Prohibido morirse en Longyearbyen


Un comentario de Iakob esta mañana en el post sobre la expedición AMASE 09 a Svalbard ha despertado mi curiosidad. Según el lector, en el cementerio la diminuta localidad de Longyearbyen del archipiélago noruego de Svalbard (una de las ciudades más septentrionales del mundo) están prohibidos los enterramientos. ¡Y tiene razón!

He hecho unas consultas al respecto y he dado con un curioso post en Enviromental Graffiti que trata el tema. Al parecer en estas tierras, ubicadas por encima del círculo polar Ártico, el sol brilla en verano 24 horas al día, lo cual tiene como contraprestación padecer días de oscuridad perpetua durante el invierno. Lo normal en el frío archipiélago es que los estudiantes universitarios aprenden a disparar a los osos polares como método de autodefensa, y los niños de guardería acuden regularmente al fisioterapeuta para comprobar que las grandes nevadas no afectan a su desarrollo motor.

Los habitantes del archipiélago están preocupados por los efectos del calentamiento global, puesto que sus pintorescos fiordos de hielo han dejado de helarse durante el invierno. No obstante lo más curioso tiene que ver en efecto con su cementerio, y es que a los habitantes de Longyearbyen no se les permite morirse en la ciudad. En cuanto uno enferma gravemente, le desalojan de la isla. Y si te mueres allí, tu cadáver también será trasladado a cualquier otro punto de la Noruega continental.

No es que se hayan vuelto extremadamente selectivos con los fiambres, ni que el precio de los nichos esté por las nubes, el problema tiene que ver con el permafrost. El suelo en estas islas está tan congelado que no permite la descomposición natural de los cadáveres, por lo que hace 70 años que nadie es enterrado allí.

Curiosamente, este cementerio fue en 1998 testigo de varias exhumaciones científicas. La intención era recuperar algún virus intacto de los cuerpos de unos mineros fallecidos en 1918 a causa de la gripe española. La expedición no tuvo éxito, pero hace dos años los científicos lograron su objetivo en Brevig (Alaska) al desenterrar el cuerpo de un esquimal fallecido por aquella temible influenza, que conservaba muestras viables del virus.

Pero no todo es tan tétrico en Svalbard, de hecho sus características climáticas han servido para que el archipiélago fuera elegido la sede perfecta para la construcción de un banco de semillas que garantizase el acceso a cultivos clave en caso de Armagedón. ¡Confío en que nunca necesitemos echar mano de este recurso!

Crédito imagen Kalevkevard

Visto en Enviromentalgraffiti.

3 Comentarios

  1. 1 Egocentrico Egocentrico 9 Dic 2009 +1 (1 Voto)
  2. 2 Alex Alex 9 Dic 2009 -2 (6 Votos)

    Ya sabemos de dónde extrajeron la cepa original del ’18 para crear el serotipo A/H1N1 ! De los cadáveres intactos bajo el gélido suelo de Svalbard !

  3. 3 Manuel Manuel 12 Dic 2009 0 (0 Votos)

    Esto me recuerda una anecdota que me contaba mi abuelo sobre un pueblo vecino, en el cual el problema no era el espacio, sino la total falta de tierra en el cementerio, ya que estaba sobre un cerro, de cuarcita durisima. Cada vez que fallecia un vecino debian subir tierra, con nueve burros para proceder al enterramiento.
    Dicho pueblo esta ahora despoblado desde hace cincuenta o sesenta años y se llama Villanueva de Jalon

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