Paul Erdos el hombre que vivió 2.500 millones de años

Paul Erdos
El prolífico matemático húngaro Paul Erdos era famoso por su excentricidad y sentido del humor. Hacia los últimos años de su vida (falleció en 1998) se cuenta que a sus conferencias acudían cada vez más y más oyentes, por lo que cada vez se necesitaban salas más grandes. Algo que no le iba nada bien a su anciana y temblorosa voz, que no podía ser oída nítidamente en espacios tan amplios. El propio Erdos le encontró una explicación a este creciente interés por oirle hablar.

Yo pienso que debe ser porque todo el mundo quiere ser capaz de decir: ‘Recuerdo a Erdos, si. ¿Por qué? Porque incluso asistí a su última conferencia‘”.

Por lo que puedo leer, Erdos, que murió octogenario, siempre estaba haciendo chistes sobre lo viejo que era. En cuanto tenía ocasión afirmaba que tenía 2.500 millones de años, lo cual era en parte cierto. ¿La razón? Bien, durante su juventud se creía que el mundo tenía una edad de 2.000 millones de años. En 1956, gracias al trabajo de de Clair C. Patterson descubrimos que en realidad el planeta era mucho más antiguo: 4.500 millones de años. De ahí que Erdos se apuntara la diferencia entre las dos dataciones.

En una ocasión le preguntaron por el típico chiste:
¿Por qué cruzó la gallina la carretera?

Su respuesta fue matemáticamente desternillante.
Se vio forzada a ello por el Principio del gallinero“.
(Nota: En un rápido juego de palabras, Erdos le cambió el nombre al famoso principio matemático del palomar).

El también matemático y contemporáneo de nuestro protagonista, Leo Moser, era aficionado a hacer rimas jocosas. Un día, preparó una para Erdos, cuya excentricidad le llevaba a publicar trabajos importantes en revistas científicas de segundo orden.

La cuarteta venía a decir así (libre traducción):

Una conjetura a un tiempo profunda y honda
Es si la circunferencia es redonda
En un trabajo de Erdos escrito en Kurdo
Se encontró un contraejemplo nada burdo.

Se cuenta que después de leer la chanza poética, Erdos intentó encontrar una revista matemática en lengua Kurda para publicar un trabajo, pero que fue incapaz de descubrir ninguna.

En fin, genio y figura.

Me enteré en jcdverha.home.xs4all.nl donde se recogen anécdotas humorísticas de científicos famosos.

Así se consiguió la primera imagen de una electrocución

Primera imagen de una ejecución en silla eléctrica 1928

La imagen es realmente impactante y dramática pese a estar ligeramente movida, y al escaso detalle del blanco y negro de la década de los 20.

¿Quién es el personaje ajusticiado? Se trata de un ama de casa de Queens (Nueva York) llamada Ruth Snyder, quien había organizado en 1925 el asesinato de su marido con la colaboración de su amante Judd Gray. Ambos intentaron hacer pasar el crimen por un robo, pero a la policía no le costó demasiado atar cabos, especialmente una vez que se descubrió que el desdichado marido había firmado (poco antes del crimen) una jugosa poliza de seguro de vida. Se les acusó a ambos de asesinato en primer grado y tras ser juzgados se les condenó a muerte. Pasaron los últimos días de su vida en el correccional de Sing Sing, y es allí donde el 12 de enero de 1928, Ruth Snyder fue ejecutada en la silla eléctrica, momento que recoge la foto.

Así consiguieron la foto los periodistas del New York Daily News

La imagen que abre este post es doblemente histórica, ya que se trata tanto de la primera fotografía conocida de una ejecución en Sing Sing, como de la primera imagen obtenida jamás de una electrocución. Lo más curioso es el modo en que se consiguió, ya que entonces (como ahora) estaba completamente prohibido que los periodistas tomaran fotografías durante la aplicación de una condena a muerte. Uno de los prinicipales periódicos de la ciudad e aquella época, el New York Daily News, consiguió colar en el ajusticiamiento a un fotógrafo poco conocido llamado Tom Howard, quien se hizo pasar por escritor. Las autoridades de la prisión no sospecharon (ni cachearon) a aquel desconocido, que venía equipado con una cámara especial en miniatura sujeta a su tobillo derecho (véase foto superior). La cámara solo contenía una placa, por lo que solo podría realizar una exposición. Por debajo del traje corría un cable que llegaba hasta el bolsillo de la chaqueta, en el que se ubicaba el disparador.

Poco después de la publicación de la imagen en la portada del periódico, el diario explicó el truco empleado para conseguirla, y ahora la cámara puede verse en Museo Smithsonian Nacional de Historia Estadounidense. Según puedo leer, al autor de la foto, la imagen le reportó una paga extra de 100 dólares USA, lo que salvando la distancia temporal y recalculando las diferencias por inflación, equivaldría hoy en día a unos 1.372 dólares. Tras aquel incidente, durante décadas se cacheaba a todos los asistentes a una ejecución en busca de cámaras. Así mismo, se les obligaba a elevar los brazos y mostrar las palmas de las manos, para evitar que apretasen disparadores ocultos.

Me enteré leyendo Time.

Mary Putnam Jacobi, o cómo luchar contra la discriminación sexista con datos

Mary Putnam Jacoby - Wellcome LibraryReconozco que uno de los aspectos de la ciencia que más me atraen últimamente es la historia y penurias personales de sus artífices. Tal vez este placer venga heredado del gusto de mi madre por leer hagiografías (vidas de santos), salvando las naturales diferencias que vienen de mi aceptación del método científico como único dogma, y de mi ateismo militante. Hoy mismo en Neatorama he leído con sumo placer la historia del “zas, en toda la boca” que una brillante mujer llamada Mary Putnam Jacobi, le asestó en 1873 a todo un profesor de Harvard llamado Edward Clarke.

Aquel año, Clarke había publicado un libro titulado “El sexo en la educación, o, una oportunidad justa para las chicas“. A pesar del título prometedor, la “oportunidad justa” de la que hablaba Clarke pasaba en realidad por desanimarlas de cara al estudio universitario porque, según sus propias palabras:

“Existen casos, y yo los he presenciado, de mujeres que se gradúan en las escuelas universidas y facultades con expedientes excelentes, pero con ovarios poco desarrollados. Más tarde se casan y resultan ser estériles”.

Lo que Clarke venía a defender era que una mujer no podía menstruar y pensar al mismo tiempo, y que intentar hacerlo era además peligroso. Su razonamiento resultaba un método perfecto para alejar a las mujeres de las facultades y universidades, ya que Clarke (un experto reconocido y al que pocos osaban contradecir) lo aconsejaba amable y paternalmente… “por su propio bien“.

Pero hete aquí que hubo alguien que si se atrevió a contradecirle, nuestra protagonista Mary Corinna Putnam Jacobi, doctora en medicina, defensora del derecho a voto para las féminas, y en todos los sentidos una mujer extraordinaria que se adelantó mucho a su tiempo. Jacobi se graduó en medicina en la Facultad Médica para Mujeres de Pennsylvania en la década de 1860, y después completó su formación en la École de Médecine de Francia, donde fue por cierto la primera mujer en ser admitida.

Obviamente Jacobi no estaba nada de acuerdo con las opiniones de Clarke, pero sabía que la opinión de una mujer al respecto de un tema llamado “mujer y ciencia”, no iba a ser escuchada cuando su oponente era todo un profesor en Harvard. Así que en vez de hundirse en la frustración o abandonarse a la ira sufraguista, decidió echar por tierra el ridículo punto de vista de Clarke con datos e investigación.

Traduzco un párrafo completo del magnífico artículo de Rachel Swaby en The Atlantic dedicado a Jacobi, a la que llama “la madrina de la medicina estadounidense”.

Jacobi desafíó la velada justificación de Clarke para la discriminación con 232 páginas de duros números, gráficos y análisis. Recogió resultados de una encuesta que cubría el dolor menstrual de la mujer, la duración del ciclo, el ejercicio diario y la educación, junto a indicadores fisiológicos como el pulso, la temperatura rectal, y las cantidades excretadas de orina. Para llevar realmente su argumento a donde quería, Jacobi sometió a las mujeres que participaron en la prueba a pruebas de fuerza muscular, antes, durante y después de la menstruación. El documento resultante fue dolorosamente imparcial. Empleando únicamente el método científico llegó a esta conclusión: “No hay nada en la naturaleza de la menstruación que implique la necesidad, o incluso la conveniencia, del descanso”. Si las mujeres sufrían de tuberculosis, escrófula, anemia y neuralgia, no era, como Clarke afirmó, porque estudiaron demasiado duro.

Para concluir, añadir que me resulta asombroso el digno final que tuvo la vida de esta heroína. Después de habérsele diagnosticado un tumor cerebral, Jacobi documentó los síntomas de un modo tan absoluto y objetivo, que tal parecía que a pesar de la gravedad del momento siguiera rebatiendo las afirmaciones ridículas de Clarke. De ese modo, a aquel trabajo científico lo tituló: “Descripción de los primeros síntomas de un tumor meningeo compresor del cerebelo; del cual la autora murió. Escrito por ella misma“.

Con dos ovarios.

Probióticos vs antibióticos

Probióticos vs antibióticos
Los probióticos llevan de moda un tiempo largo entre nosotros, espoleados por el éxito de productos “vivos” como los yogures con lactobífidus. Esto de de que los alimentos cuenta ahora con microorganismos vivos que llegan a nuestro intestino para interactuar con nuestra fisiología es la leche. Pero como buen escéptico uno duda mucho de que realmente sean efectivos, o al menos de que sean tan beneficiosos como quieren hacernos creer los fabricantes. (Recomiendo leer Ig Nobel para el ‘pintxo microbiano’ en Naukas).

Sea como sea hoy me he topado con el simpático dibujo que veis sobre estas líneas y la verdad es que me ha provocado una sonora carcajada. Eso de ver a la penicilina enojada, enfrentándose a un yogur probiótico, simplemente me ha parecido una ocurrencia brillante. Y la sección de humor llevaba tiempo sin actualizarse…

Si el chiste te hace gracia puedes llevártelo puesto en forma de camiseta. La he encontrado en humpteedumptee por unos 8 euros, aunque la web de e-commerce es de la India y supongo que el precio no incluirá los gastos de envío.

Si os gustó la viñeta no os perdáis la de los virus vs retrovirus.

¿Quieres obtener visión nocturna ‘a ojos vista’?

Así te quedan los ojos después de echarte clorine
Imagínatelo. Eres un fotógrafo con presupuesto low-cost y no puedes permitirte un equipo de visión nocturna para salir a captar los hábitos de caza del murciélago rabudo. La cámara tiene flash, si, pero ¿cómo saber cuando pasa el bicho para darle al botoncico? Tranquilo, pronto podrás disfrutar del superpoder de la visión nocturna “a pelo”, sin necesidad de cacharros sino usando tus propios ojos.

Este hombre que veis en la foto se llama Gabriel Licina, y no es un personaje salido de una versión gothic de Dune, si tiene los ojos negros como calamares en su tinta es porque se ha sometido voluntariamente a una sesión de bio-hackeo. Gabriel, que debe tener muchas ganas de acabar trabajando en la ONCE, aceptó convertirse en conejillo de indias y sus compañeros del colectivo californiano Ciencia para las Masas le introdujeron en los ojos (con una micropipeta, y no inyectado como he leído en muchos medios) un compuesto químico capaz de mejorar espectacularmente la visión nocturna.

El compuesto químico se llama Clorina E6 (Ce6), y por lo que puedo leer terminó por disolverse del todo pasadas unas horas. La pregunta que os estáis haciendo ¿funcionó? Si, comenzaron mostrándole distintas formas en movimiento (siluetas del tamaño de una mano) a unos 10 metros de distancia en la oscuridad de la noche, y las reconocíó. En otra prueba, situaron a varias personas entre los árboles de un bosque a una distancia de 50 metros. Licina fue capaz de distinguir a personas en el 100% de los casos, mientras que los sujetos que no se habían tratado los ojos solo acertaban en un tercio de las ocasiones.

Gabril Licina recibiendo sin pestañear la clorina igual que uno de Bilbao
La Clorina E6 se extrae de peces abisales y ha sido empleado en ocasiones en terapias con personas que padecían ceguera nocturna. También se ha venido empleando desde la década de los 60, aplicado de forma intravenosa, para tratar diversos tipos de cáncer. Dicho esto… ¿Veremos pronto en las farmacias colirios a base de Clorina E6 para ligar sin riesgos en cuartos oscuros y en los bares más cavernarios? ¿Se pondrá de moda entre los voayeurs, para espiar a las parejas que se desahogan entre las sombras tardías de los parques? ¿Le encontrarán un efecto secundario tan peligroso como para que Gabriel Licina termine por recibir un IgNobel por gilipollas?

Muy pronto todas las respuestas en su blog de confianza.

El trabajo sobre el experimento podéis leerlo aquí.

Me enteré leyendo Mic.com.

De cálculos biliares y el juego de la matatena

Cálculo biliar
¿Habéis jugado alguna vez al matatena? Seguro que varias veces durante vuestra infancia, aunque al igual que a mi, es probable que el nombre “matatena” no os haya dicho nada. (Aquí explican en que consiste). Bien, la aclaración viene al caso para que entendáis la foto superior. Eso que veis ahí no es un jack para jugar al matatena sino un cálculo biliar. Los cálculos biliares son depósitos duros y cristalizados que se forman dentro de la vesícula biliar. Pese a que normalmente son tan pequeños como un grano de arena, en ocasiones (como el de la foto) alcanzan el tamaño de una pelota de golf.

Al parecer el de la imagen es una auténtica rareza. Los anglosajones los llaman “jackstone calculi” precisamente porque su forma recuerda a las piezas (o “jacks”) que recogen los jugadores en el juego del matatena entre bote y bote. Según figura en el Indian Journal of Urology , los cálculos matatena se componen casi siempre de oxalato cálcico dihidrato y constan de un denso núcleo central rodeado de espículas radiantes. Normalmente son de color marrón claro con manchas más oscuras y según las descripciones, lo normal es que aparezcan en la vesícula urinaria y rara vez en el tracto urinario superior.

Por lo que veo en Malformalady, lo normal es extraerlas con cirujía haciendo una pequeña incisión en la parte baja abdominal; proceso llamado cistolitotomía. ¡Normal! Esperar eliminar un pedrusco de ese tamaño simplemente orinando es mucho esperar…

La verdad, solo de pensar que alguien pueda llevar algo así en su interior ya me invade el dolor.

Me enteré leyendo Neatorama.

¿Sabías que los escarabajos casi nunca se extinguen?

Fosil de gorgojo de 45 millones de años descubierto en Colorado
En el mundo existen más especies de escarabajos que de ninguna otra clase de animal. A este respecto es bien conocida la anécdota del genetista y biólogo evolutivo británico J. B. S. Haldane, quien presentando un día su trabajo frente a un grupo de teólogos, recibió una pregunta inesperada: ¿Qué le ha enseñado su trabajo acerca del Creador? Haldane contestó: “Pues que parece que Dios tiene un cariño exorbitante por los escarabajos“.

Hasta el momento, los entomólogos han puesto nombre a 380.000 especies diferentes de escarabajo. Y ahora quienes estudian a estos insectos acorazados deben hacerse una nueva pregunta. Ya no solo ¿por qué hay tanta variedad? sino también ¿por qué persisten tanto en el tiempo? Este nuevo interrogante viene a colación del reciente trabajo de dos investigadores, quienes han estudiado 5.500 fósiles de escarabajo recogidos en más de 200 lugares del mundo (entre los que se incluye el de la imagen que abre este post, un especimen de gorgojo de 45 millones de años que se encontró en Colorado).

Tras agrupar a todos estos escarabajos según sus familias, y ordenarlos después cronológicamente por períodos de tiempo de 25 millones de años, llegaron a una sorprendente conclusión. Durante los últimos 300 millones de años han existido 214 familias de escarabajos, de las cuales únicamente 35 han desaparecido por completo.

De las 179 familias actuales que pululan por el mundo, aproximadamente el 69% de ellas tienen al menos un representante presente en el registro fósil. Los científicos responsables del descubrimiento creeen que la sorpresa más grande es que algunas familias de escarabajo, una vez que aparecen ya no se van nunca, sobreviviendo incluso a extinciones masivas como la que acabó con los dinosaurios y otras muchas especies hace 66 millones de años.

Sin meterse demasiado en intentar explicar el por qué de un éxito evolutivo tan impresionante, los investigadores creen que el secreto de su persistencia podría estar relacionado con su diversidad de hábitos dietéticos, su habilidad para desplazarse en busca de habitats ecologicamente adecuados cuando llega el caso, y también con su adaptabilidad cuando las condiciones medioambientales cambian drásticamente.

Yo la verdad, tras descubrir el éxito evolutivo de los escarabajos no he podido evitar sonreir. ¿Habrá alguna relación entre esto y el hecho de que la música de los Beatles también se haya hecho eterna?

El trabajo de Dena M. Smith y Jonathan D. Marcot acaba de publicarse en Proceedings of the Royal Society B.

Me enteré leyendo Science.

Historia del cruel experimento nazi que aún hoy salva vidas

El doctor Sigmund Rascher experimentando con la hipotermia

Acabo de leer un inquietante artículo en Straightdope sobre los trabajos científicos realizados por la medicina nazi, y el dilema ético que supusieron algunos de los descubrimientos realizados tras experimentar con prisioneros en los campos de concentración. Si pensáis en Menguele estáis equivocados, nada de lo que hizo ese monstruo pasó a publicarse en revistas de renombre. Sin embargo algunos otros doctores con menos fama de macabros, realizaron hallazgos con aplicaciones aún hoy en día.

Lo de los médicos alemanes y su atracción por el nacismo es sumamente curioso. Durante el régimen de Hitler, ninguna otra profesión engrosó tanto las filas del partido nacional socialista. Prácticamente el 48% de los titulados alemanes en medicina se unieron al bando fascista. Y hablamos de médicos y científicos con una formación sobresaliente y muy profesionales. De hecho hasta 1939 Alemania había ganado un tercio de todos los premios Nobel en medicina, química y física.

Como os decía, la mayoría de los datos que se obtuvieron en los campos de concentración tendieron a ser horripilantes, nada científicos, y prácticamente inútiles. Sin embargo en un par de ocasiones los experimentos condujeron al descubrimiento de algunas técnicas beneficiosas en sanidad pública, una estaba relacionada con el tratamiento a pacientes intoxicados con gas fosgeno, y la otra tenía que ver con la asistencia a personas que sufrían hipotermia.

Es de este último caso del que os quiero hablar, así como de su protagonista el doctor Sigmund Rascher (a la derecha en la foto que abre el post), médico miembro de las SS que tras unos trabajos previos en reanimación de pilotos de la Luftwaffe que caían abatidos al mar del norte, llegó a Dachau con la intención de avanzar la investigación aprovechando la abundante “disponibilidad” de cobayas humanas.

Rascher no dudó en sumergir desnudos en agua hela a varios reclusos, convenientemente atados para que no pudieran escapar. En ocasiones les enterraba en hielo durante varias horas, mientras iba tomando regularmente muestras de orina y de mucosidad a medida que la temperatura corporal de los pobres prisioneros descendía en picado. De este modo, Rascher obtuvo datos que ningún investigador responsable habría estado en disposición de conseguir, y pudo así desarrollar una técnica contra la hipotermia (que aún a día de hoy salva vidas) llamada calentamiento rápido activo. Por desgracia, para conseguir dicha técnica Rascher mató a 90 personas.

Robert Pozos experimentando con hipotermia en su universidad
Los datos de Dachau se publicaron en 1946 en la revista New England Journal of Medicine por mediación de un consejero médico estadounidense que participó en los juicios de Nuremberg. Tras eso, varios investigadores emplearon aquel conocimiento en sus propios trabajos científicos hasta el año 1988, sin levantar demasiada “polvareda”. Y si la cosa se detuvo entonces fue por la acción del doctor Robert Pozos (foto superior), de la Universidad de Minnesota y a su vez investigador en hipotermia en su laboratorio. Él fue quien decidió sacar a la luz la sucia forma en que se habían obtenido los datos científicos que muchos investigadores usaban ahora en su provecho, comenzando así un debate público sobre bioética. Su voz de alerta hizo que muchos doctores se apasionasen con el tema, y lo mismo sucedió con varios expertos en ética y supervivientes del Holocausto, todos los cuales participaron en las conferencias que se organizaron tras la denuncia.

¿Y que sucedió? Que el editor de la revista que en 1946 había publicado los resultados del trabajo por el que Rascher asesinó a 90 prosioneros en Dachau, acabó por declarar los datos no utilizables.

¿Es suficiente? Seguramente no, pero me temo que poco más se puede hacer. No obstante sirva este post como homenaje a aquellos pobres inocentes que conocieron la crueldad y la injusticia más absoluta, supuestamente en nombre de la ciencia.

Me enteré leyendo Straightdope.

Hay más información sobre los infames trabajos con prisioneros en Dachau del doctor Rascher en ScrapBookPages (en inglés).

De como la astronomía limpió las dudas sobre la honestidad de Lincoln

Fotograma de la película de 1939 El joven Lincoln
Decir a estas alturas que Abraham Lincoln es uno de los personajes históricos favoritos de los estadounidenses resulta una obviedad. Carentes de una familia real a la que idolatrar, figuras como la de “El honesto Abe” (sobrenombre con el que se le conoció al 16º presidente) o más tarde los Kenedy, suplían ese vacío. Antes de pasar a la historia como el presidente que acabó con la esclavitud tras ganar la guerra civil y morir asesinado como recompensa, Lincoln se labró una gran reputación como abogado.

Curiosamente, por lo que acabo de descubrir, existían no obstante dudas sobre la honestidad de la estrategia elaborada por el famoso letrado en un pleito, conocido como el juicio del calendario, que ganó merced a sus conocimientos astronómicos. La cosa más o menos fue así:

En 1818, Lincoln defendió a un tal William “Duff” Armstrong, que había sido acusado de matar a James Preston Metzler por las heridas sufridas durante una pelea. El testigo clave del caso afirmaba haber visto la pelea perfectamente gracias a la abundante luz lunar, pero Lincoln fabricó un calendario y mostró que, en el momento de la pelea, la luna habría estado cerca del horizonte, casi fuera de la vista. En base a su defensa Armstrong fue absuelto, pero después del juicio mucha gente comenzó a preguntarse si el calendario había sido trampeado. Después de todo, varias personas recordaban haber visto una luna brillante aquella noche. Entonces… ¿Tendríamos que empezar a llamar a Lincoln “El deshonesto Abe”?

Ahí entra la parte de la noticia científica. Lo bueno de los conocimientos que hemos obtenido en astronomía es que los expertos son capaces de situar la posición de cualquier astro, en cualquier momento pasado o futuro, retocediendo o avanzando según sea el caso. Eso es lo que ha hecho el astrofísico y “astrónomo forense” (desconocía la especialidad) Donald W. Olson y su equipo de la Universidad Estatal de Texas, para tratar de solucionar las dudas sobre el juicio del calendario.

¿Mintió Lincoln o no en aquella ocasión? La respuesta es “probablemente no“.

Aunque en efecto hay una razón por la que diversas personas del pueblo recordaron haber visto una luna muy brillante. Resulta que la noche de la fatídica pelea, la luna se encontraba en un punto muy especial de un ciclo de 18,6 años (véase ciclo metónico). La inclinación del eje de la Tierra y la inclinación de la órbita lunar dieron como resultado que la trayectoria que la luna siguió aquella noche al atravesar el cielo fuese muy inusual. Por ello, poco después del atardecer, la luna realmente cruzó el meridiano del cielo (por eso tantos recordaron haberla visto brillar), pero pocas horas después, justo en el momento de la pelea, nuestro satélite se encontraba casi fuera de vista. Por tanto, el calendario de Lincoln era correcto y los estadounidenses pueden seguir llamándole “El honesto Abe” de forma justificada.

Me enteré leyendo Io9.com, donde no solo hablan de este caso, sino que recopilan ocho misterios histróricos más que han podido resolverse gracias a la astronomía.

Por cierto, Danield W. Olson ha publicado un libro basado en sus pesquisas astronómicas, que recogen esta y otras historias similarmente resueltas.

Adaptan cámara satelital para que diagnostique precozmente el cáncer

Satélite Proba-V ESA
A pesar de que en mi blog he publicado artículos tan reveladores como los 15 inventos de la NASA que cambiaron nuestras vidas, todavía hay gente que cree que invertir en el espacio es un derroche innecesario. Se indignan cuando les hablas de presupuestos (no tanto cuando les hablas de Messi o Cristiano) destinados a investigación, casí siempre con la excusa “bienintencionada” de que existen otros asuntos más urgentes en los que poner dinero, como la sanidad. Bien, para todos ellos va dedicado este post, porque a pesar de lo corto de sus miras, ellos también terminarán por beneficiarse de la tecnología creada por y para el espacio. ¡Sí! Incluso en asuntos relacionados con sanidad.

Y es que una cámara diseñada inicialmente para monitorizar desde el espacio el estado de la vegetación (en la actualidad se encuentra montada sobre el satélite Proba-V de la ESA), podría muy pronto ayudar a salvar vidas en la batalla contra el cáncer. La idea es que las increibles capacidades tecnológicas de esta cámara, que incluye un sensor infrarrojo digital, podrán ayudar a que los médicos vean cosas que ahora resultan invisibles al ojo humano, lo cual les ayudará a realizar diagnósticos precoces.

Por lo que puedo leer en la web de la ESA, la cámara de alta velocidad toma instantáneas de todas las manchas verdes terrestres cada dos días. Como ejemplo, la que podéis ver bajo estas líneas corresponde al delta del Nilo, y fue tomada el 24 de marzo de 2014.

Imagen tomada por la cámara montada en el satélite Proba-V
La habilidad que la cámara tiene para poder ver ondas cortas de luz infrarrojas en la vegetación, ayuda a distinguir las capas saludables de vegetación, de aquellas que están en mal estado. Esa misma habilidad podría usarse para ver cambios en las células epidérmicas, una vez que la cámara se acople a un escáner médico. Detectar estos cambios podría ayudar a los doctores a anticiparse para realizar diagnósticos e iniciar tratamientos en casos de cáncer de piel, mucho antes incluso de que las huellas de un melanoma comiencen a ser visibles.

En fin, un ejemplo más de las insospechadas ventajas de invertir en el espacio.

Me enteré leyendo Petapixel.

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