¿Hongos prehistóricos cowboys?

nematodo-alimento.jpgLos vaqueros llevan siglos capturando a lazo al ganado, pero parece ser que un hongo desarrolló este mismo truco hace 100 millones de años, cuando los dinosaurios aún caminaban sobre la Tierra.

Alexander Schmidt y sus colegas de la Universidad Humboldt de Berlín han encontrado evidencias de esta antigua escena del “salvaje oeste” en un bonito trozo de ámbar francés.

La pieza de ámbar carecía de la bella claridad transparente de las piezas codiciadas por los joyeros, y los restos y polvo de su interior sugieren que se trata de un trozo de savia de árbol que se fosilizó tras caer al suelo. Por tanto, preservó perfectamente a las especies que vivían entre los desperdicios de hojas, incluyendo al hongo depredador y a los pequeños gusanos – nematodos – que Schmidt cree eran sus presas.

Las armas del hongo eran pequeñas células únicas enroscadas en forma de anillo que medían apenas 10 micrómetros de diámetro. Para formar un lazo de un centímetro habría que juntar mil de estas pequeñas células, no obstante eran lo bastante grandes como para acomodar en su interior a un desafortunado nematodo. Una vez que el gusano pasaba a través del anillo, el hongo constringía el lazo, atrapando al animal.

Los lazos celulares e rompían algunas veces del cuerpo principal del hongo, y Schmidt descubrió que muchos de esos lazos perdidos se agrupaban entre si. Según él, esto probablemente significa que los anillos estaban recubiertos de alguna goma pegajosa con la que asegurar mejor a sus presas nematodos.

nematodo_enlazado.jpgEn los suelos de hoy en día, existen más de 200 especies de hongos carnívoros que se alimentan de nematodos, empleando lazos muy similares (véase foto derecha) con grumos y redes pegajosas. Gracias a ellos, Schmidt pudo adivinar el gris destino de los antiguos nematodos atrapados en el ámbar. Seguramente, el hongo habría penetrado después en su cuerpo a través de las proyecciones (parecidas a raíces) de unas células especializadas llamadas “hyphae (o filamentos) de infestación”, y haber absorbido los nutrientes necesarios.

Pero las especies modernas difieren de la fosilizada en un aspecto importante. La especie antigua creaba lazos a partir de una única célula, mientras que las modernas usan tres. Y al contrario que las especies contemporáneas, la fosilizada solo tenía un ciclo de vida secundario, en el que formaba sus esporas reproductivas en lugar de los lazos.

Para Schmidt, esto significa que el hongo en el ámbar no era un antecesor de los atrapa-nematodos de hoy en día; probablemente no habrá dejado descendientes vivos. En lugar de eso, la innovación del lazo celular probablemente evolucionó de forma independiente varias veces a lo largo de la historia de la Tierra.

Sin embargo hay que ser precavidos: las conclusiones de Schmidth son por el momento una conjetura culta. Los nematodos solo se encontraron cerca de los anillos, y Schmidt concluye que eran trampas para nematodos porque tienen el tamaño apropiado y porque los hongos modernos usan anillos similares. Hasta que encuentre el fósil de los restos de un anillo atrapando realmente a un nematodo, su interpretación está abierta al debate.

Imágenes: Imagen del ámbar tomada de Science; imagen en blanco y negro por Allin & Baron.

Referencias: Schmidt, A.R., Dorfelt, H., Perrichot, V. (2007). Carnivorous Fungi from Cretaceous Amber. Science, 318(5857), 1743-1743. DOI: 10.1126/science.1149947

Traducido de Prehistoric meat-eating fungus snared microscopic worms (por Ed Yong)

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