Estudio sobre rocas lunares apoya la existencia de un núcleo férrico

A grandes profundidades, la luna podría ser más parecida a la Tierra de lo que los científicos jamás pensaron.

Un Nuevo estudio sobre las rocas lunares sugiere que el satélite posee un núcleo de hierro. Este hallazgo apoya la teoría de que la luna se formó a partir de los restos arrojados cuando un objeto del tamaño de Marte colisionó con la joven Tierra.

“Esta es la evidencia más positiva encontrada hasta la fecha de que la luna posee núcleo”, comenta Larry Taylor, director del Instituto de Geociencias Planetarias de la Universidad de Tennessee en Knoxville.

“Cada día se parece más a un planeta”.

El núcleo de la luna podría darnos pistas sobre su antiguo origen, algo que lleva desconcertando a los astrónomos desde hace mucho tiempo.

“Nuestra luna es demasiado grande para ser una luna”, comentó Taylor. “Es enorme en comparación con las lunas que vemos orbitando a otros planetas, de modo que siempre hemos sospechado que había algo extraño en su origen”.

El gran golpe

A la teoría más extendida entre los astrónomos sobre la creación de la luna se la conoce como la teoría del “impacto gigante” o del “gran golpe”.

Un objeto con un tamaño aproximadamente similar al de Marte – la mitad del tamaño de la Tierra – impactó con nuestro planeta en una fase muy temprana de su formación, sostiene la teoría.

“Este impacto hizo que todo saltara despedido al azar en todas las direcciones”, comentó Taylor. “Cierto material salió despedido y quedó en órbita. Parte de ese material se condensó y agregó hasta formar la luna”.

Se cree que parte de los restos del objeto impactante forman parte de la luna, y lo mismo sucede con grandes cantidades del manto terrestre primigenio (la capa entre el núcleo y la corteza), que salió despedido hacia el espacio.

La muestras de rocas lunares traídas por las misiones que la NASA envió a la luna a principios de la década de 1970 (Apolo 15 y 17) han arrojado ahora más luz sobre el origen de la luna, tal y como afirma el estudio realizado por Taylor y sus colegas, que será publicado en la edición de hoy de la revista Science.

El grupo estudió un tipo de roca lunar llamadas basalto mare, que se cree fueron creadas en las profundidades del manto lunar, y que retienen huellas de esa región. Las rocas basalto mare son naturales de las vastas, oscuras y llanas regiones de la superficie luna llamadas mares. Son densas, de color gris oscura, y probablemente se formaron por enfriamiento de magma.

Sensación de vacío

Las rocas lunares sugieren que el manto lunar es muy pobre en elementos que se enlacen fácilmente al hierro, tales como el oro y el platino – al igual que el manto terrestre, pero con niveles aún más bajos de estos elementos.

“Lo que ocurre durante la formación de cualquier planeta terrestre es que en sus primeras etapas pasa por un estado de fundición”, comenta Taylor. “En ese estado se consigue la separación del hierro metálico, que va a parar al núcleo”.

Cuando se formó el núcleo de la Tierra, y el de otros planetas rocosos, estos elementos amantes del hierro fueron extraídos en grandes cantidades del manto de silicatos y transferidos hacia abajo, al núcleo metálico, lo cual podría explicar la relativa ausencia de estos elementos tanto en el manto de la Tierra como en el de la luna.

“En la luna debería de haberse formado un núcleo, de ese modo se explicaría el bajo nivel de elementos que se unen al hierro que vemos ahora”, comentó Taylor. “Esto es lo mismo que sucedió en la Tierra, Marte, Venus y Mercurio, los planetas terrestres”.

Aunque no descarta esta idea, Richard Walker, geólogo de la Universidad de Maryland en Collage Park, contempla una segunda opción.

“Podría ser que la cantidad de estos elementos en la porción de silicatos del objeto impactante y la proto-Tierra fueran bastante bajos en la época en la que se produjo el impacto, de modo que cuando se formó la luna, simplemente no contenía una abundancia alta de estos elementos en cuestión”, comentó Walker, quien no estuvo involucrado en el estudio.

El núcleo de hierro en la Tierra se puede identificar gracias a las mediciones de sismógrafos sensibles diseminados a lo largo de todo el planeta.

Estos controladores de vibración pueden ayudarnos a determinar el contenido de las diferentes capas de la Tierra, basándose en el modo en que los movimientos de estas capas afectan a las ondas que pasan a través del planeta.

En la luna no contamos con un equipamiento similar.

“En el caso de la luna, nunca hemos sido capaces de encontrar marcadas evidencias de la existencia de un núcleo”, comentó Taylor, “aunque hemos tenido nuestras sospechas”.

Traducido de Moon Has Iron Core, Lunar-Rock Study Says (Por Brian Handwerk para National Geographic News, 11 enero 2007).

2 Comentarios

  1. 1 Luiso Luiso 12 Ene 2007 0 (0 Votos)

    La luna es nuestra protectora desde entonces, teniendo la luna podemos sobrevivir a una desastre del mismo tipo. Esperemos que nunca haga falta usar este medio. Sería el cohete de NOE.

  2. 2 jason trimor jason trimor 4 Dic 2007 0 (0 Votos)

    Estoy totalmente de acuerdo con el comentario de Luiso.
    Nuestra luna es algo que nuestros cientificos y el sistema nunca podran aclararnos.

Deja una respuesta

Tu correo nunca será publicado. Los campos obligatorios están marcardos con *

Obligatorio
Obligatorio

Patrocinadores

Twitter

  • No public twitter messages

Flickr

  • Una foto de Flickr
  • Una foto de Flickr
  • Una foto de Flickr
  • Una foto de Flickr
  • Una foto de Flickr
  • Una foto de Flickr
  • Una foto de Flickr
  • Una foto de Flickr
  • Una foto de Flickr