Confesiones de un gilipollas


Cuando tenía entre 18 y veintipocos años vivía despreocupado en un mundo analógico en el que las masas decidían por mi la cultura a consumir. Veía lo que le daba la gana al director de turno de TVE. Leía los libros que arrasaban en las listas de los más vendidos. Bailaba lo que me ponían desde Los 40 principales. Y obtenía mi dosis de individualismo diferenciador vistiéndome como ese cantante irlandés tan auténtico y antisistema. En aquel tiempo Internet era para mi un simple sinónimo del mIRC, es decir… un lugar donde ligar con suecas “virtuales” que probablemente se llamasen Manolo y viviesen en Alcobendas.

Resumiendo, cuando tenía entre 18 y veintipocos yo era un auténtico gilipollas. Si señor, menda lerenda era un verdadero ejemplar de Homo Borregensis hecho a si mismo. Hacía auténticos esfuerzos por aprenderme los tópicos que abren mágicamente todas las conversaciones de bar. Me pegaba por ver a Ramoncín en concierto, y leía deleitado bazofias como Caballo de Troya o Las nueve revelaciones. No llevé calentadores porque nací con churra.

En fin, es una verdadera lástima que por aquel entonces no existiera eso de los blogs. Si así hubiera sido, ahora podría disfrutar cual masoca, leyendo perlas que me harían sonrojar. Frases que mis enemigos celebrarían alborotados para usarlas en mi contra. ¡Todo un sano y saludable ejercicio de humildad!

Pero ¿quién dijo miedo? Ya que ese diario no llegó nunca a materializarse, voy a echar mano de la memoria y a hacer acopio “a posteriori” de algunos de los dogmas sobre los que cimenté mi personalidad de gilipollas por aquellos años. He aquí algunas:

* Creer que la fusión nuclear estaba a la vuelta de la esquina

* Creer que un político negro que se llamase Hussein jamás podría llegar a la Casa Blanca

* Creer que lo normal era pagar 4.000 pesetas por un CD de música

* Creer que mi verdadero y genial “yo” solo afloraba cuando fumaba porros

* Creer que el cine que se hacía en España era arte, y que había que subvencionarlo aunque no lo viera ni la madre del director

* Creer que el teléfono móvil sería para siempre cosa de pijos

* Creer que en el futuro nadie querría ir a la iglesia o a los toros

* Creer que Fidel Castro era el salvador de su patria

* Creer que girando la cabeza y guiñando un ojo, se veía mejor el porno codificado del Plus

* Creer que las chicas nunca se masturbaban y que decían la verdad cuando afirmaban que el tamaño no importaba

* Creer que los suecos solo le daban el Premio Nóbel a quien lo merecía (y que no había grandes olvidados)

* Creer que la selección española nunca pasaría de cuartos

* Creer que Carl Sagan no moriría nunca y que TVE repondría Cosmos al menos tantas veces como Verano Azul

En fin, menos mal que uno maduró. Supongo que aquella fase fue necesaria, una especie de sarampión intelectual. Afortunadamente el tiempo pasó y comencé a formarme opiniones más fundadas. Al entrar en la treintena logré desembarazarme de todas esas estupideces propias de imberbes, y las sustituí por creencias sólidas, producto de la experiencia, de mis lecturas a verdaderos expertos, y de mi sin par razonamiento lógico.

Y así es como encajé en mi cerebro un nuevo cartucho, llamémosle “razonamiento 2.0”, de juicios irrenunciables… entre los que se encontraban:

* Creer que el euro nos iba a permitir tratar de igual a igual a los europeos

* Creer que las operadoras de telecos entregarían el ancho de banda que ofertaban

* Creer que el precio de las casas nunca bajaría, y que lo normal era endeudar hasta el pan de los nietos a cambio de 80 cochinos metros cuadrados

* Creer que si algo había sólido en América era General Motors

* Creer que los italianos nunca volverían a picar con Berlusconi

* Creer que los transgénicos solucionarían el hambre en el mundo

* Creer que en un país en el que había un banquero llamado “Botín”, y un yate real llamado “Bribón”, se podría llegar a acabar con el paro

* Creer que todo el que afirmaba ver los documentales de la 2 lo hacía en realidad

* Creer que lo lógico era que en los medios de prensa del país hablaran más de Ignacio Cirac que de Belén Esteban

* Creer que los los militares sin titulación de oficial, se manejaban mucho peor con el idioma que los ministros de cultura

Y ¡ya veis! El nuevo cartucho me ha ido igual de mal que el anterior. Para más INRI ya no me sirve ni me excusa aquello del “simplemente eras joven”. Y es que ahora soy un padre de familia, con coche, hipoteca, parejita y vacaciones en Canarias. Y además tengo un blog, y algunos de los que me leen creen verdaderamente que conozco el mundo por el que ando. Así que conforme me voy acercando a los 40 el miedo me atenaza y la desconfianza en mi mismo se acrecienta. ¿Y si mi nivel de gilipollismo es crónico e independiente de factores como la edad y la experiencia?

¡Pero calla, calla! No pienses eso hombre. ¡Hay que ser optimista! ¿Qué ganas mortificándote? Deja ya de torturarte y empieza a pensar en cosas normales.

¡Es verdad! Lo mejor será seguir este último consejo y creer en cosas como que…

* El sistema bancario de nuestro país es la envidia del planeta

* La crisis está a punto de pasar a mejor vida

* La conciencia global hará que muy pronto todos los países cumplan el protocolo de Kyoto

* España va a ser la gran potencia mundial de las energías renovables

* Florentino va a hacer un equipazo que nos va a poner las cosas difíciles a los culés

* Las olimpiadas del 2016 vendrán para Madrid y nos saldrán por cuatro perras

* Mis hijos disfrutarán de un sistema educativo sin par

* Google Adsense me pagará cada día más dinero

* ¡Volveremos a ganar Eurovisión!

¡Lo normal! ¿Verdad?

En fin, supongo que gilipollas nací y gilipollas moriré.

47 Comentarios

  1. 41 Brais Brais 9 Jun 2009 0 (0 Votos)

    De lo mejor que leo en la blogosfera desde hace mucho. Y también me uno a tu club.

  2. 42 bydiox bydiox 16 Jun 2009 0 (0 Votos)

    Yo tengo mucho más reciente (por edad) el estar leyendo ‘Caballo de Troya’ y creer algunas de esas cosas….

  3. 43 oscar oscar 27 Jun 2009 0 (0 Votos)

    Qué cantidad de verdad en éste trozo de texto!
    Por supuesto, me uno al club de los gilipollas (forzado por la sociedad actual y el sistema monetario, claro)…

  4. 44 Osquitar Osquitar 27 Dic 2009 0 (0 Votos)

    Ya sabes, el que tuvo…retuvo… No es tan fácil ser gilipollas hay que tener una genuina y clara vocación y obrar con sumo esfuerzo, no es un privilegio que se alcance “asín” como “asín”. Feli Nabidá y opíparo año y filicidás.

  5. 45 Marhú Marhú 29 Dic 2009 0 (0 Votos)

    Mu bueno! Me apunto al club, me lo tengo ganao.
    Va para 39 años que me lo curro para adquirir un nivel similar, incluso con una trayectoria parecida en conceptos e intereses; seremos de la misma generación.
    Aunque no te llego ni a la suela, la verdad sea dicha
    (rayos! esto en mi cabeza sonaba a halago!)

  6. 46 mari cruz mari cruz 3 Mar 2010 0 (0 Votos)

    ¡¡¡Pedazos de borregos seguidores de los medios de comunicación somos!!!!

    Esa es la causa de nuestro gilipollismo.

    Sigue escribiendo, yo te seguiré.

  7. 47 Carmen Carmen 10 Sep 2010 0 (0 Votos)

    Tengo 20 años, y me doy cuenta que pasé esa fase a los 12. Eso es qye vamos pa´lante.

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