La teoría del gran cerebro ¿han perdido la cabeza los cosmólogos? (3 de 3)

cerebro.jpg[Viene de parte II] Algunos cosmólogos, como James Hartle y Mark Srednicki de la Universidad de California en Santa Bárbara, han cuestionado este supuesto. “Por ejemplo”, comenta por escrito el Dr. Hartle en un e-mail: “en la Tierra los humanos no somos animales típicos: los insectos son mucho más numerosos. Esto no sorprende a nadie”.

Pero en otro e-mail de respuesta al del Dr. Hartle, Don Page de la Universidad de Alberta, que ha jugado un papel prominente en el debate sobre Boltzmann, argumenta que lo que cuenta a nivel cosmológico no es el número total, sino la consciencia, algo que nosotros tenemos en abundancia al contrario que los insectos. “Yo diría que no contamos con fuertes evidencias contra la hipótesis de trabajo de que nosotros y nuestras observaciones somos corrientes”, explica Page, “lo cual es muy fructífero en materia científica para ayudarnos a creer que nuestras observaciones no son solo golpes de suerte, sino que nos dicen algo sobre el universo”.

La Dra. Dyson y sus colegas, sugieren que la solución a la paradoja de Boltzmann es la negación de la presunción de que el universo acelerará eternamente. En otras palabras, añadieron, que la constante cosmológica tal vez no sea realmente constante. Si la constante cosmológica finalmente se desvaneciese, el universo podría revertir a su expansión normal, y lo que quedase de él finalmente desaparecería. Sin más aceleración, no habría horizonte con su chasquido, crujido y reventón, y por lo tanto no habría material para fluctuaciones y cerebros de Boltzmann.

Los cálculos de la teoría de cuerdas han sugerido que la energía oscura es en realidad inestable y que decaerá, señala el Dr. Susskind. “El éxito de la cosmología ordinaria”, añade Susskind, “habla en contra de la idea de que el universo se creó de una fluctuación aleatoria”.

Pero nadie sabe si la energía oscura – si es que está muriendo – morirá lo bastante pronto para salvar al universo de un exceso de cerebros de Boltzmann. En el año 2006, el doctor Page calculó que la energía oscura tendría que decaer en aproximadamente 20.000 millones de años, para así evitar verse invadido por los cerebros de Boltzmann.

La decadencia, si llega y cuando llegue, reajustaría las leyes de la física, de modo que resultaría fatal y total, expandiéndose a casi la velocidad de la luz y destruyendo a toda la materia sin previo aviso. No habría tiempo para sentir dolor, escribió el Dr. Page: “Y no quedaría ningún superviviente capaz de lamentarlo. Así que, de este modo, sería la forma de ejecución más humana posible”. Pero el objeto de este trabajo, añadió, no es predecir el final del universo, sino llamar la atención sobre el hecho de la persistencia del problema del cerebro de Boltzmann.

La gente tiene sus propias medidas preferidas sobre la probabilidad en el multiverso, comentó Raphael Bousso, de la Universidad de California en Berkeley. “De modo que los cerebros de Boltzmann son solo un ejemplo del modo en que las mediciones pueden predecir un sinsentido; cada vez que tus mediciones predicen que algo que vemos tiene una probabilidad extremadamente pequeña, puedes tirarlas a la basura”, escribió Bousso en otro e-mail.

Otro asunto sobre el que se contiende es si los cosmólogos, podrían considerar en sus cálculos solo el universo observable (que es todo lo que podemos ver o de lo que podemos sentir su influencia), o si deberían tomar en cuenta el vasto y siempre creciente ensamblaje de otras burbujas, que siempre se ocultan a nuestra visión, predichas por la inflación eterna. En este último caso, tal y como señala Alex Vilenkin de la Universidad Tufos: “el número de observadores corrientes y frikies son en ambos casos infinitos”. Saber cual es la clase que predomina depende del modo en que los cuentes, añadió.

En la inflación eterna, el número de nuevas burbujas que salen del cascarón en cada momento dado, es siempre creciente, comentó el Dr. Linde, explicando uno de estos esquemas de conteo que a él le gustan. De modo que la evolución de las personas en esas nuevas burbujas aventaja de largo a la creación de cerebros de Boltzmann en los viejos universos. La forma principal que tiene la vida para emerger, comentó Linde, no es la de la reencarnación, sino la de la creación de nuevas partes del universo. “De modo que tal vez no necesitemos preocuparnos demasiado por los cerebros de Boltzmann”, añadió.

“Si te has reencarnado, ¿por qué te va a preocupar dónde te has reencarnado?” preguntó Linde. “Suena absurdo porque estamos tocando temas que se supone que no debemos tocar en ciencia ordinaria. ¿Podemos reencarnarnos?”

“La gente no está preparada para esta discusión”, apostilló el Dr. Linde.

Traducido de Big Brain Theory: Have Cosmologists Lost Theirs? (autor: Dennis Overbye para The New York Times)

3 Comentarios

  1. 1 Neo_Von Neo_Von 17 Ene 2008 0 (0 Votos)

    Lo que yo te diga oye!!que en año 3000 seremos invadidos por una raza de cerebros chupaconocimientos que nos robaran la esencia humana. Muy interesante si señor, si fueras una mujer…….muy interesante!!xDD

  2. 2 Matt Groening Matt Groening 17 Ene 2008 0 (0 Votos)

    Matt Groening ya lo ha anticipado: ¿habéis visto ese capítulo de Futurama en el que una horda de cerebros atacaba la Tierra?

    Me juego la boina a que eran cerebros de Boltzmann

  3. 3 CapitanTopo CapitanTopo 19 Ene 2008 0 (0 Votos)

    citando al grandisimo woody Allen:
    ¿Podemos en realidad «conocer» el universo? Dios santo, no perderse en Chinatown ya es bastante difícil. Sin embargo, el asunto es el siguiente: ¿Habrá algo allá fuera? ¿Y por qué? ¿Por qué tendrán que hacer tanto ruido? Por último, no cabe duda de que la característica de la «realidad» es que carece de esencia. Esto no quiere decir que no tenga esencia, sino simplemente que carece de ella.

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