De crisis del capitalismo, coches a baterías y jeques bolivianos


Llevo todo el día leyendo decenas de artículos relaccionados de un modo u otro con los vehículos eléctricos y la emergente e imparable tecnología de las baterías de litio. Las conclusiones me han dejado descolocado (pero muy bien informado), y creo que no me voy a equivocar nada si digo que la economía del hidrógeno no va a llegar jamás.

Hace cosa de un año el precio del petroleo comenzó a escalar en una pendiente que parecía no tener fin. Los periódicos dieron buena cuenta de una burbuja que parecía no depender únicamente del crecimiento en el consumo global provocado por la modernización de las economías emergentes (lo cual de por si ya era bastante preocupante al hablar de un recurso finito), sino de manos negras detrás de un proceso especulativo. Los consumidores, cada vez más enfadados por el clavel que suponía llenar el depósito, pusieron el grito en el cielo presionando a los gobiernos para que actuaran. Además, los agoreros datos sobre el preocupante proceso de calentamiento al que la actividad humana está sometiendo a la Tierra parecieron convencer a todos de que – pese a las presiones de los poderosos lobbies petroleros – el mundo exigía un cambio energético YA. Y la automoción parecía el sitio perfecto por donde empezar.

Los fabricantes de automóviles, espoleados por el triunfo de Toyota, comenzaron a devanarse los sesos para encontrar su propio Prius. La cosa pintaba bien para el eco-consumidor… pero luego llegó la crisis financiera (probablemente la peor que haya asolado al mundo desde la Gran Depresión) y el petróleo comenzó a bajar de precio tan rápidamente como había subido. Al principio, antes de que servidor cayese en la cuenta de la profundidad de la crisis, confieso que llegué a pensar que ocurriría lo mismo que ya vimos en las tres crisis del petróleo anteriores. La bajada del petróleo produciría un abandono de todos los programas destinados al desarrollo de alternativas energéticas a los combustibles fósiles. Afortunadamente me equivocaba…

La crisis ha sido – es – de tal calado, que ha provocado cambios históricos que hace unos meses serían impensables, y apenas comenzamos a darnos cuenta de las consecuencias que vendrán tras ella. Para empezar, ya no es que haya un presidente afroamericano en la Casa Blanca tratando de crear un milagro que dejaría al New Deal de Roosvelt en mera anécdota, sino que incluso los representantes de la derecha, eternos defensores del liberalismo económico, comienzan a entonar el mea culpa (sin ir más lejos Rato reconoció el pasado viernes que “se están socializando las pérdidas sin que antes se socializaran los beneficios”).

En una situación semejante, en la que algunos comienzan a plantearse la reforma del propio concepto de capitalismo, el mercado del automóvil – un puntal y un símbolo de ese mismo sistema – está ya comenzando a sufrir un vuelco similar al que se vio a principios del siglo XX, cuando desaparecieron decenas de pequeños fabricantes incapaces de competir y surgieron los gigantes de la actualidad. La historia ya se está escribiendo, y prueba de ello es lo que va a pasar en el salón del automovil de Ginebra, probablemente el más importante del mundo a este lado del charco, y el mayor en importancia junto al de Detroit. Por primera vez, todos los fabricantes asistentes darán prioridad a sus vehículos “ecológicos” y uno de los 8 megasalones de la exposición se dedicarán íntegramente a esta clase de vehículos.

Los coches “limpios” han dejado de exhibirse en el rincón de los vehículos conceptuales que no verán jamás la luz, ya no son la cuota “folclórica” que hay que pagar para que los amantes del futurismo se hagan una foto. El propio Ampera (Volt en EE.UU.) de General Motors (empresa en pleno torbellino de cambios) no es ya un prototipo, sino un avance real del coche que en 2011 se podrá ver en las calles. Cierto, costará 6.000 euros más que su homólogo de gasolina, pero probablemente la producción en serie termine por poner los precios a niveles similares. Y ese parece el camino que todos los fabricantes están siguiendo. Adaptarse o morir.

Las pilas de ión-litio, el avance tecnológico que ha permitido empezar a hablar en serio de venta de vehículos eléctricos, están ya cambiando la economía. Y eso que aún falta mucho en su desarrollo para hacerlas realmente apetitosas. Hoy por hoy persiste el riesgo de que exploten, y los mecanismos de control que incorporan para evitar este hecho sigue haciéndolas muy caras. De todos modos, en este momento es la tecnología más desarrollada de cara a un cambio de régimen, y no parece impensable que con un poquito de inversión e investigación, se consiga mejorar su potencia de almacenamiento, durabilidad y abaratamiento. La guerra acaba de empezar, y el premio gordo se llama Bolivia. En el depauperado departamento de Potosí (cuya plata saqueamos los españoles siglos ha) existe un salar llamado Uyuni que alberga la mayor reserva de litio del mundo. Pero quien quiera explotarlo y establecerse allá, tendrá antes que lograr torear a esa dificil res llamada Evo Morales, quien ya ha dejado dicho que exige que el 60% de los beneficios se queden en el propio país. Algo completamente entendible, por otro lado.

En Estados Unidos, varias empresas tecnológicas, incluídas algunas nacidas del propio MIT como A123 Systems, están a la espera de que el Plan de Estímulo de Obama les permita desarrollar su propia tecnología en baterías. De no ser así, los tres grandes de Detroit (Chrysler, GM y Ford) tendrían que comprar las baterías en el experto mercado asiático, donde empresas como la nipona Panasonic les llevan años de ventaja, y donde China y sus bajos precios de producción tienen mucho que decir. De hecho, descubro un tanto perplejo que las baterías del Opel Ampera – la verdadera innovación del vehículo – no son de producción propia, sino que es la coreana LG quien se encarga de fabricarlas. Por cierto, esta última casa también ha anunciado su deseo de explotar las reservas bolivianas.

No dejaría de ser gracioso que los estadounidenses huyesen de la dependencia del petróleo de oriente medio, y terminasen cayendo en la dependencia tecnológica de las baterías ion-litio del lejano oriente. ¿Qué hacemos en Europa? En España hemos optado por apostar por la tecnología eólica, un buen complemento “ecológico” para recargar esas flamantes baterías, pero no existen iniciativas ni de desarrollo ni de explotación de las reservas bolivianas, y después de las broncas entre Repsol y Evo Morales, no parece un buen momento para volver a aquel país a pedir un pedazo del pastel. Los que si lo están haciendo son los franceses, y de hecho el millonario Vincent Bolloré ya está moviendo ficha, tanto en el aspecto extractivo en Bolivia como en el de la fabricación de baterías. Además su alianza estratégica con el prestigioso diseñador italiano Pininfarina y la carrocera india TATA Motors hacen pensar en efecto, que el mercado del automovil sufrirá en breve un cambio tan dramático, que no lo va a reconocer ni la madre que lo parió.

A mi, en vista de lo leído, no me extrañaría nada descubrir en unos años que Bolivia se ha convertido en el nuevo Dubai, y es que hay que tener en cuenta la escalada en el precio del litio, que de los 350 dólares/tonelada en el año 2003 ha subido hasta los 3.000 dólares en 2009. ¿Quién sabe? De aquí a unos años, a lo mejor el nuevo Detroit cae por Nueva Delhi, y las carreras de fórmula uno las dominan los chinos de forma aburrida, porque sus potentes baterías dan a sus coches dos vueltas de ventaja antes del repostaje.

15 Comentarios

  1. 1 punkoatl punkoatl 1 Mar 2009 0 (0 Votos)

    Me ha encantado tu articulo, esperemos que bolivia pueda sacarle provecho a este yacimiento y no sea la misma historia de toda la vida, que los países europeos saqueen, destruyan y empobrezcan mas la zona!!! Por cierto esperemos que el salar no desaparezca que es uno de los paisajes mas increíbles que hay en la tierra.

  2. 2 luis sera luis sera 1 Mar 2009 0 (0 Votos)

    creo que estas en lo cierto yo apuntaria una nota mas
    y seria esta: el nuevo sueño americano o mejor dicho mundoccidental
    sera comida, energia y acceso a las nuevas tecnologias

  3. 3 Cabezón Cabezón 1 Mar 2009 0 (0 Votos)

    En el párrafo 7º, “Las pilas de ión-litio…”, hay dos “hoy por hoy” muy cerca uno del otro. Te sugiero cambiar uno de ellos, suena fatal ;-)

    Y respecto al contenido, muy interesante. Siempre se nos escapan las repercusiones geopolíticas de los avances tecnológicos. No olvidemos el coltan y la Guerra del Congo… Ésto no es lo mismo, pero está relacionado.

  4. 4 Maikelnai Maikelnai 1 Mar 2009 0 (0 Votos)

    Hoy por hoy no sería nadie sin vuestros toques para que corrija ;-) Gracias Cabezón.

    Y esperemos que las grandes potencias no sufran “arrebatos” con Bolivia que les inciten a tomar los recursos por la fuerza. Algo que ya les llevó a meterse en Irak militarmente, o en el Congo mercantilmente (aunque lo nieguen).

  5. 5 Joel Joel 1 Mar 2009 0 (0 Votos)

    Tener que depender en gran parte de un solo país o región para poder fabricar masivamente baterías no me parece buena idea, como ya se apuntó antes, el coltán es un ejemplo de ello.

    Quizás la novedad venga de la mano de los nanotubos de carbono…

    Saludos

  6. 6 Mario Mario 1 Mar 2009 0 (0 Votos)

    Bueno y eso no es nada. Estoy investigando en varias aplicaciones de baterías de polímero de litio y la verdad es que prometen todavía mucho más que las de ión-litio. Son plenamente operativas pero es muy difícil plantearse incorporarlas a cualquier producto porque las fluctuaciones en el precio de la materia prima son bestiales.
    Tú que vas a estar por el salón del automóvil, a ver si les preguntas a los ingenieros sobre el tema del polímero de litio y te curras un resumen, que se te da muy bien!
    Muchas gracias Maikel, eres un crack!

  7. 7 Cobalt Cobalt 2 Mar 2009 0 (0 Votos)

    “y creo que no me voy a equivocar nada si digo que la economía del hidrógeno no va a llegar jamás.”

    Creo que no te vas a equivocar.

    Siempre he pensado que el hidrógeno para automoción es una forma de mantener el monopolio de la distribución por parte de los mismos que manejan ahora el petróleo, y una forma de que los gobiernos siguieran cobrando impuestos desorbitados a los combustibles. Pero los problemas, sobre todo para su almacenamiento, son muy difíciles de resolver para un uso cotidiano.

    Y no es que con las baterías no vaya a haber chupópteros, pero siendo mejor solución tecnológica y más al alcance es justo que sea la que al final se lleve el gato al agua. Y si al final sirve para que regiones empobrecidas como Bolivia puedan prosperar, pues mejor que mejor.

  8. 8 Justiciero Justiciero 2 Mar 2009 0 (0 Votos)

    aqui se habla mucho de bolivia, estados unidos, china, diversas empresas… pero nada de los españoles aver si les preguntas de donde sacamos nosotros las baterias pasate por el stand de audi y bmw estos alemanes son 80 millones y no tienen recursos que explotar ¡ que pasa con nosotros !

  9. 9 Rutrus Rutrus 2 Mar 2009 0 (0 Votos)

    Sí, es la mayor crisis mundial por estar este mundo tan globalizado (la del ’29 aunque influyó no se sufrió tan globalmente). Se está viendo una tendencia ecologista a pesar de la crisis, y muchos pensamos que es un buen momento para cambiar las tornas porque es viable tener base y es el único camino adecuado. Opino igual que Cobalt, el hidrógeno se obtiene más eficientemente del gas natural (~ países productores de petróleo) y aun queda mucho para la hidrólisis del agua. El Hidrógeno es explosivo y peligroso.

    Sin embargo, haces unas valoraciones personales con las que no estoy de acuerdo:

    incluso los representantes de la derecha, eternos defensores del liberalismo económico, comienzan a entonar el mea culpa (sin ir más lejos Rato reconoció el pasado viernes que “se están socializando las pérdidas sin que antes se socializaran los beneficios”)

    derecha… liberalismo… mea culpa… <- es tu valoración, pues lo que Rato dijo es 100% objetivo. Ahí no veo ningún mea culpa, sino que atisba una regulación autocontrolada del mercado «con más libertad de comercio y globalización»; de hecho la banca española tiene esa salud por dicha regulación. “Se están socializando las pérdidas” Sí, y estamos pagando los errores de la banca internacional; Aunque no deja de ser un préstamo que supondrá una merma en inversión para el país, no tienen porqué socializarse las ganancias (técnicamente las ganancias serán la devolución con intereses). Un préstamo no es una nacionalización.

    Tanto socialismo como liberalismo se desenvuelven en el capitalismo, no lo olvides. La riqueza la generan las materias primas y las empresas con sus trabajadores. Por supuesto debe haber una regulación, pero no se debe atosigar a las empresas, que son el motor del trabajo. Eso no lo respeta Evo. Exigir un 60% de los beneficios es una intervención drástica, nada “entendible”. El estado se lleva impuestos de los trabajadores, de las empresas, recibe una cuantiosa suma por la explotación de los recursos y los beneficios también se gravan con impuestos. Encima pide que le regalen más de la mitad de los beneficios ¡es de risa! por eso los beneficios se suelen reinvertir en I+D, ampliar capital (generar más trabajo). Mucho ojo, que en el S.XXI ya no hablamos de expolio. Lo que está consiguiendo Evo es ahuyentar la inversión internacional, y en consecuencia perjudicar la economía de su país.

    El mercado evoluciona, no da giros radicales. El sistema actual tiene que modificarse, pero va a desaparecer porque no se conoce otro mejor. Aun tienen que cambiar muchas cosas en la era de la información; todo tenderá a un libre acceso a la información (nada de beneficios residuales: software, música, información) y el negocio serán los servicios los cuales generarán puestos de trabajo. Ese sistema me parece más democrático. Cada vez más se tiende a empresas menos grandes y con más competitividad, en lugar de grandes mastodontes inflexibles y poco dinámicos. Y creo que a mayor número de empresas, mayor equitatividad de salarios y ajuste de beneficios.

    Siento que mis simples ideas sean tan largas de explicar.

  10. 10 mikele mikele 2 Mar 2009 0 (0 Votos)

    Yo personalmente creo que en la búsqueda de soluciones para el almacenamiento de energía eléctrica aún nos queda mucho que ver y que en última instancia no serán las baterías, ya sean de ion-litio, de fosfato de hierro-litio como las de los chinos de BYD, de aire-zinc recargables o las increíbles baterías líquidas escalables y capaces de almacenar 13.000 MW como se comenta en este artículo
    http://www.technologyreview.com/read_a....tr10&id=22116) las que se impongan.
    Existen otras alternativas como los ultracondensadores que superan ampliamente todas las características de las baterías, y hay empresas como EESTOR que proclama tener un dispositivo que de ser cierto supondría un cambio radical en en mercado.
    En definitiva un tema este, el desarrollo de dispositivos de almacenamiento de energía eléctrica, vital tanto para la implantación del coche eléctrico como para el desarrollo de las energías renovables.

    Enhorabuena por el blog.

  11. 11 panzer panzer 2 Mar 2009 0 (0 Votos)

    Yo no descartaria al hidrógeno, pero a muy largo plazo. Las fases en el mundo del transporte están claras: híbridos (esencialmente diesel), eléctricos y, por último, hidrógeno.

    Tampoco me quedaria con el tema de las baterias ión-litio (existen otros componentes ademas del litio: niquel, hierro, etc), el futuro probablemente esté en los supercondensadores tipo EESUS de EESTOR, y por supuesto en supercondensadores de nanotubos de carbono

  12. 12 Cobalt Cobalt 2 Mar 2009 0 (0 Votos)

    Yo sí creo que el hidrógeno quedaría descartado en automoción, salvo contados casos. Pero sí que creo que será indispensable para guardar electricidad en las centrales productoras que usen renovables.

    Seguramente sea más barato mantener grandes tanques refrigerados de hidrógeno líquido que tener tropecientas mil baterías por baratas que sean.

  13. 13 nirgal nirgal 2 Mar 2009 0 (0 Votos)

    Creo que las baterías de Litio sólo son un paso más y que antes casi de que Bolivia se lance a su explotación industrial habrá pasado su momento. No hay que olvidar que las ión-litio estaban aún en laboratório en el 98, hace sólo 10 años, y la industria apostaba por un largo domíno de las de Niquel-Cadmio.
    Las baterías serán sustituídas probablemente por supercondensadores cuya tecnología parece avanzar aún más rápido que la de las baterías gracias a la nanotecnología, y que, para más inri, tienen una vida casi infinita en comparación con las rapidamente degradadas baterías de lítio y son infinitamente menos contaminantes. Gracias a su rápido avance se plantean tranvías de ciudad sin cableado y se adivina un sistema ferroviário magnético ultrarápido y mucho más barato que el TAV.

  14. 14 luchogrela(at)gmail luchogrela(at)gmail 4 Mar 2009 0 (0 Votos)

    No me importaría tener un coche electrico con baterías de Ion-Litio siempre que la temperatura exterior no bajase de 4ºC. En invierno preferiría un híbrido o uno con baterías de plomo de toda la vida, que por cierto, son casi 100% reciclables y si se tratan bien (verificando la densidad del agua) y no se rompe un vaso, es posible que duren más que el coche.

  15. 15 DJLogic DJLogic 7 Mar 2009 0 (0 Votos)

    Pues no creo que el futuro esté el los motores eléctricos, estos están bien para desplazamientos “suaves” por así decirlo, pero cuando a un motor de baterías le exiges que entregue todo su potencial, se gastan mas rápido que un caramelo en la puerta de un colegio, un ejemplo claro lo tenemos en los portátiles o móviles, puedes estirar la batería un montón de horas, pero como te pongas a ver un vídeo, escuchar música, o realizar tareas que exijan pleno rendimiento, la batería no te dura mas de 2 o 3 horas…los veo adecuados para desplazarse en ciudad, pero no para un Camión, un Tractor, una Grúa, o cualquier otro vehículo pesado… de echo ya hay tractores con motor de hidrógeno:
    http://www.motordehidrogeno.net/new-ho....actor-de-hidrogeno
    El vehículo eléctrico lo veo como una solución intermedia, mientras se pone a punto el de hidrógeno y para su uso en ciudad, pero no a largo plazo y menos cuando apenas 2 o 3 países tienen el 99% de las reservas de litio.

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