Belleza geek (Mark Richards)

La imagen que os muestro sobre estas líneas muestra una porción de los detalles del prototipo de computadora diseñado por los ingenieros para guiar al módulo de mando del Apolo a la luna, y es obra de Mark Richards.

Cuando Mark Richards observa una vieja computadora, no lo hace solo como geek, sino también como artista. Tras visitar hace un par de años el Museo de la Historia de las Computadoras en Mountain View (California), se decidió a tomar algunas fotos de las reliquias históricas allí expuestas y, más tarde publicó el libro “Core Memory: A Visual Survey of Vintage Computers” (podría traducirse por “Memoria central: una inspección visual de las computadoras antiguas”).

Entre sus modelos figuran máquinas prodigiosas de más de medio siglo de edad, como las supercomputadoras Univac, Johnniac, Altair 8800, y Cray. Allí se expone hasta un Apple I, encapsulado en su caja de madera original y firmado por Steve Wozniak.

“Quedé impresionado por lo mucho que nos vi reflejados en el diseño. El intrincado cableado me recordó a las venas y a las arterias de nuestro cuerpo”.

Y entre todas estas máquinas prodigiosas, ¿cual es el objeto artístico que más le llamó la atención a Richards? Sin duda la Computadora de vuelo de la misión Apolo, construida en 1965 por Raytheon en colaboración con el MIT. Técnicamente es un milagro que llevara al hombre a dar aquel pequeño paso, pero a la vez gran salto. La computadora del Apolo tenía una irrisoria cantidad de 4 KB de RAM. Pero funcionó durante todas las misiones Apolo, manteniendo de forma efectiva el control del rumbo y llevando a la nave a su objetivo.

Richards se sentía intrigado por los asuntos técnicos, pero obsesionado con los elementos artísticos.

“Todo lo relacionado con el Apolo funciona en tres niveles diferentes simultáneamente: extremadamente geek, extremadamente histórico y extremadamente bonito”, comenta Richards. “Artísticamente, algunas partes del equipamiento parecen en realidad un collar egipcio. A mi me parece un trabajo fino de arte, y al mismo tiempo nos envió a la luna… casi sin RAM, pero funcionó”.

En el libro de Richards hay fotos realmente magníficas, como la que os muestro sobre estas líneas: unos transistores de la máquina ENIAC, ensamblada en tiempos de la Segunda Guerra Mundial. Se empleó para realizar cálculos durante la fase de construcción de la bomba de hidrógeno, y en otras varias aplicaciones militares clasificadas.

Podéis ver algunas fotos más en esta galería de imágenes.

Inspirado tras leer Beauty in binary en el San Francisco Chronicle.

2 Comentarios

  1. 1 Blackadder Blackadder 22 Jun 2007 0 (0 Votos)

    Se te ha colado un Gerra en vez de Guerra al final del artículo. Rectifica cuando puedas, por favor ¡Hace daño a los ojos!

  2. 2 Maikelnai Maikelnai 22 Jun 2007 0 (0 Votos)

    Arreglado Blackadder ;-)

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