. Titán es una luna de Saturno fascinante puesto que los expertos creen que tiene el aspecto que debió tener la Tierra primigenia, y es además el único otro punto del sistema solar en el que se han observado masas líquidas en superficie, si bien allí los lagos y mares se componen de hidrocarburos en vez de agua.

Nuestros tres expertos imaginaron como podría ser una forma de vida en Titán, para lo cual crearon una paleta de compuestos químicos que están presentes en aquel mundo, del cual sabemos muchas cosas gracias a la mítica misión Cassini-Huygens de la NASA/ESA. De este modo, crearon una especie de “manual de instrucciones” con el que poder crear un hipotético organismo unicelular simple, del tamaño aproximado de un virus (9 nanómetros), capaz de sobrevivir en los gélidos lagos de metano de Titán. Para lograr semejante reto, imaginaron una forma de vida teórica basada en metano, capaz de sobrevivir sin oxígeno, y resistente a las bajas temperaturas a la que llamaron “azotosoma“.

Así podría ser la superficie de Titán
El término viene del frances “azote” que significa nitrógeno. Tal y como en la Tierra un liposoma o cuerpo lípido (del griego “lipos = grasa” y “soma = forma”) es una vesícula esférica de doble capa compuesta de fosfolípidos, el propuesto azotoma vendría a ser pues un “cuerpo de nitrógeno”. Los tres investigadores creen que su modelo puede hacer todas las cosas que hace una forma de vida conocida, por ejemplo dar soporte a un metabolismo y reproducirse. Elaborado a partir de moléculas basadas en nitrógeno, carbono e hidrógeno (presentes todas ellas en los mares líquidos de Titán), esta configuración química daría a la hipotética célula que albergase en su interior estabilidad y flexibilidad (solo han creado la membrana, de ahí el hueco que se aprecia en la primera imagen).

Incluso han llegado a sugerir el compuesto del que se formaría su membrana, el acrilonitrilo, del que se sabe que es muy resistente a la descomposición y que en la Tierra se emplea para fabricar termoplásticos. La Huygens detectó este compuesto en la atmósfera de Titán durante su descenso, luego no suena demasiado descabellado. ¿Existirá todo un ecosistema microbiano en los lagos de Titán basado en membranas como la propuesta, capaces de sobrevivir a los -178ºC? Aún es pronto para hacer una afirmación de tal calado, pero la puerta queda entreabierta para satisfacción de todos aquellos hartos de que los astrobiólogos se centren únicamente en formas de vida similares a las que observamos en nuestro mundo.

Por lo que puedo leer, la investigación fue inspirada por la lectura de un ensayo de 1962 escrito por el insigne Isaac Asimov, titulado Not as we know it (No como la conocemos) en el que elucubra sobre las posibilidades de encontrar formas de vida basadas en otros fluídos distintos del agua, como el amoniaco.

Me enteré leyendo Discovery News y Express.

Vietnam 1965, la auténtica ‘guerra de tronos’

Avión USS Midway en 1965 con su peculiar carga destructiva
El avión que veis sobre estas líneas, un Douglas A-1 Skyraider operado por la marina de guera estadounidense lleva algo peculiar bajo el ala derecha, justo donde debería ir el armamento convencional. ¿Lo véis?

Si sois habituales del blog, descubriréis que esta no es la primera ocasión que hablo de váteres (véanse este, este, o este) pero sin duda, esta es la primera vez en la que veo literalmente un “guerra de tronos”.

La imagen se tomó en junio de 1965, durante la guerra de Vietnam. Según puedo leer, el portaviones Midway de la US Navy se encontraba bombardeando objetivos comunistas en el sur del país asiático. Aquellos días, uno de los retretes se averió, y los encargados de intendencia estaban a punto de lanzarlo por la borda cuando al Comandante Bill Stoddard, responsable de la aeronave de ataque VA-25, se le ocurrió otro modo de librarse del inodoro.

Para festejar el peculiar armamento que su avión iba a lanzar, Stoddard pintó sobre el retrete el emblema de su unidad : “Primero de la Flota”. Desconocemos si la bomba blanca causó daños personales o simplemente desmoralizó, como bien podría decir Gila, pero las crónicas dicen que bajó hacia su objetivo silvando de una forma muy peculiar.

Si eres vietnamita, estás en todo tu derecho de enfadarte con la ocurrencia del aviador estadounidense (de un mal gusto innegable) aunque al parecer el episodio supuso toda una batería de chistes entre la dotación del Midway, por lo que suponemos que colaboró a crear buen ambiente. Parece ser que el comandante Stoddard no tuvo la oportunidad de repetir muy a menudo su experiencia de “guerra bacteriológica”, ya que por lo que leo, cayó abatido en vuelo en octubre de 1966.

Me enteré leyendo Midway Sailor, una web en la que se recopilan anécdotas enviadas por los antiguos tripulantes del portaviones Midway.

Inteligencia artificial de Google aprende a jugar al Space Invaders

Google Deep MindHace apenas unas semanas os hablaba yo del pánico que algunos gurús como Stephen Hawking les entra cuando poensan en la llegada de Inteligencias Artificiales que podrían patearnos el culo. Bien, pues hoy mismo me entero de que esa mega-organización a la que llamamos Google, que cuenta entre sus filas con algunos de los científicos más dotados en el campo de la inteligencia artifical, acaba de anunciar que uno de sus artilugios, llamado DQN, es capaz ya de ganar a la mayoría de los humanos con 49 videojuegos ochenteros (tipo Pong, o Space Invaders) de la mítica videoconsola ATARI 2600.

Lo que de verdad me ha sorprendido es que la DQN, no es un programa pre-programado para ser el mejor en algo, como sucedió con el computador Deep Blue IBM, que ganó jugando al ajedrez al campeonísimo Gary Kasparov en 1997, sino que en esta ocasión hablamos de un software (que puede ser ejecutado en tu ordenador de sobremesa) capaz de aprender por si solo.

A DQN simplemente le pasaban los datos de los pixels de cada pantalla, y los del contador que almacenaba las puntuaciones. Por tanto, básicamente el programa comenzó moviendo teclas al azar y aprendiendo de los progresos. Cuando “descubría” movimientos útiles, los memorizaba para repetirlos en las siguientes partidas. Tras semanas de pruebas y error se alcanzaba la maestría, y pese a que este no pueda considerarse un modo “creativo” de aprender a jugar, ¿quién le niega la efectividad?

Como podéis ver en el vídeo que incluyo bajo estas líneas, los progresos comenzaron a apreciarse enseguida. Por ejemplo en el Pong, tras 600 partidas, el software aprendió que la mejor estrategia era intentar colar la bola por un lateral hasta la parte superior de la pared, donde los rebotes ayudaban a pasar antes el nivel destruyendo los ladrillos más rápidamente.

En general, tras un par de semanas DQN rendía igual de bien que un profesional humano en muchos de los juegos. Además la Inteligencia Artificial alcanzó puntuaciones del 75% de la media humana en más de la mitad de los videojuegos. En ocasiones, como en el caso de un juego llamado Seaquest, en el que el hay que controlar a un sumbarino para recoja objetos y esquive obstáculos a diferentes profundidades, la I.A. descubrió estrategias que los programadores desconocían, por ejemplo que mantener el submarino justo bajo la superficie del agua le mantenía vivo sin asumir riesgos.

Al menos a mi, esta demostración no me ha hecho cogerle miedo a las I.A. (a pesar de las alertas de Hawking) sino más bien todo lo contrario, me ha parecido realmente fascinante. Los sabios de la empresa fundada por Larry Page y Sergey Brin ya están pensando en enfrentar a su criatura a retos más complejos. Según leo quieren enfrentar a DQN con videojuegos más avanzados, diseñados ya en la década de los 90 y en 3D. Especialmente si cuentan con temáticas de carreras de coches. Creen que si su I.A. aprende a jugar bien con uno de estos videjuegos, estarán un paso más cerca de alcanzar su sueño: coches conducidos de forma segura por inteligencias artificiales.

Hawking tal vez no deba temer a estos entes informatizados todavía, pero si yo fuera taxista…

El trabajo acaba de publicarse en Nature.

Me enteré leyendo LiveScience.

Ya es posible hacerse un selfie sobre un frisuelo

Tu cara en un frisuelo
A uno su abuela le hacía unos frisuelos maravillosos, que no necesitaban ir rellenos de chocolate, nata, ni demás nimiedades. Bastaba un puquitín de azucar, enrollarlos calentinos, y p’al buche. Para disfrutarlos no hacía falta WiFi, bluetooth, ni vitrocerámica, ni inducción, ni ná de ná. Los hacía en la cocina de carbón y le quedaban de cine, pero se ve que a las nuevas generaciones eso ya no les vale. El creppe, la tortita, o el frisuelo de toda la vida ya no molan así sin más… “hay que actualizalo, ¿oyisti güela?”

¿Y qué mejor actualización posible, en la era del selfie, que una impresora que plasme sobre la masa calentita tu cara de maizón? No te creas que es broma, la compañía británica Kinneir dufort acaba de crear una máquina que aplica diferentes capas de mantequilla sobre la tortita, y la cocina a diferentes temperaturas, para así replicar en amarillos y naranjas tu careto comestible.

Si no te haces una idea de como va el asunto, lo mejor es que veas el vídeo que incluyo bajo estas líneas para que captes el principio, aunque en este caso con dibujo manual. Cómo veis, cuanto más tiempo pasa la masa en contacto con la plancha, más cocida (y roja) se pone. Y al reves, a menor tiempo de cocinado más amarillo, claro y luminoso el resultado.

La máquina de Kinneir usa una cámara digital, y software de reconocimiento facial. Además. emplea tecnología CNC (control numérico computacional) para capturar la cara y dispensar la masa en los lugares exactos. En opinión de los creadores de esta impresora, muchos restaurantes podrían en el futuro solicitar esta tecnología para personalizar las tortitas, tartas de cumpleaños, o incluso tortillas francesas.

Para ser un prototipo no es del todo lenta, por lo que puedo leer en Petapixel el proceso completo dura menos de 5 minutos, aunque seguramente el tiempo podría mejorarse a poco que se invierta en la idea.

¿Te ves dibujando frisuelos sobre la sartén para ver si ese crío que no come ni a tiros te engorda unos graminos? Si te sale bien manda unas fotos (o mejor unos frisuelos) y te las publico sobre la marcha.

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